Nacional

null

Hemeroteca > 24/06/2002 > 

Bautizo en Zarzuela del quinto nieto de los Reyes

El tercer hijo de los Duques de Palma, quinto nieto de Sus Majestades los Reyes, fue bautizado ayer en el Palacio de la Zarzuela y recibió el nombre de Miguel de Todos los Santos. El niño ha sido apadrinado por el Príncipe de Asturias, que ya fue padrino de la hija de la Infanta Elena, Victoria, y por Lucía Urdangarín Liebaert.

Actualizado 24/06/2002 - 00:22:57
Un momento de la ceremonia, que siguieron de cerca Juan Valentín y Felipe Juan Froilán, hijos de las Infantas Doña Cristina y Doña Elena respectivamente. Pool Efe
Un momento de la ceremonia, que siguieron de cerca Juan Valentín y Felipe Juan Froilán, hijos de las Infantas Doña Cristina y Doña Elena respectivamente. Pool Efe
MADRID. El bautizo de Miguel Urdangarín de Borbón ha tenido casi idénticas características al de sus dos hermanos, Juan y Pablo, y al de sus primos Felipe y Victoria. La única diferencia ha consistido en que en esta ocasión la ceremonia se celebró en los jardines de Zarzuela y no en el interior. El acto religioso, aprovechando el buen tiempo, tuvo lugar ante la pequeña ermita que, rodeada de pinos, se encuentra frente a la residencia de los Reyes.
La Infanta Cristina, con su hijo en brazos, y acompañada por su esposo, Iñaki Urdangarín, se situó en el lado del Evangelio rodeada por los Reyes y el resto de la Familia Real.
La ceremonia, que comenzó a las doce del mediodía, fue oficiada por el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco, y por el Arzobispo Castrense, José Manuel Estepa, asistidos por monseñor Serafín Sedano, prelado de honor de Su Santidad.
El pequeño Miguel, al recibir el agua bautismal, lloró ante la mirada curiosa de su hermano Juan y su primo Felipe, que, ajenos a los protocolos, se acercaron hasta la pila bautismal.
Al acto religioso y a la posterior celebración asistieron las familias de la Infanta Cristina y de Iñaki Urdangarín, así como el presidente del Gobierno, José María Aznar, y su esposa, Ana Botella. También estuvieron los miembros del equipo médico que atendió a la Infanta, encabezado por Manuel García Valdecasas, y los altos cargos de la Casa del Rey. Asimismo asistieron el Infante Don Carlos y su esposa, Ana de Borbón Dos Sicilias; el príncipe Kubrat de Bulgaria, y la princesa Tatiana Radziwill y su esposo, John Fruchaud.
Agua del río Jordán
Las lecturas litúrgicas fueron realizadas por la Infanta Elena y por Ana Urdangarín, empleando -como en los anteriores bautizos- los textos del profeta Ezequiel y la carta del apóstol San Pablo a los Corintios. La ceremonia estuvo acompañada por los cantos interpretados por el coro del convento de Galapagar de las religiosas Hijas de Santa María del Corazón de Jesús.
Al concluir la ceremonia, la Infanta Cristina, con el pequeño Miguel en brazos, junto a su esposo y sus otros dos hijos, hicieron el acto simbólico de presentación del niño a la Virgen de la Ermita, mientras se cantaba la Salve.
La pila empleada en la ceremonia del bautismo ha sido la misma palangana de plata sobredorada del siglo XIX de la Capilla del Palacio Real con que fueron bautizados los anteriores nietos de los Reyes. Siguiendo una tradición de la Familia Real, el agua que fue vertida sobre la cabeza del pequeño procedía del río Jordán.
El traje de cristianar empleado ha sido el mismo con el que fue bautizado el Rey en Roma, y que ha usado en el bautizo de todos sus nietos.
Previamente a la ceremonia religiosa, se procedió a la inscripción en el registro civil del nuevo miembro de la Familia Real. Para ello, acudieron a Zarzuela el ministro de Justicia, Ángel Acebes, y la directora general de los Registros y del Notariado, Ana López-Monis Gallego.
Al término de la ceremonia, Don Juan Carlos y Doña Sofía ofrecieron un aperitivo a los asistentes.
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.