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La Universidad vasca, en el ojo de la galerna

Actualizado 26/02/2004 - 03:00:02
La Universidad del País Vasco se ha convertido en un espejo de la crispación que vive la sociedad vasca
La Universidad del País Vasco se ha convertido en un espejo de la crispación que vive la sociedad vasca
La división de los constitucionalistas en tres candidaturas, y la de los nacionalistas en cuatro, una de ellas encabezada por un ex dirigente de HB, hace impredecible la sucesión del rector Montero. El plazo de presentación de candidaturas se cierra mañanabatasuna
Pero hay otros tres candidatos nacionalistas en liza, aunque con menos apoyos que Juan Ignacio Pérez. Ésto es, Javier Muniozguren, director de la Escuela de Ingenieros que fue viceconsejero de Universidades e Investigación con EA y que ha recogido algunos apoyos no nacionalistas; Ander Gurrutxaga, catedrático de Sociología que también fue viceconsejero con EA y que cuenta con apoyos exclusivamente nacionalistas, e Iñaki Antigüedad, catedrático de Geología, ex parlamentario y ex juntero de Herri Batasuna.
Los dos candidatos más votados pasarán a la segunda vuelta y se da por seguro que uno de ellos será el auspiciado por el PNV, Juan Ignacio Pérez, porque, aunque varios profesores universitarios consultados por ABC consideran que en la UPV hay mayoría constitucionalista, el voto estaría muy repartido entre las tres candidaturas no nacionalistas. Se están manteniendo intensas reuniones en ese sector para intentar propiciar acuerdos que reduzcan el número de candidaturas, ya que los constitucionalistas prevén que, de no unirse, el nacionalismo gobernante conseguirá su objetivo de reconquistar la Universidad Pública Vasca.
Manuel Montero había pensado presentarse a la reelección con el apoyo del tripartito nacionalista, pero renunció a ello al no conseguir ese respaldo. «Roma no paga traidores». Así le comentó a Gotzone Mora otro profesor, de la órbita del PNV, como explicación a la falta de apoyo nacionalista al rector Manuel Montero. El catedrático Francisco Llera considera, sin embargo, una simplificación decir que «Manu se haya entregado al nacionalismo».
Lo que es obvio es que Montero ha dejado descontentos a muchos constitucionalistas que apoyaron su elección. La catedrática Edurne Uriarte, quien fue objetivo de un atentado frustrado de ETA en el campus universitario de Lejona, considera que «Manu Montero no ha estado a la altura de las circunstancias cuando ha tenido que defender la libertad de los ataques y maniobras del entorno terrorista».
Presión terrorista y social
Para Uriarte, el balance de una gestión que levantó muchas expectativas por el hecho de tratarse de uno de los escasísimos entes públicos vascos no gobernados por nacionalistas es «decepcionante». En su opinión, representa lo que ocurre «con una parte significativa de la sociedad constitucionalista vasca, a la que le resulta enormemente difícil soportar, no sólo la presión terrorista, sino también la presión de un ambiente social que hace incorrectos y poco deseables a los que no comparten la ideología nacionalista».
Episodios sin explicación
La mayoría de los profesores alude al miedo que la amenaza directa de ETA provocó en Manuel Montero como causa de que algunos episodios ocurridos durante el mandato del todavía rector hayan quedado sin explicar. Por ejemplo, el cese de prácticamente todo su equipo al poco de iniciar el mandato, para situar al frente de la UPV a personas con sensibilidad más próxima al nacionalismo; o su inhibición cuando Francisco Letamendía movilizó toda la presión del entorno etarra para intentar arrebatar a Edurne Uriarte la cátedra que ésta le había ganado limpiamente según las normas académicas. Para los constitucionalistas, Manuel Montero tampoco estuvo a la altura de las circunstancias cuando trascendió que etarras matriculados en diferentes facultades aprobaban con más que sospechosa facilidad, sobre todo en el caso de aquellos que se encontraban huidos de la Justicia.
La profesora socialista Gotzone More considera que el Gobierno vasco aprovechó «la situación de debilidad de Montero en temas económicos para tratar de llevarle a dónde ellos querían y él aceptó eso porque quería seguir siendo rector, pero se encontró después con que los nacionalistas no apoyaron su continuidad».
Juan Antonio Rivas, la mano derecha con la que Manuel Montero se presentó a las elecciones al rectorado y al que cesó al poco de iniciarse el mandato, manifestó a ABC que no había hablado en dos años de él porque todavía está esperando «a que me diga por qué me ha cesado».
«Claroscuros»
Francisco Llera alude a «claroscuros» en la gestión de Manuel Montero, al que califica como un «amigo», con el que comparte «la desgracia de tener que vivir con protección». Al margen de lo personal, en lo que Llera asegura haber contado siempre con la cercanía de Montero, el director del Euskobarómetro critica al todavía rector que nunca le contestara cuando reclamó la actuación de la Comisión de Disciplina Académica para atajar el acoso de Letamendía a Edurne Uriarte.
Para Francisco Llera, Montero ha afrontado con «dignidad» una situación difícil, por la compleja articulación de la autonomía universitaria cuando, desde el punto de vista legal y financiero, la Universidad depende de la Administración pública autonómica.
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