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Cuevas de Cantabria: viaje al fondo de la belleza

A los cántabros les gusta llamar a su patria chica «La Tierruca», dentro y fuera de Cantabria se conoce a esta comunidad autónoma como «La Montaña». Y es que, aunque no posea las cumbres más altas de

Actualizado 27/01/2010 - 13:42:48
A los cántabros les gusta llamar a su patria chica «La Tierruca», dentro y fuera de Cantabria se conoce a esta comunidad autónoma como «La Montaña». Y es que, aunque no posea las cumbres más altas de España, el 40 por ciento de su superficie está por encima de los 700 metros.
Sólo pronunciar el nombre de Cantabria nos evoca paisajes verdes, montañosos, a menudo frente al mar. Pero hay otro panorama cántabro menos verde, menos conocido, aunque no menos interesante, no menos bello: el paisaje subterráneo. Hasta la fecha, en Cantabria hay descubiertas y catalogadas más de 6.500 cavernas de todo tipo que conforman un verdadero tesoro bajo tierra.
Las hay de interés geológico en las que el hombreapenas ha tenido ninguna incidencia. Entre ellas destaca la de El Soplao, una maravilla de la naturaleza singular entre otras cosas por sus formaciones excéntricas únicas en el mundo, que parecen ignorar la ley de la gravedad. Y las hay de interés histórico artístico -más de 50- en las que el ser humano ha dejado su huella, ya sea en forma de reliquias o de obras de arte.
Entre todas ellas sobresale la de Altamira, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1985, más de un siglo después de haber sido descubierta por un aparcero cerca de Santillana del Mar. El hallazgo fue por casualidad, cuando Modesto Cubillas se encontraba cazando y uno de sus perros se metió por un agujero del que no podía salir. En realidad se trataba de la entrada de una gran cueva, pero no le dio importancia, en la zona había muchas cuevas. Fue días después, cuando la hija de Marcelino Sanz de Sautuola, bisabuelo de Emilio Botín y dueño de aquellas tierras, se deslizó en su interior y descubrió una extrañas pinturas en las paredes. Entonces algunos empezaron a darse cuenta de que la de Altamira no era una cueva más.
El realismo de los dibujos de los animales (bisontes, caballos, ciervos...) allí pintados era tal, que muchos expertos pensaron que se trataba de un fraude, que eran pinturas modernas, recientes. Quizá una broma. Pero las investigaciones posteriores constataron que se trataba de uno de los ciclos pictóricos más importantes del Paleolítico, participando su estilo artístico de la denominada escuela franco-cantábrica, caracterizada por el realismo de las figuras representadas. El mejor conjunto pictórico prehistórico de gran extensión conocido hasta el momento está datado en las proximidades del año 12.000 a. C.
Cerrada al público por motivos de conservación en 1977, la cueva de Altamira ha dado paso a la llamada «neocueva» (Tel. 942 81 80 05), una copia idéntica. Sus dimensiones, volumen, relieve, disposición, colores, incluso temperatura y humedad, son los mismos que los del original.
Pero Altamira, con ser la joya de la corona, la «Capilla Sixtina del arte rupestre», no es la única alhaja. El 7 de julio del año pasado, la Unesco aprobó la catalogación de Patrimonio de la Humanidad de otras cuevas de arte rupestre paleolítico de Cantabria, también de Asturias y del País Vasco.
El Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco tomó esta decisión en el marco de la XXXI reunión anual que celebró en la ciudad canadiense de Quebec.
En enero de 2007 fue presentada la candidatura, formada por las cuevas de Chufín, Hornos de la Peña, La Garma, El Pendo, Covalanas, Las Monedas, El Castillo, Las Chimeneas y La Pasiega, en Cantabria; las de Tito Bustillo, La Peña de Candamo, Covaciella, Llonín y Pindal, en Asturias;y Altxerri, Ekain y Santimamiñe, en el País Vasco.
La presentación de una candidatura conjunta de las tres comunidades autónomas pretendía que, bajo la denominación de Arte Rupestre Paleolítico de la Cornisa Cantábrica, se unieran a Altamira en la inscripción como Bien Cultural un conjunto de cuevas que reunían «condiciones de excelencia» comparables.
La propuesta se basaba en el número y la densidad de las cavernas decoradas que pueden encontrarse en esta zona del norte de España, su buen estado de conservación, su rico repertorio iconográfico, la diversidad de técnicas y estilos que reúnen y la antigüedad de unas pinturas que convierten la Cornisa Cantábrica en uno de los lugares donde tuvo lugar el nacimiento del arte.
