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Portugal: en paradero (casi) desconocido

Actualizado 23/08/2004 - 02:02:06
Un rincón de Cabo da Roca, que forma parte de esa costa desconocida, en este caso cercana a Lisboa
Un rincón de Cabo da Roca, que forma parte de esa costa desconocida, en este caso cercana a Lisboa

Acelebrada en Portugal ha potenciado algunos de los destinos ya de por sí muy turísticos del país vecino, principalmente las ocho ciudades del campeonato. Datos sobre Lisboa, Oporto, Aveiro, Coimbra, Leiría, Braga, Guimaraes y Faro no han faltado en ninguna de las guías editadas este año. Sin embargo, Portugal ofrece un sinfín de rincones de norte a sur del país, algunos prácticamente desconocidos, donde se pueden pasar unos días de descanso, principalmente en la época estival.

Sagres y las playas de la costa vicentina son, sin duda, la parte más bonita pero menos visitada por los turistas en la región del Algarve, al sur del país. Nada que ver con Vilamoura, Albufeira o Faro, adaptados al turismo inglés y alemán, Sagres y sus alrededores escapan de las construcciones costeras y mantienen su estado salvaje. Las playas de Carrapateira, Amado y del mismo Sagres son el destino preferido de todos los surfistas.Las condiciones climatológicas permiten en todo momento la práctica de surf, windsurf, kitesurf e incluso buceo en un ambiente muy sano e informal. Apenas 200 habitantes viven durante el invierno en Sagres, y a pesar de que en los meses de verano su población se multiplica varias veces, no pierde su característica de aldea.

Lo mismo ocurre en Vila do Bispo, más grande, donde en restaurantes como «La Tasca do Careca» se puede disfrutar de una buena sopa de pescado, cualquier plato fresco del puerto y un buen vino por escasos diez euros.

Subiendo hacia el centro, el Alentejo ofrece igualmente destinos alternativos al turismo de masas. Carvalhal, Alteirinho, Almograve, Arquinha y Porto Covo son las playas más salvajes de esta zona, así como Zambujeira do Mar, cada vez más frecuentados por los extremeños, que en poco más de una hora pueden estar mirando el mar. Y si nos acercamos a Lisboa por la carretera nacional, evitando la autopista, llegamos a la isla de Troia, donde es especialmente conocida la playa de la Comporta. Y es de camino a esta localidad, en la carretera que comienza en Alcocer do Sal, donde se encuentra «A escola», un restaurante de comida típica tradicional con precios muy asequibles, y donde la empanada de conejo o cualquiera de sus postres se han ganado el reconocimiento de los mejores premios de cocina.

Aquellos que hayan optado como destino de vacaciones por la capital portuguesa también pueden escaparse a algunos rincones que esconden los alrededores de Lisboa. En la carretera costera que une la capital con Sintra merece la pena disfrutar de las vistas en la Boca do Inferno (Cascais), la playa do Guincho o el Cabo da Roca, el punto más occidental de la Península Ibérica. El «Puerto de Santa María», en Cascais, es uno de los locales más frecuentados por los amantes de un buen arroz de marisco, aunque en este caso los precios no están al alcance de todos los bolsillos. Un poco más alejado de Lisboa, Peniche, Caldas da Rainha y Óbidos, son igualmente destinos en los que merece la pena detenerse y disfrutar de un paseo, una comida o una velada.
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