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Un informe interno de abril de 2005 reveló graves negligencias en los almacenes del Reina Sofía

La directora del museo dice que el informe está obsoleto y se han solventado los problemas más urgentes, aunque no permitió que ayer ABC fotografiara los espacios

Actualizado 28/02/2006 - 08:32:00
Obra de Ángel Medina (fragmento), destrozada. El cuadro, dicen, ya está restaurado
Obra de Ángel Medina (fragmento), destrozada. El cuadro, dicen, ya está restaurado
MADRID. Seguimos sin noticias de la escultura de Richard Serra y con las aguas del cuerpo de conservadores aún revueltas. Pero, ¿en qué situación se encuentran las miles de obras que guarda el Reina Sofía en sus almacenes, a la espera de que se puedan utilizar los nuevos espacios de la ampliación de Nouvel? ABC ha tenido acceso a un informe de dos restauradores del Departamento de Conservación y Restauración del museo (está firmado por Mikel Rotaeche y Arianne Vanrell), sobre la evaluación que hicieron, durante los meses de marzo y abril de 2005, del estado de los almacenes generales de la colección. Ana Martínez de Aguilar lleva en su cargo desde junio de 2004. En dicho informe se analizan los almacenes de la planta sótano, que incluyen el muelle y el garaje.

Sobre las condiciones climáticas, afirman que las salas de almacenaje cuentan con un sistema centralizado, no así el garaje y el muelle, que carecen de climatización. Los restauradores se lamentan de «ciertas disfunciones» y de que no se realizan mediciones periódicas. Tras llevar a cabo mediciones puntuales de humedad y temperatura, concluyen que la «falta de estabilidad en las condiciones medioambientales en los almacenes de la colección «resulta inaceptable, ya que afecta muy negativamente al estado de conservación y al rango de envejecimiento de los fondos del museo». Por ello solicitan «una revisión en profundidad del sistema de climatización».

Radiaciones ultravioleta

En cuanto a la iluminación -por tubos fluorescentes-, advierten que genera «una emisión de radiaciones ultravioleta muy elevada» y consideran «inaceptable el uso de fuentes de esta naturaleza sin filtros. Las obras están permanentemente expuestas a niveles intolerables de emisión UV». Gran parte de estos tubos fluorescentes se hallan directamente sobre los peines. Ello impide su acceso y mantenimiento. «Cualquier manipulación -advierten- constituye un peligro manifiesto para las obras almacenadas debajo». Creen que hay «un grave riesgo por el potencial peligro de generar cortocircuitos e incluso incendios» y consideran de «máxima prioridad» revisar dichas lámparas. Similar problema afecta a los almacenes de escultura: están hacinadas las obras bajo esos tubos. Es más, los restauradores señalan que «el deterioro producido por la exposición a las radiaciones lumínicas es acumulativo». Incluso estos espacios cuentan con numerosas terminaciones eléctricas al aire, con el grave riesgo que ello supone. «Todos los cuadros eléctricos deberían estar fuera de las salas de almacenaje -explican- y convenientemente protegidos para facilitar su revisión periódica».

Otros de los graves problemas de las salas de almacenaje son las filtraciones de humedades, «que suponen una grave amenaza para las obras almacenadas. Es prioritario eliminar dichas filtraciones». Las salas afectadas, dicen, «estarían altamente contraindicadas para el almacenaje de obras de arte». En algunas de las salas hubo -según consta en el informe- tres inundaciones por la rotura de unas tuberías de hierro antiguas, que se hallan bajo el forjado. En otros espacios, como la bóveda, hubo disgregación tanto del ladrillo como del mortero, lo que «origina gran cantidad de polvo ambiental que se va depositando sobre las obras almacenadas». «Resulta alarmante -añaden- el aspecto de abandono y descuido que exhiben estas áreas, donde el polvo se acumula sin recoger». Incluso algunas salidas de los conductos del aire acondicionado se hallan encima de las obras. Y es que pudieron comprobar que el polvo, la suciedad y el material de embalaje se acumula junto a las obras.

Al igual que ocurre en el Prado, el Reina Sofía adolecía de una falta de espacio para almacenaje, que se podrá solucionar con la ampliación de Nouvel. Mientras tanto, el CARS utiliza con tal fin espacios como el garaje, salas de tránsito, pasillos, el muelle... De las obras del sótano, el informe señala que 1.466 obras, de las 4.469 que alberga (un 32,8 por ciento), «se hallan almacenadas de manera inadecuada». A fecha del informe, había en los pasillos 158 obras, algunas «enrolladas y llenas de polvo». En una de las salas de tránsito, hay al menos 125 piezas «acumuladas y en muy malas condiciones». En cuanto al garaje y el muelle, albergan obras sin peines ni estanterías, apiladas con y sin protección. Los restauradores proponían que hasta que estuviesen listos los nuevos espacios de Nouvel, las obras deberían guardarse en empresas especializadas. Aunque, visto lo visto con la escultura de Serra, es difícil saber qué solución tomar.

No se salvan en el informe ni los peines, que presentan deficiencias, ni los problemas de oxidación en el metal de los rieles. Las obras no están cubiertas, por lo que padecen tanto la luz continuada de los tubos fluorescentes como las humedades que hay sobre ellas en el techo y la suciedad acumulada. Mención aparte merece el anclaje de los cuadros en el enrejado de los peines. En muchos casos se colocan alcayatas de gran tamaño en cada obra, «lo que supone un gran riesgo, ya que el metal puede dañar la obra que se encuentra colgada al otro lado del peine, e incluso traspasar la tela, como ya ha pasado en alguna ocasión». Hay además deficiencias en los sistemas de amortiguación, de identificación de obras...

Obras de gran formato enrolladas

En lo relativo a los almacenes de escultura, advierten los restauradores «una gran acumulación de obras: algunas descansan directamente sobre el suelo sin ningún elemento intermedio. Las obras de tamaño y peso considerables siempre deberían descansar sobre un pallet debidamente forrado con espuma para facilitar la manipulación de estas esculturas con maquinaria (...) Peligran varias obras cuando una se mueve». En cuanto a las que hay sobre las estanterías, observan «una acumulación exagerada en cada balda, rozándose unas con otras, con peligro de degradación. Las varillas metálicas que se colocan delante de las obras como sistema de protección son algo agresivas». Tampoco salen bien paradas las obras de gran formato y los tapices, que se guardan enrollados. «Resulta más recomendable -dicen- que las pinturas estén montadas en bastidor».
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