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Olivenza Esplendor en tierra de toros

Abrazada por impresionantes murallas abaluartadas, Olivenza rezuma esplendor gracias a su feria taurina. La comarca pacense se ha vestido de luces y ha experimentado un impresionante auge por los

Actualizado 25/02/2007 - 09:30:18
Abrazada por impresionantes murallas abaluartadas, Olivenza rezuma esplendor gracias a su feria taurina. La comarca pacense se ha vestido de luces y ha experimentado un impresionante auge por los toros, su motor económico. «La feria ha servido para promocionar nuestra ciudad, que ahora es la tercera más visitada de Extremadura. Es un lugar con mucho encanto, pero los toros han sido el empujón definitivo para ser conocido en todas partes». Son palabras de su alcalde, Ramón Rocha, quien defiende a capa y espada la Fiesta desde las filas del PSOE: «La gente tiene que saber que esto no se limita al festejo de las cinco de la tarde, sino que al toro hay que criarlo y son muchas las personas que viven y trabajan en ello. Nuestro término municipal, que ha incrementado el número de hoteles y restaurantes al verse desbordado en feria, ha adquirido fama gracias al mundo taurino».
En Olivenza, en el valle del Táliga, pastan importantes ganaderías de bravo, como las de El Juli, Marca o los Lozano, que han dado trabajo y riqueza a sus gentes y sus tierras. Sabedor del valor ecológico, cultural y económico de la Fiesta, su alcalde no tiene pelos en la lengua a la hora de afirmar que no comparte las «teorías» de Cristina Narbona en contra de las corridas: «La ministra de Medio Ambiente puede hacer las declaraciones que quiera, pero yo no las comparto, ni ésas ni otras. Ésta es una fiesta muy arraigada y es difícil que se recorte. No es lógico que en España se tiren chinitas y en Portugal se hagan gestiones para matar al toro. Tenemos que ser conscientes de todo lo que se mueve en torno al ganado de lidia».
Este año más que nunca el sector servicios hará su agosto por marzo en Olivenza. Si durante casi dos décadas el ciclo oliventino ha despertado interés, esta temporada todas las miradas se centran en él por un acontecimiento que trasciende las fronteras taurinas: la reaparición de José Ortega Cano tras la muerte de Rocío Jurado. El 4 de marzo es la fecha elegida por el maestro, precisamente un día marcado por otro hecho singular: el doblete de Enrique Ponce, que toreará por la mañana y por la tarde para sumar su paseíllo número veinte, después de su presencia continuada en el serial a lo largo de sus dieciocho años de alternativa. La feria cuenta, además, con el resto de figuras del escalafón -léase El Juli, Castella o Morante-, toreros de la tierra con fuerte poder de convocatoria -caso de Talavante, Perera y Ferrera- y divisas con garantías -como Zalduendo, triunfadora en 2006-. Con este plantel de tronío, especialmente por el regreso de Ortega, la expectación se ha desbordado y el cartel de «no hay billetes» se colgará tanto en la plaza como en los hoteles y restaurantes de Olivenza y parte de Badajoz, donde cientos de aficionados tendrán que hospedarse por el exceso de demanda en el pueblo oliventino. Tantas son las peticiones que hoteles como el «Heredero» han duplicado el número de habitaciones y se han construido otros nuevos. Así, el recién estrenado Palacio Arteaga, de cuatro estrellas y de una belleza embriagadora, será el escenario en el que Ortega Cano se enfundará otra vez el vestido de torear.
En Olivenza y sus alrededores no se habla de otra cosa que de su vuelta. «Todo el mundo está pendiente de su reaparición», comenta el propietario del restaurante Dosca, Juan Francisco Cayado, que tiene reserva para trescientos comensales cada jornada de feria. «Y eso sólo en el primer turno -apostilla-, que agrupa a la gente que tiene entradas para la corrida. En el segundo vienen aquéllos que acuden a palpar el ambiente, a ver a los toreros de cerca, a actores, políticos... El revuelo que se forma aquí es asombroso. Viene gente que maneja mucho dinero, lo que repercute positivamente en nuestra ciudad». Además de vivir un fin de semana muy taurino -las corridas se complementan con la Feria Ibérica del Toro-, el viajero tendrá el privilegio de saborear la rica gastronomía de la zona: la pierna de lechal o el retinto, con salsa de criadillas de tierra, son dos de los platos estrellas, acompañados de un vino de la región y precedido de jamón ibérico de bellota o unos espárragos trigueros. Y de postre: técula-mécula, una sabrosa tarta de almendra y yema, especialidad de «Casa Fuentes», cuyo abanico de dulces -obra de Celestina Rodríguez Fuentes- conquista a todo el que lo prueba.
Quienes no tengan el privilegio de disponer de una de las cinco mil localidades del coso pueden aprovechar para disfrutar de la apasionante historia y el inconmensurable conjunto monumental de Olivenza, una comarca de ensueño que es un perenne diálogo entre dos culturas, la española y la portuguesa (durante varios siglos perteneció al país vecino, del que conserva un sorprendente legado). Son de visita obligada las iglesias de Santa María Magdalena y su esplendor manuelino, los retablos de Santa María del Castillo y la azulejería de la Misericordia; el portal del Ayuntamiento, las ruinas del puente de Ajuda, la fortaleza medieval y su museo etnográfico, que no deja indiferente a nadie, al igual que su coqueta plaza.
Alcanzar semejante solera no ha resultado tarea sencilla. Han sido muchas las horas en vela del empresario José Cutiño: «El despliegue actual es producto de la ilusión y el esfuerzo de los propietarios, los hermanos Justo y Jesús Ortiz, el Ayuntamiento y la empresa. Siempre nos hemos propuesto el reto de traer a los toreros que el público demanda. Y así lo hemos hecho; esta temporada sólo falta Cayetano, ausente por una lesión en la mano. Pero la vuelta de Ortega ha disparado el interés. Todos quieren estar en la plaza: prensa especializada, televisiones, revistas del corazón...». Toma la palabra Jesús Ortiz: «Hace quince años nadie imaginaba que adquiriese tanta trascendencia, pero lo cierto es que la fuente de ingresos que la Fiesta supone para la ciudad es espectacular».
La feria oliventina es ya escaparate de lujo del arranque de temporada y escenario de reaparición de múltiples figuras, como Paco Ojeda, Jesulín o José Ortega Cano. Olivenza, colmada de vida y riqueza brava, ha resucitado también la afición en jóvenes y veteranos. En Olivenza busca el maestro resucitar el ole dormido en la garganta de fieles y curiosos, de una multitud que abarrotará los tendidos y descubrirá un paraje al natural, de filigrana y oro.

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