Valencia

null

Hemeroteca > 21/11/2005 > 

El valencianismo mete los codos

El panorama político para el regionalismo valencianista ha cambiado con la llegada de Zapatero a la Moncloa. El jefe del Ejecutivo ampara un pancatalanismo que, a su vez, han hecho resurgir formaciones que sueñan con volver al Parlamento autonómico

Actualizado 21/11/2005 - 03:38:10

TEXTO: MANUEL CONEJOSFOTO: MIKEL PONCE/ROBER SOLSONA

VALENCIA. El espectro político valenciano apunta a posibles cambios en el periodo preelectoral que desembocará en la llamada a las urnas de 2007. Bien es cierto que el bipartidismo implantado en la Comunidad Valenciana no está en riesgo de ser volteado por una formación «outsider», pero hacia la izquierda y hacia la derecha de PP y PSPV se mueven estructuras (sobre todo en el regionalismo valencianista) que son dignos de análisis.

El posibilista «tripartito valenciano» que formarían PSPV, EU y el Bloc está en ciernes, pese a que los comunistas advierten a Esquerra Unida que no están por la labor, de momento, de pactar con una formación «de ideales confusos», como consideran al Bloc.

Por contra, el espacio más interesante se concentra en los márgenes de la otrora potente Unión Valenciana (UV) que gestó Vicente González Lizondo. Es en este entorno donde más movimientos se registran. De un lado encontramos a la actual UV liderada por el paciente Joaquín Ballester, que está logrando centrar el mensaje de una formación que rompió el zaplanismo y que la disgregación posterior (José María Chiquillo y compañía) dejó al borde de la desaparición.

Los últimos datos de la formación valencianista le otorgan una intención de voto de 1,5%, pero la presentación hace dos semanas del hijo de Lizondo como nueva cara del partido puede que haya arrastrado unas décimas más, según cálculos de UV.

Vuelta a los orígenes

La presencia del vástago de Lizondo (nombrado recientemente presidente de Valencia ciudad y posible candidato a la alcaldía), de hecho, ha tenido los primeros efectos beneficiosos para esta formación, ya que la agrupación de Montroy, liderada por Emilio Espert, vuelve al seno de UV. En las próximas semanas se concretará la vuelta de otras cuatro agrupaciones comarcales de la Ribera Alta que abandonaron UV en los estertores de la gestión de Chiquillo.

Otras escisiones que surgieron de la «madre» Unión Valenciana, como Alternativa Valenciana y la Opció Nacionalista Valenciana -por la que pasaron fugazmente otros «unionistas» como Lorena Ferrandis y David Marchuet y cuya secretaría general ocupa actualmente Carles Choví-, son también objeto de tanteos. Las conversaciones van por buen camino.

Esa labor integradora y de unir el valencianismo que Ballester se fijó como «hoja de ruta» puede acabar por trasladar a la sociedad la percepción de que una forma de entender la política, más próxima a las raíces autóctonas, vuelve a postularse con fuerza.

Y por otro lado, encontramos un movimiento atípico por su prolija actividad publicitaria y de difusión mediática como es Coalición Valenciana. Liderada por Juan García Sentandreu, ha conseguido aglutinar algunas voluntades en defensa de las señas de identidad, que están en continua revisión por parte de fuerzas independentistas catalanistas como ERC -el último ejemplo lo tenemos en las enmiendas que este grupo presentó en el Congreso al Estatuto valenciano-.

Sentandreu afirma que presentará candidaturas en 250 localidades y ya ha conseguido, con la «captación» del diputado tránsfuga del PP Francisco Javier Tomás, tener voz en el Parlamento autonómico. Esta oscura jugada ha granjeado una furibunda enemistad con el partido que sustenta el Gobierno valenciano, circunstancia que a Sentandreu no parece preocuparle, pese a que esta «traición» ha roto cualquier expectativa de diálogo futuro.

