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Detectives del Jurásico

Actualizado 27/12/2004 - 01:51:12

¿Cuándo quedaron sepultados bajo ceniza más de un centenar de peces? ¿Cómo ha sido posible que dos gorgonias conviertan en tiesto un diente de tiburón de hace 20 millones de años? Las respuestas se desvelan en una exposición en CosmoCaixa

MADRID. Los fósiles siempre son protagonistas de la historia en primera persona. Recuperar su testimonio y transmitirlo a las generaciones venideras es un acto científico de gran valor que ayuda a comprender cómo y cuándo ocurrió el desastre que, en algunos casos, los enterró en vida.

Así lo podemos ver en una didáctica exposición de entrada libre que ha organizado CosmoCaixa, el Museo de la Ciencia de la Fundación «la Caixa», en Alcobendas. Son once extraordinarias historias entresacadas de otros tantos fósiles que han llegado a nuestros días en perfecto estado de conservación.

«Restos y rastros de nuestros ancestros» es el título de esta asombrosa exposición que, tras su paso por Barcelona y Génova, nos muestra ahora la historia de once fósiles de gran valor y belleza. ¿Pero cómo ha sido posible recomponer con precisión detectivesca las últimas horas de estos animales?

Como afirma la geóloga y paleontóloga Marta Solsona, encargada del contenido de la muestra, «se han elegido para su exhibición piezas pertenecientes a la Fundación la Caixa que tuvieran capacidad para contar una historia y que ésta pudiera ser deducida estudiando el propio fósil».

La historia, en cómic

Así, para proponer una visita más amena, elsecreto de cada fósil no se desvela a partir del lenguaje escrito, sino a través de un cómic en blanco y negro. Finalmente, la última viñeta de la tira, ya en color, corresponde a la pieza que se exhibe, como si del último fotograma de una película se tratara.

La muestra, que podrá visitarse en CosmoCaixa Madrid durante todo el año2005, da fiel testimonio de once historias con sugerentes títulos. Por ejemplo, «Enterradoenvida» relata las últimas horas de una manada de Proteoceratops andrewsi -un pequeño dinosaurioque vivió en Mongolia a finales del Cretácico- que sealimentaba de helechos en el sotobosque. Tras un extraño ruido y un leve temblor de tierra, elgrupoessorprendidoporuna tormentadearena. Asustados,lamayoríaintentahuir. Sólo unos pocos eligen acurrucarse en el suelo en busca de protección. Pero el protagonista de esta historia queda sepultado en vida por la arena. Hoy sus restos pueden narrar la historia que aconteció hace 75 millones de años.

«Atracción fatal» relata la vida en un bosque colombiano en el Pleistoceno. De entre todos los árboles de un claro destaca una Hymenaea en una de cuyas ramas se forma una estalactica con su viscosa resina. Empujados por el viento o atraídos por el olor, diferentes insectos quedan atrapados. Entonces, algunos arácnidos, tentados por un fácil bocado, acuden a la trampa. Con el tiempo, el conjunto fosiliza y se convierte en testigo mudo de aquella escena.

«Elempacho de un pez voraz» nos acerca el Xiphactinus audax, uno de los peces óseosmásgrandes del Mesozoico -llegabaaalcanzar6metros delongitud- quevivíaenaguas superficialesdesdelasque sigilosamente acechaba a sus presas. Una vez cerca de ellas, engullía enteras a sus víctimas, con la cabeza por delante para evitar que las aletas quedasen atravesadas. Con este peso y medidas, ¿cuál fue la causa de la muerte del Xiphactinus audax de 5 metros que ha llegado hasta nuestros días fosilizado junto a su presa?¿Por qué se han encontrado en tan perfecto estado? Las pruebas apuntan a un indigesto banqueteya que, una vez muertos, quedaron rápidamente enterrados.

Seguimos cerca de corrientes de agua con «Elriesgo de beber». Un día como tantos otros, un grupo de Tricerátops se alimenta de helechos junto a los meandros de un río. La repentina aparición de un Tyrannosaurus hace huir a todos menos a uno. Tras una terrible lucha, los dos colososseretiran malheridos. El maltrecho Triceratops, tras aplacar su sed, muerealaorilla delrío. Su cadáver, casi intacto, quedaenterrado bajo la arena.

«Tragedia en el lago»

Otra historia nos retrotrae a China, en pleno Jurásico superior. «Tragedia en el lago» rememora un lago rodeado de montañas con hermosa vegetación donde nada un banco de Lycoptera en busca de alimento.Al fondo, por la ladera de un humeante volcán desciende una nube de ceniza hirviente. La nube, que se mueve a gran velocidad, entra en contacto con el agua provocando enormes columnas de vapor. El banco de Lycoptera es sorprendido y muere por efecto de la combinación de la alta temperatura y las propias cenizas. Los cadáveres de más de un centenar de estos diminutos peces quedan sepultados para siempre.

«Dientes como tiesto» narra la historia de un tiburón de hace 20 millones de años que pierde un diente. Enterrado en el sedimento, el incisivo fosiliza y millones de años después, la roca dónde se encuentra se erosiona y el diente fósil vuelve al mar. Aprovechando ese sustrato duro y estable, dos gorgonias se instalan en el diente, multiplicando las ramificaciones de sus brazos en forma de fractal.

Éstasy otras historias, hasta contabilizar un total de once, completan el contenido de esta asombrosa exposición que, como afirman sus organizadores, «enlazala paleontología con la investigación detectivesca, rescatando la sorprendente información que subyace en las piezas fósiles».
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