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Gabriele Finaldi: «Hubiera pensado con muchísimo cuidado el viaje de las "Majas" a Washington»

Es su primera entrevista como responsable de la conservación del Prado, un puesto que asume como un honor y un privilegio, aunque confiesa, también, «con un poco de miedo»

Actualizado 23/09/2002 - 08:27:58
Gabriele Finaldi, con «Las Meninas» al fondo, en la impresionante sala del Prado que reúne algunos de los mejores velázquez
Gabriele Finaldi, con «Las Meninas» al fondo, en la impresionante sala del Prado que reúne algunos de los mejores velázquez
De sus genes napolitanos conserva un toque «canalla», un desparpajo que parece innato, un fino sentido del humor y mucho, mucho don de gentes, que le vendrá como anillo al dedo en su nuevo cargo. De su paso por Inglaterra, donde creció y se formó en esto del arte, le queda una facha de dandi y su trato exquisito. Ha cambiado el «fish and chips» por los boquerones fritos y la tortilla de patatas. Y, claro, no parece importarle. Casado con española, es un buen conocedor de nuestro país -que adora- y de su arte. En especial de Ribera (al contrario que Finaldi, un español afincado en Nápoles), al que dedicó su tesis. Tiene sólo 37 años y ya ha dicho adiós a la todopoderosa National Gallery para entrar, por la puerta grande, en el «top» de los museos.
-Para un historiador del arte, ponerse al frente de la conservación del Prado debe ser un sueño, ¿no?
-Un amigo me dijo que yo era como un niño que sueña con quedarse encerrado en la fábrica de Cadbury´s. Para mí es un honor y un privilegio estar aquí. Me hace pensar quién soy yo para tener esto. Es una gran responsabilidad; hay que tomarlo con seriedad y con un poco de miedo también. He dejado la segunda pinacoteca del mundo para pasar a la primera.
-¿Sólo hubiera dejado la National Gallery para venir al Prado?
-Era difícil mejorar lo que tenía en Londres, pero la colección del Prado no tiene parangón. Estás delante de los máximos maestros de la pintura: Tiziano, Rubens, Velázquez, Goya... y están aquí en forma masiva.
-Cuando se lo propuso el director del Prado, ¿se lo pensó dos veces?
-Dije sí inmediatemente, sin dudarlo.
-A Zugaza ya lo conocía del Museo de Bellas Artes de Bilbao, porque formaba parte del consejo asesor.
-Me parece que la forma en que llevaba el Museo de Bilbao era excelente, muy moderna, con muchísimo criterio y me apetecía trabajar con él.
-Usted siempre ha tenido una gran vinculación con España.
-Para mí, España ha sido un descubrimiento de mis años de juventud. Mi vida familiar se desarrolló en Italia. Gracias a mi mujer empecé a conocer España. Crecí y estudié en Inglaterra. Allí también hay una gran tradición del estudio del arte español. En España siempre me he encontrado muy a gusto.
-¿Cómo le han recibido los conservadores del museo? Su nombramiento escoció a más de uno.
-El recibimiento ha sido excelente, muy amistoso; no me puedo quejar. Los he encontrado muy colaboradores y me han dado la bienvenida. Leí lo que se publicó en la prensa, pero delante de mí la acogida ha sido muy correcta. Yo los conocía a casi todos antes de venir. Aunque comprendo que puede parecer raro que venga un extranjero.
-Hubo un problema técnico con su nombramiento: al no ser funcionario de la Administración española no podía ser nombrado subdirector general. ¿Cómo se ha resuelto?
-Mi cargo es director adjunto de conservación e investigación. Por no ser de nacionalidad española no fue posible acceder a un puesto de la Administración española y se creó este puesto.
-Uno de los planes era nombrar cinco jefes de departamento. ¿Se ha llevado a cabo su elección?
-Aún no. Es esencial conocer la plantilla y ver la dinámica de trabajo.
-¿Y tiene pensado nombrar un subdirector adjunto de conservación?
-Creo que están pensado crear esa figura, pero tampoco se ha decidido aún.
-En el nuevo organigrama del área de conservación. ¿Se mantendrán las escuelas y las épocas?
-Hay muchas formas de hacerlo. La tradicional ha sido dividirlo por escuelas y periodos. Se ha buscado esta fórmula, pero no está esculpida en la tierra. Se puede ir variando.
