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Fraga aprovecha la confusión territorial del Gobierno para adelantar las gallegas al 19 de junio

El PP, convencido de que las autonómicas ratificarán que el jefe del Ejecutivo ha perdido su capacidad de persuasión, como a su juicio pasó en las vascas

Actualizado 22/04/2005 - 08:26:53

SANTIAGO. Manuel Fraga había asegurado hace poco más de un mes que las próximas elecciones autonómicas se celebrarían en las últimas semanas de octubre. Pero ayer justificó su cambio de postura en la inquietud provocada por un «innecesario periodo constituyente» derivado de la reforma de los estatutos de autonomía, los agravios del Gobierno a Galicia y el creciente clima de crispación en la Comunidad «que recomiendan que el 19 de junio sea el momento más adecuado para darle la palabra al pueblo».

El titular del Gobierno gallego, que aspira a un quinto mandato al frente de la Xunta, eludió entrar en detalles, pero sí reconoció que «todo tiene que ver con todo», al analizar las consecuencias de los resultados para el liderazgo de Rajoy en el PP. Se trata de una de las claves de unos comicios en los que también se medirá el alcance real del «efecto Zapatero», en entredicho según los populares después de que el PSOE no consiguiera igualar en las pasadas elecciones vascas los 19 escaños que obtuvo el PP en esa Comunidad en la pasada legislatura.

De hecho, tanto Rajoy como Zapatero fueron salieron pronto al paso de la decisión de Fraga. El presidente del Gobierno aseguró que el momento es bueno para analizar el pasado y «una oportunidad de futuro», y el líder de la oposición dijo mostrarse seguro de una victoria de su partido, porque «se han hecho las cosas bien y los gallegos saben distinguir».

Debate constituyente

Fraga sí dio carácter de desencadenante de la convocatoria electoral al «innecesario proyecto constituyente» que a su juicio se ha abierto en España con las propuestas de reformas estatutarias, un debate en el que asegura que quiere seguir participando como ponente de la Constitución y autor de propuestas de reforma del Senado o conferencia de presidentes. «Estamos en un momento en el que tenemos muchas posibilidades de mejorar cosas, pero mejorar no es romper con todo, como algunos pretenden».

En la misma línea argumental, el presidente de su partido, Mariano Rajoy, insistió en la conveniencia de contar con un Gobierno fuerte en Galicia ante la negociación de los Presupuestos Generales del Estado para 2006 y ante el hecho de que en España «se está planteando un debate muy importante que afecta a temas como la unidad nacional, la soberanía, la igualdad y la solidaridad de los territorios».

Resulta significativo en este sentido que una de las primeras reacciones ante el anuncio de Fraga llegara de Cataluña, donde el portavoz de la Generalitat, Joaquim Nadal, estimó que el calendario de los comicios gallegos no tiene por qué influir en el final del proceso de aprobación del nuevo Estatuto, previsto para las mismas fechas. Nadal subrayó que «son procesos separados», si bien puntualizó que el proceso iniciado en el País Vasco y los cambios que se pueden originar en Galicia «pueden ayudar a confeccionar el mapa de la España plural que desde Cataluña queremos y deseamos».

También aludió al debate territorial José Blanco, quien recalcó que la posibilidad de que el PSOE, además de gobernar en Cataluña, participe en los gobiernos de Galicia y Euskadi sería «la gran oportunidad para España», porque permitiría abrir un proceso de reformas y superar la tensión territorial, de la que responsabilizó a los ejecutivos presididos por José María Aznar, a quien definió como «una fábrica de hacer nacionalistas y de crear tensiones territoriales».

Choque de encuestas

Fraga rechazó que haya tenido una influencia decisiva en su decisión una reciente encuesta elaborada por su partido que le vaticinaría una nueva mayoría absoluta. Justo lo contrario de lo que aseguran los sondeos que dice manejar el secretario de Organización del PSOE, quien atribuye a su formación incluso posibilidades de convertirse en la primera fuerza política de Galicia. Fuentes del PP explicaron a ABC que la encuesta de su partido, realizada con 6.000 entrevistas, otorgaría 38- 39 escaños al PP, 25-26 al PSOE y 10-11 al BNG, pero, sobre todo, marcaría una tendencia de ascenso constante de las posibilidades de Fraga, desde diciembre, cuando se cuestionaban sus posibilidades tras los conatos de rebelión interna «que ha quedado totalmente superados y olvidados».

El presidente de la Xunta apeló ayer a los intereses de Galicia, que podrían verse perjudicados por el ambiente generado por quienes acuden a la descalificación y el insulto -aludió directamente a Blanco, quien le llamó recientemente «incapacitado» y al célebre exabrupto de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez sobre el «Plan Galicia de mierda»-, y por la necesidad de garantizar con el anticipo la elaboración a tiempo de los próximos presupuestos de la Xunta.

Zapatero, a contrapié

Mientras Blanco hablaba ayer de una pulsión de cambio muy importante, lo cierto es que el adelanto ha pillado a contrapié al PSOE, que preveía un verano con una masiva presencia de ministros y del propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para intentar contrarrestar el malestar generado en la Comunidad por los incumplimientos, retrasos y paralizaciones de obras previstas en el Plan Galicia.

Ayer mismo, Rajoy recordó que el Gobierno no ha tomado ninguna decisión sobre el programa diseñado por el Gabinete de Aznar para paliar las consecuencias del «Prestige». No entró en ese debate Zapatero, quien se limitó a comentar que la responsabilidad institucional de disolver el Parlamento gallego y convocar las elecciones es del presidente de la Xunta «y él sabrá las razones que tiene para disolver, aunque quizás no las haya dicho».

Más tajante fue el secretario de Organización socialista que criticó de nuevo a Fraga, de quien dijo que «es cualquier cosa menos una expectativa estimulante de futuro»; atribuyó la «responsabilidad última del adelanto a la dirección nacional del PP», y argumentó que la verdadera razón del anticipo es «frenar la hemorragia de votos que los populares tienen en Galicia».

El titular del Gobierno gallego negó tajantemente haber recibido presiones -«todo fueron consultas pacíficas y entre amigos», dijo- para anticipar los comicios, si bien reconoció que había mantenido contactos con diferentes agentes políticos, económicos y sociales, que coincidían en las ventajas de celebrar las autonómicas en junio.

Fraga, que antes de hacer pública su decisión se la comunicó a la Casa de S.M. el Rey, al presidente del Parlamento de Galicia y al jefe de Gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero -porque éste aún no había llegado a su despacho-, así como al presidente nacional del PP, deslindó los comicios del proceso de su sucesión, que reiteró que se decidiría en un congreso extraordinario, tal y como está previsto en los estatutos. En cualquier caso, se felicitó por el clima de unión en el PP.

Panorama muy diferente al del BNG, que afronta los comicios más dividido que nunca tras la doble renuncia de Xosé Manuel Beiras, a la presidencia del Consello Nacional e incluso a concurrir como candidato. No obstante, su actual portavoz, Anxo Quintana, sacó ayer pecho para asegurar que «Fraga ha despertado al león», porque el nacionalismo gallego siempre responde a los retos.
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