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Gallinas vascas

Actualizado 27/03/2001 - 00:17:26
Hace diez años, la Consejería de Agricultura del Gobierno vasco descubrió la existencia de la gallina autóctona vasca. Con timidez poco científica, los gobernantes la denominaron «goli-gorri», que significa «cresta roja», un nombre muy poco original y significado por cuanto las gallinas que no son vascas acostumbran también a llevar sobre sus cabezas una cresta de ese color. «Cresta Roja» puede valer para nombre de jefe sioux en situación de rebeldía, pero en gallinas apenas destaca. No obstante, y gracias al tenaz trabajo de los expertos en gallinas del palacio de Ajuria Enea, nos pudimos enterar de que la «goli-gorri» era más fuerte que las normales, ponía unos huevos mucho más grandes y algunas de ellas, las más «abertzales», en lugar de cacarear tarareaban zorcicos. Como primer avance no estaba mal, pero a la chita callando, el Gobierno Vasco ha seguido invirtiendo en la investigación y alcanzado, al fin, un resultado extraordinario. De la «goli-gorri» a secas, hemos pasado a cinco tipos de «euskal oiloa» o «gallinas vascas», y el Gobierno de Ibarreche, que quiere dejar las cosas atadas y bien atadas —me suena la frase y la intención—, ha aprobado una norma con la que pretende controlar el «estándar racial» (sic) de las gallinas y gallos autóctonos, con la intención de proteger su «patrimonio genético». Para los que no entienden en exceso de gallinas sirva esta comparación. Lo que el Gobierno vasco desea proteger y distinguir es a la gallina de pura raza vasca respecto a las maquetas, y a falta del Rh se documenta en las crestas y en los huevos. De esta guisa, y con bastante retraso —de la existencia de la gallina autóctona vasca no se enteró ni Sabino Arana—, se ha creado el «Libro General de Registro de la Raza Aviar Euskal Oiloa». En dicho libro sólo serán incluidos los gallos y gallinas que cumplan con todos los requisitos. Solamente así pertenecerán al ámbito de decisión vasca de cacarear. La orden del Gobierno establece cinco tipos de «euskal oiloa» o raza aviar vasca. El tipo «Beltza» (negro), el «Gorría» (rojo), el «Lepasoila» (pescuezo pelado), el Marraduna (ruidoso) y el Zilarra (plateado). Con independencia de los tipos, todas las gallinas vascas tienen características comunes que se especifican en la Orden para no crear confusiones ni decepciones entre las gallinas. Son «semipesadas, de cresta sencilla y mediana, orejillas rojas y tarsos amarillos, plumaje ceñido y huevos más bien grandes». Finalmente, la Orden recuerda que el «estándar racial» permitirá saber si cada gallina es «perfecta, excelente, muy buena, aceptable, suficiente o eliminable». A estas últimas, si bien la Orden no lo confirma, se les aplicará un curso intensivo de aclimatación, y en el caso de no superarlo, se repartirán entre los militantes de Herri Batasuna para que se entrenen degollándolas.
En su denominación científica, está claro que la «Beltza», «Gorría», «Lepasoila», «Marraduna» o «Zilarra» con calificación de «perfecta» tendría que llamarse «Gallina Arzallucensis»; la «excelente», «Gallina Oteguiensis»; la «muy buena», «Gallina Josuternerensis»; la «buena», «Gallina Eguibarensis»; la «aceptable», «Gallina Josujonimacensis»; la suficiente «Gallina Gonzachavarrensis», y finalmente, la «eliminable», «Gallina Maiororejensis» o «Gallina Redondoterrerensis».
A finales del siglo XX se descubrió la existencia de la «abeja autóctona vasca», mucho más libadora de pólenes que la abeja normal, y por ende, elaboradora de mieles de más calidad que las abejas de Burgos y Santander, que no se han enterado todavía de qué va la cosa. Ahora, gracias al rigor científico de los chicos de Ibarreche, nos encontramos con cinco tipos de gallina pura vasca. Hora es —aprovechando la crisis de la fiebre aftosa—, que investiguen también si existe la cerda autóctona vasca. Les doy una pista. Es flaca, huele mal a distancia, tiene el pelo rojo, le gusta la sangre y se puede encontrar un ejemplar en Lasarte-Oria. No en una granja, sino en el Ayuntamiento. También es juguetona en sus ratos libres y su nombre científico podría ser «Porca Idoyazulaiquensis». ¡Enhorabuena!
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