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Los crímenes del Partido Comunista conmocionan a toda Francia

JUAN PEDRO QUIÑONEROCORRESPONSALPARÍS. «Le Monde», «Le Figaro», «Le Point», «L´Express» estiman que se trata del libro-acontecimiento del año: la historia de los crímenes del PCF durante la Ocupación

Actualizado 21/09/2007 - 08:29:01
«Le Monde», «Le Figaro», «Le Point», «L´Express» estiman que se trata del libro-acontecimiento del año: la historia de los crímenes del PCF durante la Ocupación nazi, secuestrando, torturando y asesinando a militantes comunistas en desacuerdo con la línea oficial del partido, que había comenzado por asumir la colaboración con los nazis, dictada por el pacto Stalin - Hitler, antes de entrar en resistencia.
Se trata de un libro de historia: «Liquider les traîtres: la face cachée du PCF (1941 - 1943» («Liquidar a los traidores: la cara oculta del PCF», Ed. Robert Laffont), del que son autores dos especialistas respetados, Jean Marc Berli_re y Franck Liaigre, que se han beneficiado de documentos indispensables: los archivos oficiales del PCF, en París y en Moscú; y los archivos oficiales de la policía francesa, durante la Ocupación (1940-45). Presentando esta obra, «Le Monde» insistió en uno de los aspectos políticos capitales: antes de entrar en resistencia contra el ocupante nazi, el PCF prefirió adoptar la línea oficial del pacto germano-soviético entre Stalin y Hitler, «repartiéndose» las áreas de influencia en Europa, con un pacto de no agresión, finalmente roto por el dictador comunista.
«Le Monde» recordaba que esa etapa de colaboración inconfesable entre Stalin y Hitler, entre nazis y comunistas, provocó trágicos enfrentamientos. Quizá sea oportuno recordar que esa colaboración entre nazis y comunistas se prolongó en algunos campos de concentración, como Buchenwald, donde los comunistas tuvieron trato privilegiado aceptando puestos de «kapos».
Por su parte, «L´Express» presenta la obra de Berli_re y Liaigre con esta frase: «Resistentes, con frecuencia, los comunistas también cometieron los peores crímenes durante la Ocupación». ¿En qué consistieron esos crímenes? Detener, secuestrar, torturar y asesinar a militares comunistas que no seguían la línea oficial del partido, fiel a Moscú.
«L´Express» describe los mecanismos de la represión contra los disidentes. Un minúsculo núcleo de la dirección del Partido decidía la «verificación», denuncia y eliminación física de los acusados. Sin juicio, sin defensa, las ejecuciones, a tiros, en París, en las afueras de París, en provincias, eran consumadas por un grupo de militantes «con pocos escrúpulos». Se desconoce la cifra total de asesinatos. Los historiadores han comprobado documentalmente unas 800 «verificaciones» de «camaradas sospechosos». Y unas 250 «decisiones». La «decisión» era una manera elíptica de anunciar la eliminación física.
De la Resistencia al asesinato
«Le Figaro» presenta el ensayo de Berli_re y Liaigre a toda página: «De la Resistencia al asesinato político». Stéphane Courtois, gran especialista en historia del comunismo, habla de una pacífica «revolución» documental: el acceso definitivo a los archivos comunistas, en Moscú y París, y a los archivos oficiales de la policía francesa, en la Ocupación, están precipitando un «renacimiento desmitificador» de los estudios sobre la Resistencia.
Courtois insiste en el origen diplomático de tanpavorosa historia: «Entre julio de 1941 y julio de 1942, el grupo «Valmy», responsable de muchos crímenes comunistas, estuvo consagrado a los asesinatos privilegiados contra ex dirigentes comunistas que, tras el pacto entre Hitler y Stalin, el mes de agosto de 1939, se consideraron traicionados en su compromiso anti fascista y abandonaron el partido». Dicho de manera menos elíptica: el PCF ordenó el asesinato de los dirigentes y militantes que se consideraron traicionados cuando Stalin ordenó a los comunistas colaborar con Hitler.
Courtois desmenuza el «fanatismo ideológico» que permitió pasar «de la resistencia al asesinato político», sin escrúpulos morales. Los dirigentes y resistentes comunistas en Francia y campos de concentración como Buchenwald consideraban perfectamente «natural» la eliminación física de quienes se apartaban de la línea oficial del Partido.
Los métodos descritos por Berli_re y Liaigre recuerdan las novelas clásicas del Terror político: seguimiento «sofisticado», secuestro, «torturas físicas y psicológicas», ejecuciones sumarias, con tiros en la nuca, en la oscuridad nocturna, en las afueras de París. «L´Express» recuerda un detalle político de carácter esperpéntico: los mismos dirigentes comunistas que perpetraron tales crímenes, durante la Ocupación, se colgaron las medallas de la Resistencia y la liberación. Como Jacques Duclos, que fue candidato del PCF a la presidencia de la República.
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