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Sauquillo: «Estoy convencida de que mi hijo se podía haber salvado»

La eurodiputada Francisca Sauquillo y su marido, Jacobo Echeverría, declararon ayer en la Audiencia de Madrid en el juicio que se sigue por presunto delito de omisión del deber de socorro contra tres empleados de Metro que, según el fiscal, desalojaron y abandonaron a la intemperie al hijo de Sauquillo la noche de autos. El joven murió horas más tarde.

Actualizado 23/01/2002 - 00:26:53
Francisca Sauquillo y su marido a su llegada ayer a la Audiencia de Madrid. Jaime García
Francisca Sauquillo y su marido a su llegada ayer a la Audiencia de Madrid. Jaime García
Francisco Javier padecía una anorexia nerviosa por la que había estado ingresado en cinco ocasiones. El 5 de abril, sus padres, Francisca Sauquillo y Jacobo Echeverría-Torres, fueron a recogerle a la clínica donde estaba ingresado. «Yo pensaba que salíamos de la anorexia en el último ingreso», declaró ayer su madre en la Audiencia de Madrid.
Al salir de la clínica, Javier pesaba 41 kilos. Al día siguiente había quedado con unos amigos y luego iba a pasar la noche a casa de su abuela.
Esa mañana se despidió de su madre pidiéndole que estuviera tranquila porque se iba a cuidar. Fue la última vez que Francisca vio a su hijo con vida.
Esa noche, al llegar a la estación de Lista, Javier sufrió un shock hipoglucémico que le sumió en un estado de semiinconsciencia. Sin capacidad para moverse ni articular palabra, fue atendido en un primer momento en el vestíbulo de la estación y posteriormente fue desalojado por los dos vigilantes imputados a instancias del jefe de seguridad aquella noche, José Luis H. C., acusado también del delito de omisión del deber de socorro.
Javier, confundido por los vigilantes con un «enfermo terminal de SIDA», permaneció «tirado» más de una hora en la boca de la estación del Metro sin que ninguno de los vigilantes llamase al Samur. Finalmente, la llamada se produjo hacia la una y media, pero ya poco pudieron hacer los efectivos sanitarios por su vida. Javier entraría en coma y moriría a las seis de la mañana en el hospital de la Princesa.
Francisca Sauquillo se mostró ayer «convencida de que mi hijo se podía haber salvado» porque era «fuerte» y «a pesar de estar tres horas y media tirado en la calle con frío, el corazón no le falló». Su único consuelo fue «saber que no había sufrido».
Por su parte, el padre de Francisco Javier, Jacobo Echeverría-Torres, que también declaró ayer durante la vista oral, afirmó que «el taquillero me dijo que Metro estaba presionado para que no hiciesen partes demasiado exhaustivos».
PRESIONES DE METRO
Lo mismo afirmó uno de los imputados la pasada semana. José M. N. declaró que sufrió presiones de Metro de Madrid y que la cinta interna con las conversaciones de los vigilantes había sido manipulada.
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