Castilla y León

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Zapatero se vuelca con León y olvida a la región en su mitin de cierre de campaña

ISABEL JIMENOLEÓN. Zapatero jugaba en casa y el pabellón municipal se llenó para recibir al presidente del Gobierno en el último mitin de la campaña socialista en Castilla y León. Fue el más aclamado

Actualizado 26/05/2007 - 02:56:20
ISABEL JIMENO
LEÓN. Zapatero jugaba en casa y el pabellón municipal se llenó para recibir al presidente del Gobierno en el último mitin de la campaña socialista en Castilla y León. Fue el más aclamado. Tanto que en más de una ocasión tuvo que interrumpir su discurso, muy centrado en León, para dejar aplaudir y vitorear a las 6.000 personas que se dieron cita en un polideportivo a rebosar. Quizá por eso, centró su alocución en León y se olvidó de la Comunidad. Y es que de los 33 minutos que duró su intervención, 13 estuvieron dedicados a lo local y su candidato municipal, Francisco Fernández, y apenas tres a la región y al aspirante socialista a la Presidencia de la Junta. Un «gobernante serio, recto» y que «garantiza y antepone la cohesión a cualquier otra cosa, a los intereses personales». Así describió Zapatero a Ángel Villalba en el breve espacio de tiempo que le dedicó.
Y es que el presidente del Gobierno se explayó en hablar de León, que esta vez «sí va a estar en el grupo de cabeza de provincias de España», También muy leonesista fue el discurso de Villalba, que sucedió en el atril a Francisco Fernández. Culpó al PP de «interrumpir» el progreso y de sumir a León en el «olvido», la «depresión» y el «desinterés» y prometió que si logra ganar el 27 de mayo, hará de esta provincia «un referente de esta Comunidad y de España».
Al igual que Zapatero, pidió el «voto masivo» mañana y afirmó que «no es extraño que el día 27 -en referencia al PP- se jueguen mucho», en alusión a su política urbanística, que volvió a criticars, uno de los temas en los que el PSOE ha centrado su campaña electoral en la región. Sin embargo, del otro pilar de su argumentación y crítica durante estos días, la adjudicación de viviendas protegidas a familiares de cargos del PP, no habló. Después del escándalo levantado al conocerse que una hija del líder socialista disfruta de una vivienda protegida en Madrid y ahora vive en León, Villalba tan sólo pronunció una vez la palabra vivienda y no atacó a los populares en este tema.
En su discurso, La defensa y el apoyo de la sanidad y educación pública estuvieron presentes en un discurso con continuas referencias a León en el que se coló un tema nuevo de ataque al Gobierno de Herrera: la adquisición de la Tizona, la Espada del Cid. «¡Qué más da tres siglos de más que de menos. Es una buena espada», ironizó Villalba.
Con gritos de «¡Presidente! ¡Presidente!» y tras casi una hora de retraso recibieron casi un millar de personas a José Luis Rodríguez Zapatero en Bembibre, la primera localidad leonesa en la que paró la frenética caravana del líder socialista en el último día de campaña electoral. Sesenta kilómetros y seis bajadas en poco menos de tres horas. Un gesto de apoyo a los candidatos municipales y al autonómico, aunque Villalba no se mostró muy efusivo en el primer encuentro con su secretario general.
Fue Jesús Esteban, alcalde y candidato a la reelección por la localidad berciana quien, en calidad de anfitrión, se acercó a saludar a Rodríguez Zapatero con un cálido abrazo. Mientras, Villalba, en un segundo plano, no hizo ni un gesto de satisfacción, de alegría por ser el elegido para recibir el respaldo del presidente en el cierre de campaña. Será que ese carácter tímido que dice tener no le dejó mostrar que, como posteriormente confesó Zapatero, «Villalba es uno de mis mejores amigos». De brazos cruzados esperó a que saludase al resto de la Corporación. Después, un fugaz y bastante frío apretón de manos.
En unos minutos, la comitiva emprendió viaje hacia la siguiente parada, a unos quince kilómetros. En Toreno le esperaban dos centenares de personas junto al bar en el que Zapatero recordó sus viejos tiempos de mítines por la provincia. Sin tiempo que perder, la comitiva llegó a Matarrosa del Sil. Eran poco más de las dos de la tarde cuando un reducido grupo de espectadores pudo escuchar al presidente del Gobierno en el minimitin que ofreció en la Casa de la Cultura. «Era un deber estar aquí como presidente del Gobierno y deciros gracias por vuestro cariño de siempre», apuntó el líder socialista en su intervención. Apenas siete minutos de emotivo discurso en el regreso a su tierra de adopción que aprovechó para animar a la gente a que «vaya a votar» el domingo.
De ahí a Ponferrada, ya sin Villalba como compañero de viaje, por lo que el candidato autonómico llegó más tarde que Zapatero a la recepción en un hotel. Otros siete kilómetros de trayecto y Zapatero aterrizaba en Camponaraya, donde se dio otro baño entre la gente después de cumplir con el ritual de firmar en el libro del Ayuntamiento, al que Villalba no entró. Mayor fue aún en Cacabelos, donde incluso desplegaron una alfombra roja por la plaza.
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