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Arqueólogos españoles descubren nuevas pinturas en Heracleópolis Magna

La tumba de Uadyt-Hetep, «Medidor del Grano de los Almacenes» y «Predilecto de su Señor», en Hereacleópolis Magna (Egipto), sigue sorprendiendo al equipo de arqueólogos españoles que la descubrió hace poco más de un año y que ha sacado a la luz y restaurado en la última campaña una nueva pared con espectaculares pinturas del 2000 a.C.

Actualizado 27/01/2002 - 00:04:40
Dos hileras de porteadores de ofrendas, situados en la pared Sur de la tumba de Uadyt-Hetep. Felipe J. Alcoceba
Dos hileras de porteadores de ofrendas, situados en la pared Sur de la tumba de Uadyt-Hetep. Felipe J. Alcoceba
Un año después de ser descubierta por un equipo de arqueólogos españoles encabezado por Carmen Pérez Die, la tumba del Uadyt-Hetep -el mayor hallazgo de la misión ibérica en Heracleópolis Magna desde 1968- ha sido ya excavada y restaurada. Se trata de un recinto de tres metros de largo por dos de ancho y uno y medio de alto, construido en piedra y adobe y situado en el yacimiento de Ehnasya El-Medina, donde se encuentra una necrópolis de las DinastíasIX y X del primer Periodo Intermedio, cuando estaban al frente de Egipto el Rey Merikare y la saga de los Jety (I, II y III).
NUEVOS TÍTULOS
La pared con las primeras pinturas apareció cuando sólo quedaban tres días para finalizar la campaña de 2000, por lo que el equipo español ha tenido que esperar a la expedición de 2001, de la que acaban de volver, para excavar a fondo la tumba. «Ha sido muy emocionante y estamos muy satisfechos con los resultados -asegura a ABC Carmen Pérez Die, conservadora jefe del Departamento de Antigüedades Egipcias del Museo Arqueológico Nacional-. En la pared Este, la primera que investigamos, hemos encontrado nuevos títulos y transcripciones. También hemos puesto al descubierto la pared Sur, cubierta con escenas fantásticas de porteadores en muy buen estado de conservación».
El equipo de arqueólogos -del que han formado parte Antonio Guio, Carmen López Roa, Salomé Zurinaga, María Antonia Moreno, Miguel López, Carlos Álvaro, Felipe Alcoceba y Juan Ramón Borge- ha contado con un presupuesto de 36.000 euros, de los que 30.000 proceden del Ministerio de Cultura y 6.000 de la empresa Temoinsa. «Gracias a esta cantidad -comenta Pérez Die- hemos podido dividirnos en dos grupos de trabajo, dedicados respectivamente a la excavación y a la restauración. Así, la tumba de Uadyt-Hetep ha quedado totalmente restaurada».
En la parte superior de la pared Este se encuentra el menú funerario, una larga lista de alimentos, dividida en tres registros, que el difunto se llevaba al Más Allá, y que constituía una despensa inagotable, pues se renovaba automáticamente gracias a un proceso ritual y de magia. «Aún no hemos tenido tiempo para descifrarlo completamente, pero en él aparecen ocas, panes, cerveza, higos, verduras, aves, cabezas de buey... También hemos encontrado incripciones que son difíciles de traducir y que tenemos que comparar con otras listas de ofrendas, aunque creemos que recogen el nombre de platos específicos», comenta la ex directora del MAN.
Al fondo, y debajo del menú, está Uadyt-Hetep -del que se han encontrado dos nuevos título «Smer Uaty» (Amigo Único) y «Mery Neb Ef» (Amado de su Señor)- sentado en un taburete, con un pañuelo plegado en una mano y la otra extendida hacia la mesa de ofrendas (en muy mal estado de conservación), con una esclavina blanca y una barba postiza.
Hacia el difunto se dirigen cinco sacerdotes encargados de realizar una serie de ritos relacionados con la apertura de la boca del muerto -necesaria para que éste recupere sus funciones vitales en el otro mundo-, ritos de libación y purificación -con agua e incienso- y de la palabra -papiros de fórmulas mágicas que hay que repetir-. Aparece también otro sacerdote, que mira para atrás y lleva una escoba en la mano, pues su misión es borrar las huellas de los que vienen detrás de él para cerrar la tumba.
En la pared Sur, y debajo de un friso de Jekerus con decoración vegetal, se han puesto al descubierto dos largas hileras de porteadores de ofrendas. Se trata de una docena de figuras, ricamente ataviadas y con un impresionante colorido en tonos blancos, ocres y rojizos. «Es un ejemplo típico de la representación egipcia -dice Pérez Die-: hombres de piel oscura pintados de lado y que visten el faldellín triangular con cinturón. Delante de cada uno de ellos hay una inscripción que hace alusión a las ofrendas que llevan: legumbres, panes, peces, carnes, higos... en la hilera superior, transportados en bandejas que apoyan en el hombro; y en la hilera inferior, pastores que conducen bueyes al sacrificio».
HEREDEROS DE MENFIS
«Los constructores de esta tumba se consideraban los herederos de la tradición de Menfis y por eso copiaban el arte de sus antepasados. Son unas pinturas de un valor extraordinario, si se tiene en cuenta que fueron pintadas hace 4.000 años y que han llegado muy pocas hasta nuestros días. Una vez restauradas, a base de paciencia y agua, el resultado es francamente magnífico. La tumba, de momento, está cerrada y cubierta, pero las autoridades egipcias están estudiando la posibilidad de trasladarla al museo de Beni Suef para su mejor conservación».
Durante esta expedición, el equipoha encontrado también varias estelas de falsa puerta (enteras o fragmentadas) de tumbas de entre el 2100 y el 2000 a.C. (no se puede precisar más, porque aún no se ha encontrado ninguna mención al Rey que gobernaba en ese momento). Los especialistas han tenido también tiempo de restaurar un raro sarcófago de cerámica del Imperio Nuevo (entre 1400 y 1300 a.C), que descubrieron en la campaña anterior.
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