Deportes

Deportes

Hemeroteca > 27/02/2005 > 

El nuevo Senna

Actualizado 27/02/2005 - 02:23:54

MADRID. Hace fácil lo difícil, destaca José Luis Echevarría, el amigo que permitió a Fernando competir con los karts en sus primeros años. No tiene límites, señala Giancarlo Minardi. En efecto, la carrera de Alonso se define, desde sus cinco años, por una verdad que se alimenta desde hace dos décadas y que ha creado una aureola: su calidad fue siempre por delante de sus coches. Esa realidad se confirmó en la máxima categoría del automovilismo, con el Minardi y con el Renault.

A los tres años se montó en una kart y rápidamente se convirtió en el mejor. Fue un adelantado a su tiempo. Siempre demostró que debía ascender. Las carreras definieron su personalidad. Empezó a modelarse un carácter ganador que casó con una clase que parecía innata.

Saltó a la categoría infantil y se topó con chicos mayores. Pero contaba con un factor superior: sí, su experiencia. Ganó su primera carrera oficial a los seis y con siete atacó el campeonato infantil de Asturias de karts. Venció en las ocho carreras. Deprisa, deprisa, al imberbe se le quedaban pequeñas las competiciones.

Era superior a las competiciones

Comenzó una trazada imparable. Campeón de Galicia también en 1988, de Asturias y el País Vasco en 1989, sus padres siempre le vigilaron para que el volante no le permitiera estrellarse en su educación.

El chaval era un filón y Echevarría habló con los Marcó, una familia importante en el sector del karting. Fue clave en su progresión en un mundo que es la cantera del automovilismo. En 1993 llevaron al asturiano al campeonato de España, sólo para que se fogueara. Al nene se le ocurrió triunfar. En 1994 repitió victoria. Necesitaba más. Mundo.

Y fue al Mundial júnior. Con catorce años y un sueldo de cien mil pesetas, en 1995 se clasificó en tercera posición. No dio más tregua. En 1996 era campeón universal. Su nivel era tan alto que Toyota ya intentó ficharle con vistas a la F-1.

No aprendía, ganaba a la primera

Italia es la primera división del «karting» y el niño se apuntó el título de ese país en 1997. En 1998 era cuarto en el Europeo F-A. Y en 1999 saltó por fin a los coches, gracias a Adrián Campos. «Vini, vidi et vinci», se convirtió en campeón de la Fórmula Nissan. Era algo insólito.

Este chico no aprendía, salía a ganar desde el primer día, y dio un nuevo salto de calidad: el año 2000 atacó la Fórmula 3000, la antesala de la F-1. Tal era su clase en las salidas y en los adelantamientos que Fiorio le quiso fichar ya para Minardi. Fue Briatore quien le colocó en Minardi en 2001 para que se curtiera, antes de pasar a Renault.

En 2003 alcanzó por fin su meta. Y pisó la línea antes que nadie. En su estreno en la F-1 se convirtió en el piloto más joven que ha logrado una «pole». Lo consiguió el 22 de marzo de 2003, en Malasia, con 21 años, 7 meses y 21 días, Al día siguiente se subió al primer podio español en la F-1. Y el 24 de agosto, en Hungría, se erigió en el más precoz en ganar una carrera, con 22 años y 26 días.

Esos objetivos también se le quedan pequeños. Su reto es ser campeón del mundo. Su tarjeta de presentación es que no ha parado de superar a sus coches para ello. Sólo exige eso. Coche. Renault decide.

El padre de Alonso (Oviedo, 29-7-81) le inyectó desde los tres años un aura de competición que fue una sidra que conquistó sus venas. Como señala Mauro Pozzi, uno de los reyes del kart, «Alonzo» tiene la mirada de Senna, de un talento que nace, no se hace
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.