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La familia de Rocío Jurado firma la paz

Aunque lo normal en estos casos es el que el mensajero (o sea, los medios de comunicación) se lleve la bofetada de turno, lo cierto es que desde hace una semana en un sector de los herederos de Rocío

Actualizado 23/05/2007 - 11:23:15
Aunque lo normal en estos casos es el que el mensajero (o sea, los medios de comunicación) se lleve la bofetada de turno, lo cierto es que desde hace una semana en un sector de los herederos de Rocío Jurado había cierto clima de malestar, preocupación o sorpresa (cada cual que lo diga como quiera) una vez que la albacea del testamento de la artista, Ana Iglesias, preparó el documento de aceptación de la herencia tal y como ella misma había ajustado para cumplir el deseo de Rocío y acatar lo que marca la Ley. Ayer firmaron esa conformidad el viudo de la cantante, José Ortega Cano, y su hija Rocío Carrasco, que eran los únicos que faltaban para terminar el trámite.
Insisto que la sorpresa llegó cuando en ese reajuste que la albacea tuvo que hacer con el fin de que los hijos tuvieran un tercio del legado (tal y como obliga la Ley) se decidió que esa parte saliera de la finca «Los Naranjos», propiedad que en sus últimas voluntades Jurado quería que fuera para sus dos hermanos Gloria y Amador. Las declaraciones televisivas de la esposa de Amador, Rosa Benito, y las del marido de Gloria, José Rodríguez, fueron más que elocuentes y dejaban entrever el malestar que había al conocer que las cosas no iban a ser como creían.
Pero ayer se firmó la paz y hoy en la familia todos hablan bien del acuerdo. Para dejar constancia de que no habrá peleas y evitar más rumores se enviaron dos comunicados desde el despacho de la albacea que, además, es administradora y contadora partidora de la herencia. Uno lo firman los familiares, Ortega Cano, Rocío Carrasco y Gloria y Amador Mohedano. En ese texto se asegura que «después de varias reuniones hemos llegado por unanimidad al acuerdo particional estando todos satisfechos y plenamente conformes. Somos conscientes de lo que dispone la Ley, que hemos aceptado, acatado y aplicado. La ya famosa finca «Los Naranjos» se divide en cinco partes con porcentajes decididos también de forma unánime. Ante todo queremos comunicar que lo que ha primado por encima de posibles intereses personales ha sido el mantener la unión familiar que era lo que siempre quiso Rocío Mohedano Jurado».
En cuanto al comunicado de la albacea, lo más sorprendente es el cuarto punto. «Una vez firmado ante el Notario D. Ángel Sanz Iglesias el cuaderno particional de la herencia de Rocío Mohedano Jurado, y debido al interés suscitado en los medios de comunicación, creo conveniente hacer las siguientes manifestaciones:
Cuatro concluyentes puntos
Primero.- En su testamento, en cuyo contenido no he tenido intervención alguna, Rocío manifiesta claramente dos intenciones. La primera, y como no podía ser de otro modo, repartir sus bienes de acuerdo con la ley, a la que se remite expresamente en varios pasajes; y la segunda, adjudicar bienes concretos a determinadas personas. A los que conocíamos a la testadora, no nos sorprendió que legase bienes a sus hermanos, sobrinos y secretario personal, aunque esto no suele ser usual en quien tiene descendencia. Segundo.- A la vista del elevado número de los legados y de la importancia y cantidad de los bienes que incluían, ya en el acto mismo de la lectura del testamento informé a los beneficiarios que la ley impide que se puedan adjudicar a quienes no son legitimarios -en este caso, los hijos y el cónyuge viudo- bienes que superen un tercio del total del haber hereditario. Tercero.- Al efectuar el reparto de los bienes de la herencia, y para cumplir la ley, me he visto obligada a reducir los legados. Reducción que he hecho con total independencia, dentro de las facultades que me otorgan el testamento y las leyes, y de la forma que he considerado más conveniente para los intereses de todos los implicados, quienes firmaron la escritura notarial de partición de la herencia. Cuarto.- A mi modo de ver, algunas manifestaciones realizadas después de haberse aceptado las operaciones particionales, no sólo van en contra de la voluntad que Rocío manifestó en su testamento, sino que contradicen los valores familiares de los que hizo gala durante su vida. Por eso, me resulta difícil entender que la generosidad que mostró con sus hermanos y sobrinos pueda acabar volviéndose contra ella, ya que, lejos de unir a la familia, está provocando el efecto contrario, o, por lo menos, esa es la impresión que trasciende a los medios de comunicación.
Todos conformes
Una vez enviados estos textos la familia no quiso pronunciarse más. No obstante, se ha sabido que los hijos de Rocío Jurado percibirán, además de la casa de La Moraleja, un seis por ciento de «Los Naranjos», quedando el resto para los hermanos Mohedano, y que el tercio de mejora es para Rocío Carrasco, que queda como heredera universal. También que el apartamento de Chipiona que legó a su secretario Juan de la Rosa irá para sus hermanos, puesto que él ha fallecido. En ese acuerdo también se habrá fijado quién asume la deuda que aún queda pendiente con el hospital de Houston donde Rocío Jurado pasó sus últimos meses de vida, cantidad que rondaría los cincuenta millones de pesetas.
Dada la extrañeza del cuarto punto de la albacea, ayer tuvo que intervenir en Antena 3 para aclarar que esas palabras eran una reflexión propia en voz alta de todo lo que había escuchado días atrás en los medios. Lo dicho, una vez más el mensajero tiene la culpa de todo.
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