-¿Tiene pensado exportar al Prado el modelo de la National Gallery?
-El Prado es más que una pinacoteca. Tiene una colección gigantesca, muchísimos depósitos... Es mucho más grande que la National Gallery y presenta otros problemas. Pero en la forma de trabajar, de relacionarse internacionalmente y el programa de actividades y exposiciones, Londres nos puede enseñar cosas muy útiles.
-Por ejemplo...
-Las exposiciones. El Prado está proyectando algunas muy ambiciosas. Y esto significa que hay que desarrollar una serie de relaciones internacionales, órganos internos de organización, de administración... Además, hay que tener en cuenta que vamos a tener una ampliación, que es como un nuevo museo. Esto comportará desarrollar aspectos de organización, de plantilla...
-¿Cuáles son sus prioridades?
-Hay que trabajar de una forma serena en el museo, con mucha ambición, de manera abierta y con una gran proyección hacia el público. Es una responsabilidad de un museo público hacia los visitantes: explicar las colecciones, sus programas y el aspecto educativo. Y todo ello sin que la colección del museo quede en la sombra. Al final, lo que nos queda es nuestro gran fondo, lo que hemos heredado y lo que queremos dar en herencia a nuestros hijos.
-Volviendo a los conservadores, siempre se ha hablado de que hay vacas sagradas, intocables, incluso camarillas. ¿Piensa acabar con todo ello? ¿Habrá alguna destitución?
-El desafío es utilizar todo lo que nos ofrece el museo. Hay personas que saben mucho de la historia de la institución, con grandes conocimientos de arte. Hay que utilizar de la mejor forma posible lo que tenemos e ir mejorando. Me gusta más incluir que excluir. Quiero que todo el mundo participe para el bien del museo.
Más espacio, más servicios
-¿Ha seguido la «accidentada» ampliación del museo? ¿Qué le parece el proyecto de Moneo?
-El museo necesita más espacio, más servicios. Con la ampliación vamos a tener mucho más espacio expositivo, que es esencial. Además, hay otros servicios que debe ofrecer hoy un museo. No es sólo una experiencia estética ir a un museo: es lugar de reunión, se dan conferencias, se puede comprar o estar simplemente. La ampliación de Moneo nos ayuda a llegar a este objetivo.
-¿Le gusta estéticamente?
-Tengo que conocerlo mejor. De momento veo un gran boquete en el suelo. Pero me gusta, porque tiene unas líneas muy puras y sencillas y es muy sensible hacia el edificio antiguo. Tiene gran sensibilidad hacia lo antiguo pero con proyección hacia lo moderno.
-¿Comparte la ramificación de la colección en el Casón del Buen Retiro y el Museo del Ejército?
-El Prado siempre tendrá el problema de que hay edificios separados. Moneo habla del museo casi como un campus universitario. Y esto es una idea muy interesante. Para el Prado, el desafío es la forma de utilizar esos distintos bloques para hacer una actividad integrada. Sobre el Salón de Reinos, hay pocas oportunidades en todo el mundo de recomponer series históricas dentro del edificio para el que se hicieron. Es una propuesta interesantísima.
-¿Conoce el Plan de Modernización de Serra? ¿Qué le parece?
-Es un momento muy interesante para los grandes museos. En Londres hemos vivido este proceso de autonomía del museo y ha sido muy positivo. La National Gallery es prácticamente autónoma. Aunque está ligada al Ministerio de Cultura y recibe fondos del Estado, se gestiona a sí misma. Y funciona muy bien. Para lo que un museo moderno debe ser es una gran ventaja tener más libertad de acción. El Prado está viviendo un momento de reflexión, porque va a convertirse en una institución mucho más grande. Las grandes instituciones van en esa línea.
-¿Y el Plan Museográfico?
- Estamos también en una fase de reflexión. Se ha hecho muchísimo en los últimos años. Uno de los grandes éxitos de Fernando Checa ha sido dar una forma lógica y coherente a la colección, además de presentar la colección con mucha dignidad. Puede parecer una cosa modesta, pero me parece absolutamente fundamental.
-Fue muy polémico el viaje de las «Majas» de Goya a Washington. ¿Es partidario de que viajen este tipo de obras? ¿Debería haber una lista de cuadros inamovibles?
-La primera respons
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