CHUFÍN. La cueva de Chufín se encuentra en la localidad de Riclones, bajo la confluencia de los ríos Lamasón y Nansa. Fue descubierta por el fotógrafo Manuel de Cos Borbolla. En Chufín se han encontrado restos de hace 20.000 años. Aunque de pequeño tamaño, la cavidad cuenta con unas pinturas rojas de ciervas, cabras y bóvidos que aparecen representados muy esquemáticamente. También cuenta con un gran número de símbolos y dibujos con puntillaje.
HORNOS DE LA PEÑA. Esta cueva se encuentra en San Felices de Buelma y fue ocupada por neardentales y cromañones durante más de 300 siglos desde el Paleolítico Medio al Neolítico. Una de sus características es que en ella sólo se han encontrado grabados, sin ningún tipo de pintura. Entre ellos están las representaciones rupestres más antiguas que se conocen en la cornisa cantábrica. Destaca un caballo muy elaborado, bóvidos, cérvidos, cabras y un reno, todos ellos grabados con los dedos sobre la arcilla.
LA GARMA. El conjunto kárstico del Monte de La Garma, situado en Ribamontán al Mar, es uno de los yacimientos más curiosos. Contiene figuras de animales pintadas, grabados, signos y manos en negativo y de color rojo, un gran yacimiento del paleolítico superior avanzado, en excelente estado y abundantes cerámicas, e incluso varias inhumaciones de la época medieval.
EL PENDO. Situada en Escobedo de Camargo, esta cueva fue descubierta en 1878, un año antes que Altamira, por lo que ha sido objeto de numerosos estudios y aparece frecuentemente citada en la bibliografía arqueológica, siendo su estudio imprescindible para comprender el paleolítico español. Contiene unos grabados del Magdaleniense inferior que representan un pájaro y un animal parecido a un caballo.
COVALANAS. Está en las proximidades de Ramales de la Victoria. Fue descubierta por Hermilio Alcalde del Río y Lorenzo Sierra en el año 1903. En 1924 fue declarada Monumento Nacional. Contiene un gran número de figuras rojas, entre las que destacan 18 ciervas realizadas con la técnica del taponado. Está abierta al público y cuenta con un servicio de guía. (Tel. 942 59 84 25).
LAS MONEDAS. Dentro del complejo Cuevas del Monte Castillo, en Puente Viesgo, se encuentran cuatro cuevas diferentes: Las Monedas, El Castillo, Las Chimeneas y La Pasiega. El conjunto es uno de los referentes más importantes de la arqueología en Cantabria y uno de los yacimientos prehistóricos más conocidos internacionalmente, junto con Altamira. Las Monedas es la más espectacular de las cuatro. Fue descubierta en 1952 por un equipo dirigido por García Lorenzo. Se compone de varias salas con estalagmitas, estalactitas y un gran número de pinturas negras con poco volumen en las que se representan caballos, renos, bisontes, ciervos, cabras y un oso incompleto.
EL CASTILLO. Esta cueva contiene uno de los yacimientos más singulares de le Prehistoria europea. Fue descubierta en 1903 por H. Alcalde del Río, descubridor de Covalanas. En su interior se pueden ver más de 257 figuras que van desde el Paleolítico Inferior hasta la Edad del Bronce, abarcando un periodo de unos 120.000 años. Destacan los grabados de varias ciervas con acabados rayados a modo de sombreado, caballos, bisontes, uros, cabras y un mamut, así como muchas representaciones humanas, especialmente manos. (Tel. 942 59 84 25).
LAS CHIMENEAS. Esta cueva fue descubierta en 1953 por el mismo equipo que descubrió la de Las Monedas. Presenta dos pisos formados por las chimeneas kársticas que le dan nombre. El superior apenas tiene interés, mientras que en el de abajo abundan pinturas en negro y grabados en arcilla. Allí aparecieron restos de sílex y varias inhumaciones, todo de la época Solutrense y Magdaleniense.
LA PASIEGA. Es una enorme galería con seis aberturas al exterior, de la que sólo se ha estudiado una porción de 120 metros de longitud. Contiene una importante acumulación de pinturas de animales y diversos signos fechados en su mayoría entre el Solutrense Superior y el Magdaleniense Inferior. Entre pinturas y grabados incisos destacan las representaciones de caballos, ciervos y bóvidos. Además, hay numerosos signos abstractosdenominados ideomorfos.
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