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El gran teatro dramático

Actualizado 25/01/2001 - 00:37:56
«El diario de Ana Frank». Autores: Frances Goodrich, Albert Hackett. Versión: Juan José de Arteche. Intérpretes: Carmen Martínez Galiana, Pepe Rubio, Julia Martínez, Vicente Gisbert, José Hervás, Mara Goyanes, César Sánchez, Marisa Segovia, Marco Sauco, Lola Manzanares. Dirección: José Tamayo. Teatro Bellas Artes,
El «Diario» de Ana Frank es un libro y una vida, y una muerte, harto conocidos y que por eso mismo podrían llevar a algún potencial espectador a pensar que ya sabe de qué va y lo que pasa. Creer esto sería despreciar la capacidad del teatro para reconstruir conflictos humanos y atrapar la atención y el corazón del público. Y en esta pieza, que conserva la dignidad del original potenciada por la condensación dramática en dos horas, lo importante no es qué va a pasar, sino cómo; no es la historia de ocho seres encerrados durante dos años para huir de los nazis, sino cómo cada uno responde de manera diferente (desde la rabia, la resignación o la mezquindad) y sólo uno mantiene siempre la ilusión y las ganas de vivir: esa Ana Frank cuyos sueños de futuro abruman al espectador que sabe del horror que la rodea y le aguarda.
Para este drama necesario, importante, actual, que va creciendo en intensidad y desgarro conforme se desarrolla, ha reunido Tamayo un elenco que ofrece un impresionante trabajo conjunto. Tal vez Mara Goyanes tenga el papel más agradecido y variado gracias a la frívola inconsecuencia de su señora Van Daan, a la que sirve de contrapunto la compostura eficazmente rota en determinados momentos de Julia Martínez. Pepe Rubio y José Hervás dotan a sus personajes de dos tipos distintos de antipatía, más risible la una y más agria la segunda, pero ambas cercanas. El señor Frank de Vicente Gisbert es de una compostura recia, con un punto de idealización teatralizada muy adecuada. Lola Manzanares, César Sánchez, Marisa Segovia y Marco Sauco contribuyen desde papeles más breves a este estado de felicidad actoral, en la que el gran descubrimiento es la Ana de Carmen Martínez Galiana. Animosa y pizpireta, no deja que el dinamismo se imponga sobre los numerosos matices de su actuación, con un muy agradecible control escénico. Magnífico espectáculo, emocionante.
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