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El mundo del arte llora la muerte a los 94 años del pintor burgalés Modesto Ciruelos

Actualizado 26/08/2002 - 23:46:31
La genialidad de Modesto Ciruelos se apagó a los 94 años. El pintor burgalés, pionero de la abstracción en España, falleció el sábado de muerte natural a las ocho de la mañana en su domicilio burgalés. En el momento de su muerte estaba acompañado por su mujer Digna y por su hija María de los Ángeles. Cientos de amigos acudieron a dar su último adiós al incansable creador.
La capilla ardiente con los restos mortales de Modesto Ciruelos se instaló ayer en el nuevo tanatorio San José, hasta donde se acercaroncientos de burgaleses para dar el pésame a la familia del pintor y compartir el dolor por la pérdida de uno de los pintores más destacados del pasado siglo XX en España.
Su hija María Ángeles, muy cercana siempre a su padre, recordaba al ser humano que había en Modesto Ciruelos: «Era muy afable, aunque artísticamente tuvo un carácter complicado porque tuvo una lucha interna muy grande que le hizo evolucionar desde el clasicismo hasta la abstracción». Su única descendiente declaró haber vivido con intensidad toda su obra y conocer cada cuadro que pintó y el estado de ánimo en el que se encontraba.
Fueron muchas de las personalidades de la cultura burgalesa quisieron mostrar sus respectos tras conocer el fallecimiento del artista burgalés. El pintor Luis Sáez se mostró consternado por la noticia y manifestó su profundo respeto hacia su figura y su obra, además declaró que Ciruelos ha estado toda su vida en la «aventura de la vanguardia, desde los años heroicos hasta hoy». Por su parte, José Marijuán coincidió con las palabras de Sáez al destacar la calidad de su obra, además de lamentar que su obra «no ha tenido el reconocimiento que se merecía en la provincia burgalesa».
El catedrático burgalés Sabino Nebreda, reconocido amigo personal del pintor, definió a Ciruelos como el mejor pintor burgalés de todos los tiempos. «Si no hubiera sido porque se recluyó en la capital burgalesa hubiera estado entre los cinco grandes de España, pero fue muy independiente y no transigió con nada ni con nadie». También Pedro Saiz reconoció que había perdido a un auténtico amigo y reconoció su «brillantísima» trayectoria dentro del arte, además calificó su obra «Arlequín» como una auténtica joya dentro del mundo artístico, sin desmerecer el resto de su colección. Asimismo, la pintora Laura Esteban destacó la afinidad del artista con las vanguardias, así como la importancia del autor, tanto por su sencillez como por la calidad de su obra. También el pintor Ignacio del Río quiso sumarse a las personalidades de la pintura que mostraron sus condolencias a la familia del artista. Del Río manifestó que Ciruelos se había convertido durante los últimos años «en la persona que más he querido en arte en Burgos».
De «gran perdida» calificó el autor Eugenio Rincón la muerte de Ciruelos y destacó la influencia que había ejercido en él durante los años de sus comienzos. Además habló del autor como de uno de los mejores retratistas burgaleses. En el mundo de la escultura también siente la muerta de Modesto Ciruelos. El escultor José Carazo lamentó «profundamente» la muerte del pintor, al que definió como el «artista de mayor categoría de este último siglo». Por su parte, el escultor Segundo Escolar manifestó que con la muerte del autor se pierde «una etapa muy importante de la cultura artística burgalesa, aunque su obra quedará para siempre».
Una obra ingente
El creador burgalés era miembro desde 1974 de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Asimismo, estaba en posesión del título de Hijo Adoptivo de Burgos, que ostenta desde 1992, y de la Medalla de Oro de la Provincia que la Diputación de Burgos le otorgó en el año 2000. La Medalla de las Bellas Artes concedida en 1995 por la Escuela de Dibujo y la Asociación de Artistas de Gamonal, y el Premio de las Artes de Castilla y León, que le fue entregado en 1999, son otras de las distinciones con las que contaba este artista que permaneció en activo hasta hace un par de años.
Su ingente obra está presente, entre otros, en el Centro de Arte Reina Sofía, en la National Gallery de Nueva York, en el Ateneo de Madrid y en el Museo de Arte Moderno de Barcelona. Sus cuadros forman parte de las colecciones del Museo de Burgos, del de Arte Abstracto de Cuenca y del de Bellas Artes de Bilbao. Sus creaciones también integran colecciones particulares de España, Estados Unidos, Japón, Brasil, Argentina, Inglaterra, Francia, Italia y Japón.
Modesto Ciruelos nació en la localidad burgalesa de Cuevas de San Clemente el 2 de marzo de 1908. Con 19 años ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando donde coincide con Salvador Dalí, Cristino Mallo, Rufino Ceballos, Benjamín Palencia, Rafael Zabaleta. Julio Romero de Torres, José María López Mezquita y Manuel Benedito fueron algunos de sus profesores. Durante su estancia en Madrid es asiduo de las tertulias del Círculo de Bellas Artes y del Café Gijón. En ellas conocerá a Federico García Lorca (a quien hizo un retrato), Rafael Alberti, Antonio Machado, Gerardo Diego, Gómez de la Serna y Vicente Aleixandre.
La Guerra Civil le sorprende en su cátedra de Palma de Mallorca. Posteriormente se traslada a vivir a Valencia y Barcelona, momento en que su concepto estético da un giro brusco.En 1937 es invitado a participar en la Exposición Internacional de París. Acude con dos cuadros de tema bélico («Fusilados» y «Descubierta»), ambos de clara tendencia expresionista. En la Expo parisina se da cita toda la vanguardia artística de la época: Picasso, que muestra el Guernica, Juan Gris y Joan Miró.
Concluida la guerra, se reincorpora a su cátedra mallorquina, donde vivirá el ambiente avanzado de los artistas europeos desplazados por la contienda mundial. En 1940 reside un tiempo en París, donde conoce y retrata a Picasso. A principios de esta década arranca sus primeras experiencias de abstracción, si bien no se trata todavía de un informalismo total. Sin embargo, sus avances serán preludio de lo que luego habrán de ser sus creaciones y el arte abstracto español.
Modesto Ciruelos y otros artistas que permanecen en suelo español tras la Guerra Civil como Pedro Bueno, Pancho Cossío, Álvaro Delgado, Guinovart, Gutiérrez Solana, Cristino Mallo, Joan Miró, Benjamín Palencia, Vázquez Díaz, Zabaleta se irán integrando en la célebre Academia Breve de la Crítica de Arte, fundada por Eugenio D´Ors en 1941. Dos años después aparecía el primer «Salón de los Once».
Al término de la II Guerra Mundial había pedido la excedencia y fijado su residencia en Burgos, apartándose de los círculos artísticos, para dedicarse al arte por el arte. Salvo estos lapsus, su aislamiento será continuado, alejándose de vanidades para dedicarse a la experimentación y creación pictóricas, anticipándose y avanzando frecuentemente en cabeza de las vanguardias españolas. Como han señalado algunos críticos, sucede que, tras un breve desarrollo de los hallazgos, busca otro campo de experimentación, para volver, más adelante, a la idea anterior, pero con otra visión y madurez, lo que le califica de auténtico pionero. Las nuevas y atrevidas ideas, que campean en otros países, se aprecian en las obras de Ciruelos. Sus creaciones servirán de inspiración, asimismo, al escultor Eduardo Chillida.
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