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Joan Garriga: «El duelo de Dusminguet era necesario, por lo menos para mí»

DAVID MORÁNBARCELONA. Cuatro años después de que la historia de Dusminguet comenzase a deshilacharse, su carismático cantante, Joan Garriga, vuelve a a las andadas con La Troba Kung Fú, proyecto en el

Actualizado 21/12/2006 - 02:59:34
DAVID MORÁN
BARCELONA. Cuatro años después de que la historia de Dusminguet comenzase a deshilacharse, su carismático cantante, Joan Garriga, vuelve a a las andadas con La Troba Kung Fú, proyecto en el que la rumba le sirve de brújula para orientarse a través del vallenato, la cumbia y los ritmos jamicanos. «Con Dusminguet no había límites. Queríamos ser Flaco Jiménez y la Velvet Underground al mismo tiempo. Ahora hay un intento de ligarlo mejor, y el hecho de profundizar en la rumba ayuda. Me ha servido para encontrar unos esquemas con los que me siento muy cómodo», señala Garriga, ideólogo y «motor» de un proyecto que, después de casi un centenar de conciertos, se presenta esta noche en la sala Apolo con su primer trabajo, «Clavell Morenet», bajo el brazo.
El disco, atípico en su gestación y brilllante en la alianza rumbero-caribeña, perfila algunas de las canciones que la banda ha venido filtrando a través de su web durante el último año y añade nuevas vías de escape hacia el blues, el dub y los ritmos marroquíes. «Para grabar un disco hay que tener dinero, para tener dinero hay que tocar en directo y para tocar en directo tienes que tener algo grabado que puedan escuchar los promotores», explica Garriga, resumiendo así la historia de un álbum que se ha venido grabando y financiando sobre la marcha.
Mirar el presente
Acompañado por un grupo de cotizados músicos entre los que destacan Miguel Serviole «Muchacho», Pep Terricabras, Mariá Roch y Eldys Vega «Muñeco», Garriga reconoce que el tiempo de silencio entre el final de Dusminguet y el inicio de La Troba Kung-Fú era un trámite obligatorio. «La parte de duelo de Dusminguet era necesaria, al menos para mí, pero llega un momento en el que hay que dejar de mirar hacia el pasado para mirar el presente», explica el cantante y acordeoneista.
Una temporada de retiro dedicado a cuidar los viñedos familiares y un encargo del Ayuntamiento de Barcelona para componer una rumba para Carnaval le sirvieron al catalán para reconciliarse con la composición y retomar el hilo musical con un plus de melancolía. «Hay una parte melancólica en el disco que es inevitable: el mundo ha cambiado mucho y todos tenemos un historia detrás -explica-. Aún así queremos aprovechar lo bueno de la tradición que hemos vivido para reivindicar la artesanía de la música».
Artesanal en las formas e inquieto en los resultados, «Clavell morenet» es, según Garriga, «un disco de frontera que parte de un ambiente bastante frío para acercarse al calor». La llama se enciende en este caso gracias a las chispas que saltan entre la rumba y el vallenato, entre el merengue y el reggae. «Cuanto más aprendes, más esponja te vuelves», relativiza Garriga.
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