El líder de este movimiento ultra de corte regionalista se ha fijado como «leit motiv» impedir que se instale un tripartito valenciano en la Generalitat y para ello ha comenzado una fuerte implantación de Coalición Valenciana en la provincia de Valencia, aunque ya tiene también sedes abiertas en las provincias de Alicante y Castellón.

Y dentro de este marasmo de formaciones diversas con objetivos más o menos coincidentes encontramos el último en salir a escena, Unió de Progrés. Esta formación liderada por el ex presidente de UV José María Chiquillo y la también ex unionista Amparo Picó pretende tener un corte más liberal, pero puede quedarse sin un potencial electorado al asociarse claramente al PP.

Ballester y Sentandreu opinan lo mismo al respecto del futuro de Chiquillo: «La intención de voto para su partido es 0,0». Además, ven clara la maniobra del senador a la hora de intentar captar algún voto que revierta en las sacas del PP. «Él hará lo que le pida el PP en 2007 y en 2008 se integrará con ellos cuando tenga que abandonar su acta de senador», asegura Ballester.

Con este paisaje definido a un año y medio vista de las elecciones autonómicas y municipales, los principales líderes de los partidos valencianistas saben que están condenados a entenderse si quieren rebasar el listón del 5% y convertir en realidad el sueño de volver al Parlamento autonómico.

Los contactos entre Ballester y Sentandreu ya se han producido -dos antes del verano pasado- y aunque todo está en mantillas parece haber un «calendario» de fusión. Esta alianza podría producirse a principios de enero «como un regalo de Reyes para los valencianistas», apuntan fuentes de la negociación.

Reticencias hay, las lógicas en estos casos, aunque Sentandreu tiene claro que la llegada de Lizondo a UV es «un apellido que moviliza» y a la hora de confeccionar las listas no cree que hubiera disensiones, porque, admite, «nosotros no somos políticos al uso».

La representación en las Cortes, en el Ayuntamiento de Valencia y en la Diputación de Valencia son las tres prioridades para estas formaciones, que pueden crecer si el desgaste de la acción de Gobierno del PP aumenta o si las «agresiones» territoriales de Carod Rovira no tienen cumplida respuesta.

El PP y la AVL

Ha habido tentativas por parte de Unión Valenciana de mantener contactos con el PP. Alfonso Rus, presidente provincial de los populares en Valencia, y su secretario general, Vicente Betoret, son conscientes de ello y han recibido escritos para que Francisco Camps intercambie opiniones con el líder de UV. De momento, no ha habido respuesta, aunque sí predisposición a celebrarse ese encuentro.

El PP recela (más aún si se produjera una alianza de UV con el «coco»que ahora es Sentandreu), porque sabe que un pacto le pondría en una situación difícil respecto a la Academia Valenciana de la Lengua (AVL), a la que acaban de conceder rango estatuario. Los valencianistas piden su derogación o, como «mal menor», variar su composición -para lo que hacen falta tres quintos de la Cámara, es decir, el PSPV es imprescindible-.

La otra opción que barajan varios representantes del PP es «atornillar a los académicos y dejar que la institución muera de inanición a través de una fuerte rebaja de la remuneración» (aunque de momento en los Presupuestos de 2006 se eleva la asignación a la AVL). La mayoría absoluta del PP puede quedar «devorada», según los valencianistas, por el problema en que se ha convertido la AVL, donde dos tercios de los académicos son partidarios de la unidad lingüística.

Todo apunta además a que en los próximos meses habrá hasta ocho concejales del PP que se plantean su paso a Unión Valenciana en algunos puntos de La Ribera, así comoa Coalición Valenciana, por ejemplo en Nules. Esa sospecha también planea de modo permanente sobre la cabeza del presidente de la Diputación de Valencia, Fernando Giner. Él lo desmiente siempre, aunque presta un apoyo constante a los defensores de la Real Academia de la Lengua Valenciana y es un ariete consumado contra la AVL. Sea como sea, el PP ya mira de reojo hacia la derecha valencianista. De ahí el difícil equilibrio del PP: mantener un discurso de centro, liberal, alicantinista y valencianista a un tiempo.
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.