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La invasión de termitas prolonga las obras del María Guerrero

Actualizado 25/01/2001 - 00:37:56
Sobre estas líneas, Florentino Gómez, arquitecto de las obras, señala la viga donde aparecieron las termitas. Foto: Julián de Domingo
Sobre estas líneas, Florentino Gómez, arquitecto de las obras, señala la viga donde aparecieron las termitas. Foto: Julián de Domingo
El teatro María Guerrero, sede del Centro Dramático Nacional, recupera poco a poco su fisonomía. Una fisonomía que recuerda, en parte, sus orígenes, tal y como lo tuvo doña María Guerrero, insigne actriz que actualmente da nombre a dicho teatro. Una rehabilitación forzada en principio para adaptarse a las ordenanzas de Protección Civil, y otras necesarias para que el local fuera apto para las representaciones teatrales con la seguridad para los espectadores.
Estaba previsto que las obras acabasen a principios del presente año, pero la aparición de un foco de termitas en una viga de uno de los palcos de platea ha obligado a revisar totalmente todo el edificio, por lo que los trabajos se van a prolongar hasta el próximo verano.
«Las termitas aparecieron el 27 de noviembre y a día de hoy es un problema concreto que está controlado. Lo que quiero es dormir tranquilo y decir lo que hay», comentó Juan Carlos Pérez de la Fuente, director del CDN, quien ha tenido buscar otros locales (La Abadía y La Latina) para representar las producciones que el Centro tiene actualmente en gira «El cementerio de automóviles», de Fernando Arrabal, y «La muerte de un viajante», de Arthur Miller).
El arquitecto encargado de las obras de rehabilitación del María Guerrero, Florentino Gómez Aranabarrena, comunicó que las obras comenzadas sólo afectaban a la sala, dotación escénica y seguridad en escalera, vestíbulos, con un presupuesto total de 300 millones, y previstas para finalizar en febrero. Pero la aparición de las termitas al romperse el cerco de una puerta y ver el camino de dichos insectos de forma ascendente por una columna metálica para atacar otras vigas —dos puntos concretos— ha obligado a revisar totalmente todo el edificio que tiene una antigüedad de 120 años «y que no se había revisado nunca».
El tratamiento de la madera para que no sea atacada por las termitas «un problema que ni se ve ni se oye», ha obligado a aumentar el presupuesto en 250 millones de pesetas para revisar todo el edificio.
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