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Europa en el mundo en 2057

Javier SolanaAlto representante dela UE para Seguridad yPolítica ExteriorMuchos

Actualizado 23/03/2007 - 03:05:20
Javier Solana
Alto representante de
la UE para Seguridad y
Política Exterior
Muchos están convencidos de que el capitalismo global va a crear un mundo cada vez más polarizado y que el crecimiento de las economías emergentes va a constituir más una amenaza que una oportunidad. Otros creen que el futuro está determinado por el choque de civilizaciones. Yo no puedo compartir estas visiones fatalistas y deterministas. Es verdad, la globalización está aquí para quedarse y va a desarrollar principalmente a partir de hoy mismo fenómenos económicos que incluyen dimensiones políticas, culturales y de seguridad. Lo que importa realmente es cómo vamos a responder.
Los poderes económicos emergentes, especialmente en Asia, van a cambiar el centro de gravedad. En el año 2057 el paisaje económico estará mucho menos dominado por los actuales miembros del G-7 que por los llamados E-7: India, Indonesia, China Brasil, Rusia, México y Turquía. Todos nos veremos afectados por los cambios demográficos, los movimientos de población y las crecientes tensiones medioambientales.
Hay muchas variables desconocidas. ¿Podrá la India mantener su crecimiento en circunstancias de escasez de energía? ¿Logrará China resolver los graves problemas de contaminación y falta de agua, de una población que envejece rápidamente y desarrolla una diferencia creciente entre ricos y pobres? ¿Cuál será la velocidad en la que los países pequeños se integrarán en la economía mundial?
Como físico de formación, me interesan mucho las perspectivas de las nuevas tecnologías. Las potenciales tensiones geopolíticas vinculadas a la disputa por las fuentes de energía podrían ser evitadas si se cumplen las previsiones de la Organización Internacional para la Energía de Fusión. Si tiene éxito, ITER ayudará también a resolver otros problemas, como el del cambio climático. También, si otros prometedores avances en células de combustible, nano y biotecnología se materializan, cambiarán nuestros conceptos sobre qué tipo de futuro tendremos que afrontar. Estas tecnologías representan nuevas oportunidades de vivir más tiempo, más sano y con mayor calidad de vida. Y, especialmente con la biotecnología, esto se hará superando dilemas morales.
Políticamente, el mundo será muy diferente en 2057 y nuestro concepto de gobernanza tendrá que haber cambiado. Seguirán existiendo las fronteras, pero tendrán un significado distinto. El trasiego de bienes, personas e ideas a través de las fronteras es enorme y seguirá creciendo. Nuestro concepto de soberanía ya ha cambiado, especialmente en Europa. Los dos conceptos seguirán desarrollándose y puede que alcancen un momento en el que habrá que manejar las consecuencias políticas.
Deberemos estar dispuestos a trabajar en distintos niveles de administración (local, nacional, europeo y global) y con distintas constelaciones de actores (públicos y privados). Las organizaciones regionales como la Unión Europea tendrán un papel todavía más importante que el de hoy. Y con el poder siendo trasvasado desde los gobiernos a los mercados, los ciudadanos y las organizaciones no gubernamentales, las soluciones a los problemas suscitados por la globalización requerirán la movilización de otras estructuras ciudadanas. Las distintas coaliciones en temas como el cambio climático, el alivio de la deuda o el comercio de diamantes son anticipos de lo que va a suceder en este campo.
El impacto de la cultura y la religión en un mundo globalizado también va a cambiar. El creciente contacto entre las poblaciones, físicamente o a través de comunicaciones tecnológicas, va a juntar a gentes que de otro modo no se habrían encontrado nunca. Pero también puede crear tensiones y conflictos, como sucedió con las caricaturas danesas. Necesitaremos preservar nuestras libertades fundamentales poniendo en práctica la tolerancia y el respeto hacia las personas con distintas creencias y diferentes sistemas de valores. Lo que algunos llaman «valores occidentales» serán puestos a prueba a medida que los poderes políticos y económicos se vayan redistribuyendo. La creciente migración que se produce por razones económicas, políticas y cada vez más medioambientales, va a comprometer nuestra capacidad para definirnos a nosotros mismos y nuestra voluntad de permanecer abiertos al mundo.
Globalización con menos rostro occidental; el ascenso de nuevos poderes; nuevas formas de gobernanza y de identidades políticas. Estos trazos ya son visibles hoy día y seguramente van a continuar. En muchos sentidos, el futuro va a ser más exigente para los europeos: seremos menos en términos relativos y los viejos métodos de trabajo ya no funcionarán. Pero el futuro tampoco está predeterminando, sino que reflejará las opciones que la gente vaya tomando. ¿Qué debemos hacer? Lo primero que tenemos que aclarar es que permanecer al margen no es una opción. Significaría vivir en un mundo modelado por otros. Segundo, que cada cual por su lado tenemos muy poca influencia. Tercero, si Europa quiere tener influencia, debemos no sólo hablar juntos, sino actuar juntos.
Una de las tareas principales para Europa, probablemente la más importante, será la promoción y desarrollo de un sistema internacional que pueda gestionar los inmensos problemas que la intensa globalización va a crear. Las buenas intenciones y los buenos deseos no son suficientes, se necesitan también instituciones. Por algo somos los que más fuertemente sentimos esta necesidad de reglas claras, aplicadas con justicia por instituciones fuertes. El mundo de 2057 será más complejo. Habrá más conflictos potenciales. Para mitigarlos, necesitamos instituciones innovadoras pero robustas. Nuestra arquitectura de seguridad deberá ser adaptada a la luz de las nuevas amenazas que emanarán de actores no estatales.
Es impresionante cómo se ha cumplido la visión de Shuman o de Monet y de otros. Nada es perfecto, pero Europa no había sido nunca tan próspera, segura y libre. Por eso sabemos que es posible transformar las relaciones entre los estados y mejorar la vida de millones de ciudadanos. Eso debe continuar y seguir siendo además una fuente de inspiración.
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