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Un experimento con ratas revela que los animales también sueñan y afianzan sus recuerdos mientras duermen

Actualizado 26/01/2001 - 00:21:24
Las vacas, los cerdos y el resto de los mamíferos también sueñan, quién sabe si con seres humanos. Un equipo de investigadores estadounidenses ha comprobado en un experimento que mientras un grupo de ratas de laboratorio dormía, sus cerebros recordaban los laberintos por donde habían caminado durante el día. Este experimento, publicado en la revista «Neuron», ha aportado la evidencia más sólida de que los animales realmente sueñan y suscita también por primera vez la posibilidad de averiguar la naturaleza de sus recuerdos.
Los autores de este experimento, un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT), registraron la actividad cerebral de las ratas mientras éstas dormían y comprobaron que las células del cerebro se activaban con el mismo patrón eléctrico al que ocurría cuando despertaban e intentaban aprender la forma de encontrar el camino correcto de un laberinto creado en el laboratorio. El investigador Matthew A. Wilson y sus colaboradores aseguran que las ratas soñaban con el laberinto en un intento por revisar lo que habían aprendido durante el día, un proceso de consolidación de los recuerdos que también sucede en los seres humanos. Recientemente, otra investigación científica reveló en experimentos con seres humanos que el sueño es fundamental para mejorar el rendimiento de los conocimientos adquiridos. En este sentido, el experimento realizado en el MIT parece afianzar la hipótesis de que el sueño en los seres humanos tiene como función asentar los nuevos aprendizajes y consolidar las experiencias vividas.
Wilson señala que si realmente las ratas sueñan, como el estudio parece indicar, algunos animales podrían tener funciones mentales mucho más complejas de lo sospechado hasta ahora. Para llevar a cabo el experimento, los científicos implantaron diminutos electrodos en los cerebros de las ratas mientras los roedores aprendían a desplazarse por un laberinto circular. Los electrodos recogían los impulsos eléctricos en una pequeña parte del cerebro llamada hipocampo, que está directamente relacionada con la formación y el almacenamiento de los recuerdos.
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