Nacional

null

Hemeroteca > 25/08/2003 > 

ETA exige «certificado» de sentencia condenatoria para ingresar en la banda

Decenas de jóvenes han abandonado la «kale borroka» por falta de liderazgo e instrucciones tras el desmantelamiento de grupos como Jarrai, Haika y Segi

Actualizado 25/08/2003 - 01:13:31
Los sucesivos golpes policiales han debilitado la estrategia de «kale borroka». EFE
Los sucesivos golpes policiales han debilitado la estrategia de «kale borroka». EFE
MADRID. «Cuando empezaron a aumentar las caídas intentamos ponernos en contacto con los responsables del «talde», gente de Segi, para recibir instrucciones. Fue imposible, se los había tragado la tierra». Así se expresó Gorka, detenido en una reciente operación contra la «kale borroka», ante uno de los agentes que le interrogaba.
Al terrorista urbano no le faltaban motivos para sentirse abandonado a su suerte y desmoralizado. Las sucesivas operaciones policiales y judiciales contra grupos como Jarrai, Haika y Segi, encargados de cordinar la «kale borroka», han dejado a los grupos «Y» sin liderazgo ni referencias estratégicas. Muchos de los dirigentes de estas organizaciones están en la cárcel, otros en libertad provisional, por lo que, «quemados», no se atreven a moverse.
«Mucha caña para que hiciéramos «ekintzas» pero después, cuando quisimos pedir ayuda, instrucciones para evitar la caída, nada de nada», proseguía en comisaría Gorka que, en efecto, acabó por ser capturado, junto a varios de sus compañeros de «talde». Antes, sin embargo, el terrorista urbano realizó algunas gestiones para contactar con ETA. Al fin y al cabo, por los actos de «kale borroka» le podían caer parecidos años de condena que por atentados perpetrados como miembro de un «comando». Sólo que, según reconocía, en la banda dispondría de una infraestructura más sólida. También contaría con un mayor reconocimiento dentro del entramado de la izquierda abertzale, lo que incluía mejor asistencia letrada en caso de ser detenido.
En plena psicosis
Pero como Gorka, hay actualmente un centenar de jóvenes descolgados de la estrategia de violencia callejera y que han llamado a las puertas de la banda terrorista. Los cabecillas de ETA temen que, en medio de esa gran avalancha, se les cuele más de un «topo». Máxime cuando en el seno de la banda se vive en plena psicosis ante la sospecha de tener en los aledaños de la propia dirección algún infiltrado que justificaría las caídas en cadena de los últimos años. Organizaciones como Jarrai, Haika o Segi habían actuado como auténticos «filtros» a la hora de que un terrorista urbano cruzara el umbral y accediera a ETA con la garantía de un «currículum» controlado. Con estas organizaciones desmanteladas, el descontrol para la banda es enorme. Prefiere prescindir de potenciales pistoleros a correr el riesgo de encontrarse con topos.
Gorka no pudo contactar con un representantes directos de la dirección etarra, pero sí recibió un mensaje. Sólo sería admitido en la Organización, una vez detenido como terrorista urbano y con sentencia condenatoria de los tribunales. El tiempo en que estuviera a la espera de ingresar en prisión, entre recurso y recurso, sería el idóneo para huir a Francia. Entonces se convertiría en un nuevo pistolero de la banda criminal. «Para evitarlo, resulta fundamental que haya juicios rápidos», apostillan fuentes policiales.
Estos mismos medios precisan que no creen que a todos los jóvenes de la «kale borroka» la banda les exija para ingresar en un «comando» la condición de condenado por los tribunales, ya que los que llevan varios años en actos de terrorismo urbano han conseguido la confianza de los cabecillas.
Exigencia generalizada
Pero el de Gorka no es el único caso. Los responsables de la lucha antiterrorista aseguran que la exigencia de un «certificado de sentencia condenatoria» está bastante extendida entre los aspirantes a terroristas. «Cuando apenas han cumplido 17 años se les exige que den su vida por Euskadi, que quemen autobuses, con el riesgo de pasar toda su juventud entre rejas, pero resulta que luego ETA no se fía de ellos cuando piden el ingreso. Esta circunstancia ha provocado una gran desmoralización entre ellos», asegura a ABC un agente operativo de la lucha antiterrorista. Cuando son detenidos e ingresan en prisión, «no son nadie en el colectivo de presos», añade.
En este contexto se explica el espectacular descenso de los actos de «kale borroka». Los últimos grupos que se mantenían activos por inercia fueron desarticulados en los últimos meses y, al menos de momento, no hay relevo.
Lo cierto es que el pasado mes de julio se contabilizaron siete sabotajes: tres en Guipúzcoa y cuatro en Navarra. Idéntica cifra que durante el mes anterior. Todo indica que en agosto se va a mantener similar tendencia. El dato es revelador si se tiene en cuenta que durante los meses de verano se solían disparar las acciones de terrorismo urbano, ya que sus autores aprovechaban las fiestas populares que celebran numerosas localidades del País Vasco y Navarra para realizar auténticas «razzias» y atemorizar a la población
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.