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Ana Planella: «El ser humano ha olvidado su papel biológico»

Inmersa en el mundo del arte contemporáneo desde 1987, Ana Planella no se cansa de repetir que su auténtica vocación es la literatura. Autora de los libros de relatos «Los ángeles viejos» y «Tèlora», de la novela «El jardín botánico» y de narrativa juvenil, retorna al género novelístico con «El niño que amaba sus pies de pato», exploración sobre la memoria y el sentido de la vida.

Actualizado 25/03/2001 - 00:48:21
Concebida en 1993 como un cuento de media página, la historia de «El niño que amaba sus pies de pato» -publicada por la editorial H2O- obsesionó a la autora durante tres años, hasta que se convenció de que podía llegar a ser una novela. Y es que Ana Planella cree en la inspiración: «Hay algo que te hace intuir que un relato está vivo; sólo has de tirar del hilo...»
Las citas que abren «El niño que amaba sus pies de pato» constituyen las primeras pistas sobre los propósitos de la obra: Maupassant se interroga sobre la existencia, Borges alude a la muerte y Jung nos dice que la vida es como una planta en la que el rizoma fundamental está oculto bajo la tierra.
MADURAR CON EL PASADO
A partir de una carta con la que recibe los diarios de su madre muerta, fotos familiares y los pies de pato de sus veranos infantiles, el biólogo protagonista se remonta a sus primeros años, presididos por la figura materna y enmarcados en el mundo del arte. De ese ambiente que conoce bien, Planella refleja una doble vertiente «que conjuga la frivolidad con la profundidad. A medida que se ven sorprendidos por la enfermedad y la muerte, mis personajes se interrogan sobre lo que hay bajo la superficie de su vida y se humanizan», explica.
El largo y detallista «flash-back» de Planella está guiado por la voz y los ojos de un niño. «Es la mirada que me interesa; los niños ven el mundo con ojos nuevos y captan más aspectos que los adultos». El niño protagonista y una vieja vecina son más conscientes de lo efímero de la vida que el resto de unos personajes presuntamente maduros «que creen controlar sus vidas y cuando se percatan de su fragilidad ya es demasiado tarde».
Recortes de diario, reflexiones científicas son para Ana Planella «los fractales de un puzzle vital que acaba encajando». El buceo y los peces ilustran simbólicamente una condición biológica que el ser humano pretende ignorar con prepotencia. «Los humanos se han situado en la cúspide de las especies del planeta y han ignorado que son tan sólo una parte de los seres vivos».
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