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Jordi Botifoll Vicepresidente de la Región Mediterránea de Cisco «Me encanta formar parte de algo que cambia sociedades» «No debemos confundir humildad con debilidad»

«Yo soñaba de pequeño con ser piloto porque mi padre trabajó muchos años como mecánico de aviones. También me hubiera gustado ser un jugador de ajedrez importante». Jordi Botifoll (Aguilar de Campoo

Actualizado 21/12/2008 - 02:49:04
irene medina  Jordi Botifoll en la sede de Cisco Madrid
irene medina Jordi Botifoll en la sede de Cisco Madrid
«Yo soñaba de pequeño con ser piloto porque mi padre trabajó muchos años como mecánico de aviones. También me hubiera gustado ser un jugador de ajedrez importante». Jordi Botifoll (Aguilar de Campoo, Palencia, 1962) enseguida se dio cuenta de que nunca sería Bobby Fischer: «Provengo de una familia humilde. Mis padres son unas buenísimas personas con limitaciones económicas y, lógicamente, no me podía permitir ese lujo».
Más tarde, algunos conocidos murieron de cáncer y él decidió que sería «oncólogo, un oficio bello pero durísimo». «Después me interesé por la tecnología que sirve para ayudar a las personas a superar enfermedades». «A mí no me interesa la tecnología por la tecnología sino su aplicación en el ser humano. Me encanta formar parte de algo que transforma sociedades, que cambia maneras de vivir, de aprender, de disfrutar».
«Antes de acabar [Ingeniería de Telecomunicaciones], una multinacional americana, NCR, me contrató como becario. Yo quería ser ingeniero de sistemas», pero las pruebas psicotécnicas le indicaron otro camino: «El director general me dijo: «Necesitamos vendedores estrella, que sean ingenieros y que sepan de lo que están hablando»». Él, desde luego, sabía porque convenció a este recién licenciado, que permaneció tres años en aquella compañía. Justo entonces, Lotus llamó a su puerta. «Era una empresa muy emergente. Me hablaron de las plataformas de colaboración», algo muy visionario que hoy, en tiempos de Web 2.0, a nadie sorprende, pero en el 89... «Empecé como responsable de área y en 1994 era el consejero delegado de esta compañía en España, cuando IBM la adquirió, y continué en este puesto dos años más». «¿Por qué dejé entonces Lotus en aquella época? Porque me surgió una oferta muy interesante; la creación de Retevisión en pleno proceso de liberalización del sector de las telecomunicaciones». Como director del área de Negocios, Botifoll vivió en primera línea un momento histórico en España.
De aquel proyecto pionero salta a Cisco, una compañía capaz de darle todo lo que por entonces echaba de menos: «Un entorno multinacional conamplitud de miras». En el año 2000, Jordi Botifoll es nombrado mejor director general de Europa. «A partir de ahí, la empresa invirtió mucho en mi formación. Por ejemplo, me enviaron a hacer un Master Executive a Standford». ¿Y qué aprende en este centro de excelencia un directivo de su nivel? «Que nunca se tiene demasiado nivel».
Hoy, su sueño de aunartecnología y sociedad se ha hecho realidad. Además, en 2008ha sido nombrado «Ingeniero del Año», «un reconocimiento muy alto académico, empresarial y profesional».
Una carrera, una vida
Ya en la universidad, Jordi Botifoll aprendió el valor del trabajo en equipo: «Me di cuenta de que era mucho mejor trabajando con gente que de forma individual». «Si actúas como individuo sueles enfocarte en tu visión y tu interpretación, mientras que si esa interpretaciónla compartes con otras personas el resultado suele ser más eficiente, global y próximo a la realidad».
También desde muy joven conoció las nuevas reglas del mercado laboral: «Por limitaciones económicas aprendí lo que era el trabajo flexible. Enseguida empecé a dar clases particulares, horas sueltas que iba acomodando a mi horario». A esa flexibilidad sumó, rápido, una visión sin fronteras que en la actualidad resulta clave: «El mundo es global y tú debes formar parte de él». Hoy dirige los designios de su compañía en toda la franja mediterránea, «un equipo diverso, multicultural, heterogéneo». «Teniendo la plataforma adecuada y desarrollando liderazgo alrededor puedes elevar la motivación de las personas, estimular la colaboración y fomentar la creatividad y la innovación».
¿Y qué cualidades debe cumplir el líder del siglo XXI en este contexto de globalización? «Tiene que reunir aspectos básicos como la empatía, la habilidad a la hora de motivar y generar confianza. Además, no es lo mismo hacerlo en una empresa de cinco o seis personas que nos vemos todos los días, que en una comunidad virtual de miles de personas, conectadas a través de una plataforma tecnológica». Botifoll habla de innovaciones de su compañía que rozan la ciencia ficción: «Tú y yo podríamos estar hablando; tú me ves, pero yo no estoy aquí. Estás hablando con un holograma».
«El liderazgo está evolucionando. Hoy implica innovación, creación, globalización del talento. Implica no mandar jerárquicamente sino influir. No debemos confundir la humildad con la debilidad. Influir es vital: influir para desarrollar un equipo colaborador, en el que cada uno dé lo mejor de sí, y que el conjunto sea una máquina de innovación, creatividad, ejecución e implementación».
De lunes a viernes
Liderazgo
«Admiro a líderes vitales»
«Dime un líder todavía relevante a través de generaciones y que haya estimulado tanto los sueños y la imaginación como Walt Disney. Un día se levantó y dijo: «No es suficiente con hacer una película. Déjame hacer todavía más real este sueño» y creó Disneylandia».
«Admiro a líderes vitales como el Rey Don Juan Carlos o Adolfo Suárez. A Bill Clinton, que tiene una capacidad de engagement [conexión] increíble. Barack Obama también me gusta. Hay que esperar, pero tiene muy buena pinta».
Carácter
«Hay que controlar la sensibilidad»
«La gente me dice que tengo mucha empatía, que es algo fundamental porque tú lees en los ojos lo que el otro siente y te colocas en su papel. Sólo de esa forma puedes desarrollar una química con esa persona. Esto es básico en el liderazgo». «Soy muy sensible. La sensibilidad es buena porque te hace más humano, más empático, pero hay que controlarla porque un exceso puede ser contraproducente».
Muy
personal
Aspiraciones
«Yo creo en los sueños»
Jordi Botifoll se muestra ilusionado ante su futuro: «Soy positivo por defecto y siempre pienso que lo mejor está por venir. Yo creo en los sueños y en su realización. Hay que aspirar siempre a eso, pero la implementación de estos sueños se ha de hacer de manera realista, por fases». «No me arrugo ante los retos ni ante el miedo, que no quiere decir que no lo tenga».
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