Castilla y León

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Villalar: de reivindicación regional a fiesta popular

Nacida al amparo de un sentimiento reivindicativo y regionalista de Castilla y León, Villalar ha pasado por una serie de avatares que la han llevado a convertirse en una fiesta popular sin incidentes y sin ánimo de buscar hechos que, como años atrás, han ensombrecido la fiesta de la Comunidad. Cada partido tiene su hueco y cada asistente celebra algo que con el tiempo será un referente cultural que quizá termine de unir a los castellanos y leoneses en una campa neutral.

Actualizado 22/04/2002 - 00:38:30
El presidente preautonómico Reol Tejada se dirige al numeroso público en Villalar en el año 1980. ABC
El presidente preautonómico Reol Tejada se dirige al numeroso público en Villalar en el año 1980. ABC
El recuerdo histórico de lo que fue la derrota de los Comuneros a manos de las tropas del emperador Carlos V el 23 de abril de 1521 renació en Castilla y León cuatro siglos más tarde con el convencimiento de que los allí presentes sentarían las bases de un proyecto de ilusión y, ante todo, de reivindicación regional. Los años de la transición sirvieron para que renacieran los primeros fenómenos regionalistas encarnados en el Instituto Castellano-Leonés, presidido por Julio Valdeón, y la Alianza Regional de Castilla y León, liderada por el padre Gonzalo. Ambos organismos ensalzaron a Villalar como un estandarte de los movimientos regionalistas.
Pero, los primeros intentos de concentración en la localidad vallisoletana de Villalar fueron fallidos y el Gobierno Civil así lo prohibió en 1975 y 1976. No obstante varios grupos minoritarios acudieron y fueron perseguidos por la Guardia Civil. Algunos todavía recuerdan aquellos días como una auténtica persecución y batalla campal.
Todo lo contrario ocurrió en el 77, cuando unas 15.000 personas, sobre todo jóvenes, reclamaron la autonomía para Castilla y León en una fiesta ya permitida y en la que también comenzaban a vincularse tímidamente algunos partidos políticos. Este año fue, por lo tanto, el principio de un acto festivo que a partir de entonces sufriría varios avatares que provocarían altibajos en Villalar.
Primeros abucheos y ultrajes
Las primeras elecciones del 77 sirvieron para crear la preautonomía de Castilla y León conformada por las 9 provincias actuales además de Logroño y Santander y que fue presidida por Juan Manuel Reol Tejada (UCD). Precisamente este burgalés se dirijió por primera vez a las masas desde el monolito del municipio. Fue en Villalar de 1978 al que más asistentes fueron, además, claro está, de un gran número de efectivos policiales. Algunos cronistas contabilizaron hastamedio millón de personas, aunque la deficiente organización de los actos se tradujo en una entrega semiclandestina de los premios, abucheos en la intervención de los oradores, cortes en el suministro de luz y agresiones a varios miembros del entonces Alianza Popular, así como a la bandera española.La dimisión del presidente del Consejo de Castilla y León (antigua Junta), Reol Tejada, en 1980 da entrada al senador García Verdugo. Aunque en abril de ese mismo año, Reol Tejada también se dirigió al pueblo para exigir una autonomía comparable al resto de las existentes en España, a la vez que calificó de «incomprensible» la actitud de la provincia de Segovia de no querer pertenecer a Castilla y León.
El siguiente año, el gobierno de la región se desmarca de esta festividad y la ofrenda floral decide fijarla unos días antes. Uno de los mayores conocedores de la situación política de aquellos años, el entonces senador Roberto Fernández de la Reguera explica esta desvinculación basándose en un «intento de despolitizar Villalar y evitar confrontación con grupos de izquierdas».
La mala imagen
Con el nacimiento de lo que hoy es la Junta de Castilla y León, al amparo del Estatuto de Autonomía, y la subida al poder del Partido Socialista con Demetrio Madrid un año más tarde, en 1983, se pasa de la Preautonomía a la Autonomía. Los apenas tres años del gobierno socialista en la Comunidad sirvieron de revulsivo para la fiesta de Villalar, pues la Junta vuelve a la campa para festejar la derrota comunera y realizar su propia ofrenda floral. El 23 de abril de 1985 se caracterizó por al ambiente exclusivamente festivo de la jornada que carecía de consignas políticas. Las 25.000 personas que asistieron a la campa gozaron de un día soleado entre chuletillas y buen vino. Incluso algunas organizaciones de izquierda acusaron a la Junta de haber preparado una celebración «sin interés».
Etapa socialista
No obstante, según muchos periodistas, políticos y gentes de la cultura consultados por ABC, fueron, precisamente, aquellos años cuando surge la «mala imagen» de Villalar, por un lado, por la aparición de AP, que provocó disturbios, y la fatídica muerte de un punky por una reyerta la noche anterior. Hay que recordar que en 1986 se produjeron actos para el olvido que ensombrecieron la fiesta como la caída por empujones provocada por extremistas de izquierda al entonces presidente de las Cortes regionales, Dionisio Llamazares, o los enfrentamientos de Demetrio Madrid con los jóvenes radicales.
Pero fue, sin duda, la muerte de un joven de tan sólo 16 años lo que llevó Villalar a las portadas de todos los diarios y medios de comunicación nacionales. En aquella ocasión se puso en el disparadero al propio Gobierno regional por su inhibición, tal y como se quejó en su discurso el poeta Luis López Álvarez.
También un año después, en 1988, se produjeron enfrentamientos serios entre la Guardia Civil y miembros de la Unidad Popular Castellana (UPC), quienes momentos antes de la celebración insultaron e intentaron agredir a los dirigentes socialistas.
Aznar lo hace itinerante
Para evitar nuevos enfrentamientos el primer presidente popular de la Junta, el actual presidente del Gobierno José María Aznar, optó por hacer el Día de la Comunidad itinerante y celebrar una fiesta institucional por las distintas provincias de Castilla y León. Y así fue. Todas las capitales recibieron los actos del 23 de Abril, aunque esto no fue óbice para que en Villalar año tras año continuaran acercándose cientos de personas, aunque con una asistencia menor y más tranquila en algunas ocasiones, ya que el vacío institucional favorecía que la campa se llenase de grupos marginales lo que, a todas luces, parecía que el significado de Villalar agonizaba por momentos.El periplo de la fiesta itinerante concluyó en Valladolid en el año 1997 y fue a partir de entonces cuando Villalar recuperó su esplendor y la campa volvió a acoger a miles de personas sin problemas y con absoluta normalidad.
A partir de entonces la lucha y la polémica se han centrado en las acusaciones de los distintos partidos de la oposición contra el Partido Popular por no asistir de forma oficial a Villalar, lugar donde año tras año aumenta el número de asistentes, a excepción del año 2000, cuando el mal tiempo no acompañó, a pesar de que aparecieron los primeros líderes populares. La posible asistencia del presidente de la la Junta, Juan Vicente Herrera, podría zanjar más de 20 años de bandazos y polémicas innecesarias.
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