Domingos

null

Hemeroteca > 28/01/2007 > 

Kurdistán Ese nuevo «país» al margen de Irak

Ningún político lo proclama a los cuatro vientos. Nadie quiere hablar de ello de manera oficial, pero palabras como «independencia» o «país» esperan su momento en los planes y mentes de los actuales

Actualizado 28/01/2007 - 09:59:48
Ningún político lo proclama a los cuatro vientos. Nadie quiere hablar de ello de manera oficial, pero palabras como «independencia» o «país» esperan su momento en los planes y mentes de los actuales dirigentes kurdos que, tras largos años de luchas internas, prefieren mantenerse cautos y asistir con paciencia a la paulatina descomposición de Irak. Los bloques políticos principales, UPK y PDK, han superado sus diferencias y los dos grandes líderes de la comunidad están bien situados. Jalal Talabani, presidente de Irak, y Masoud Barzani, presidente del Kurdistán iraquí, trabajan unidos. De su buena relación dependerá el futuro de una nación que ya tiene en la ciudad de Arbil a su nueva Bagdad.
Kurdistán, tenida por sus habitantes como la mayor nación del mundo sin Estado, disfruta por vez primera de un lugar en el mapa donde los kurdos son reconocidos como pueblo o nacionalidad por una Constitución. En el Kurdistán iraquí, el kurdo es el idioma oficial junto al árabe, la bandera iraquí ha sido sustituida por la kurda (roja, blanca, verde y un gran sol en el centro) y pronto estarán listos los nuevos pasaportes bilingües. Tres medidas simbólicas inalcanzables para los compatriotas de los Estados vecinos, donde el kurdo no es reconocido como lengua y la bandera del sol está prohibida. Aunque no hay censos oficiales, las agencias internacionales apuntan a que puede haber unos 40 millones de kurdos repartidos en cuatro países. La mayoría de ellos, 25 millones, reside en Turquía, 10 millones viven en Irán, 8 millones en Irak y aproximadamente otros tres millones en Siria.
En el semanario «Kurdish Globe», vinculado al partido de Barzani, creen que la independencia va a ser el paso final obligado vista la desgarradora situación de Irak. «Va a ser un proceso natural. Irak nunca ha existido, y el último símbolo cohesionador, que era Sadam, ya ha desaparecido. Los árabes nunca podrán volver a vivir juntos, y nosotros nunca hemos tenido nada que ver con ellos. Así que cuando se cansen de pelear, se sentarán a hablar, y la solución no puede ser más que la división de Irak en tres nuevos Estados. Una nueva unión artificial volvería a estallar tarde o temprano», afirma Azad Aslan, responsable de Opinión.
El parlamentario independiente Nouri Talabani prefiere cuidar los términos y hablar de confederación: «Los árabes deben arreglarse entre sí; pero si no lo hacen, pediremos la creación de una confederación en la que Kurdistán sea un Estado, no una región, y por tanto pueda disfrutar de sus propios Ministerios de Exteriores, Defensa y Petróleo. Llevamos cuatro años de Estado federal y es muy complicada la relación con Bagdad y su situación permanente de violencia».
Aunque en estos momentos los kurdos vivan en una región autónoma, sus dirigentes se han encargado de preparar el camino para esa confederación que les convertiría en Estado. Los Ministerios estratégicos que, en teoría, deberían ser competencia exclusiva de Bagdad, también se alzan en Arbil aunque con diferentes nombres: Relaciones Externas, «Peshmerga» (denominación de la guerrilla kurda) y Recursos Naturales. «Toda la prudencia es poca cuando uno tiene a turcos, iraníes y sirios como vecinos. Por ahora es más seguro permanecer bajo el paraguas iraquí, pero estamos trabajando a contrarreloj para estar listos cuando llegue el día de empezar a caminar en solitario», señala Talabani desde su despacho en el Parlamento kurdo.
Carestía y penurias
Los planes políticos, sin embargo, van más deprisa que los económicos. El 17 por ciento del presupuesto nacional de Irak se destina a su región del norte: 486 millones de dólares. Este ingreso, junto a los aranceles cobrados en la frontera turca, son los principales recursos económicos de una región eminentemente importadora en la que el nivel de vida se ha encarecido de forma espectacular desde 2003. El combustible alcanza precios europeos, sólo hay dos horas de electricidad al día y la sociedad empieza a dudar incluso de la integridad moral de sus dos grandes líderes a los que la oposición acusa de corruptos.
«La seguridad tiene un precio. La independencia tiene un precio.Tampoco podemos olvidar que esta parte del país ha vivido bajo un doble bloqueo. Sufrimos primero el bloqueo internacional impuesto a Irak, y luego el que Bagdad diseñó para asfixiarnos. Nos va a costar dar la vuelta a la situación, pero estamos en el buen camino», explica Ziyad Goran, responsable del UPK en la sede de Suleimaniya. La odiada Turquía es precisamente el mejor compañero de negocios en el Kurdistán iraquí. Desde sus refinerías llega la gasolina destinada al consumo y sus camiones traen aquí muebles, comida y agua mineral. El mercado kurdo en Irak es turco.
El petróleo es la clave para poner punto final a la dependencia actual kurda de Bagdad y Ankara. Pese a no contar con el visto bueno del Gobierno central, los kurdos ya han concedido licencias a empresas extranjeras para que trabajen en los yacimientos de Taq Taq y Zajo. Las autoridades de Arbil miran ahora hacia Kirkuk, ciudad que reclaman árabes, kurdos y turcomanos, situada actualmente fuera del Kurdistán iraquí, pero que los kurdos reivindican como propia. Aseguran que fue Sadam quien se la arrebató, tras expulsar a los kurdos, para «arabizarla».
Además del valor sentimental e histórico de la ciudad, Kirkuk cuenta con más de mil pozos de petróleo en el subsuelo. Es el principal yacimiento de crudo, junto al de Basora, en el sur chií. La comunidad turcomana también ha tomado nota y pide la integración de Kirkuk en Turquía. Reclamación que ya ha llegado hasta el Gobierno de Ankara, que no descarta una intervención militar en caso de que los kurdos ganen el referéndum previsto para este mismo año por la Constitución iraquí y en el que se preguntará a los votantes de la zona si quieren formar parte de la «región» kurda.
La nueva estrategia de Bush ya está en marcha, pero la violencia no ha hecho más que aumentar en Irak. Los kurdos viven con el caos a sus puertas, a escasos metros de sus fronteras, donde Kirkuk guarda inmensas reservas de crudo entre cotidianos baños de sangre.
Bastan apenas 500 metros y cruzar la «frontera» kurda para dejar atrás esa pesadilla. Pero nadie sabe qué puede deparar el mañana. Kirkuk puede ser el principio de otro sangriento conflicto. «Lo que hoy es estabilidad y seguridad (miles de familias árabes adineradas han buscado refugio en Arbil y Suleimaniya), mañana puede ser escenario de guerra, pero esta vez contra unos vecinos que no terminan de creer que los kurdos estamos a un paso de tener un país propio», sentencia el diputado independiente Talabani, quien asegura que«el día de la independencia será el día del inicio de una nueva batalla, esta vez contra Turquía, Siria e Irán. Estamos acostumbrados a sufrir, y esta vez venceremos».
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.