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Las vergüenzas de David Millar

Confesó ante el juez que le pagaba 12.000 euros anuales a Jesús Losa, médico del Euskaltel, y que le pidió que le recetara EPO para «dos curas» en mayo y agosto del año pasado. El campeón del mundo contrarreloj guardaba dos jeringuillas en su casa «para no olvidar nunca que gané dopado»

Actualizado 21/07/2004 - 20:45:53

Es probable que David Millar -27 años, estrella del firmamento ciclista, ex líder del Tour, vigente campeón del mundo contrarreloj- se haya convertido en el penúltimo juguete roto de una cadena interminable. «L´Equipe», un periódico de prestigio, primo-hermano del Tour como integrantes de la misma empresa -ASO-, destapó ayer la declaración del escocés ante el juez que instruye el caso Cofidis, Richard Pallain. Millar, que ayer celebró un careo con el principal implicado -Philippe Gaumont-, dice que su compañero Lelli le ayudó a comprar EPO en Italia. También que le pagaba 12.000 euros anuales al médico del Euskaltel y que, a petición propia, le pidió a Jesús Losa que le recetase EPO para «dos curas».

«Soy un tramposo». «No soy una persona feliz». A Millar le gustaba la juerga. Confiesa no haber sido un buen profesional. Sus padres estaban muy molestos por su querencia a la fiesta y en una noche de excesos se partió el calcáneo (la parte saliente del talón) al caerse por unas escaleras. Su vida cambió con la victoria en el prólogo del Tour 2000. Fue líder y soñó durante tres semanas.

«Lelli también tomó EPO»

Llegó la presión mediática, la necesidad de resultados... y Millar cruzó la frontera. Fue en julio de 2001. «Una noche en el Tour entré en la habitación de Massimiliano Lelli y me dijo que teníamos que preparar bien la Vuelta a España. Estaba mal con el equipo, conmigo mismo... Comprendí lo que quería decir. Me comentó que íbamos a hacer una campaña en Italia... Me quedé en casa de Lelli dos semanas en agosto de 2001 y fuimos a comprar EPO a distintos distribuidores. Yo me quedaba en el coche y le di 400 francos (unos 60 euros) por cada jeringa de EPO. Lelli procedió a la compra y me enseñó cómo inyectarme por subcutáneo en la espalda. Yo me puse las inyecciones durante siete días... En ese tiempo, Lelli también consumió EPO».

El relato sigue: «Consumí EPO porque sabía que el Cofidis estaría en la Vuelta a condición de que yo tomase la salida e hiciese un buen resultado... Me sentía un tramposo. Me dopé porque mi trabajo era estar bien clasificado... Era el 16 del ranking mundial y en 2002 podía ganar mucho dinero en el Cofidis».

En 2002 empezó su relación de Jesús Losa, el médico del Euskaltel que el lunes habló con ABC. Millar había roto con su novia, estaba harto del ciclismo y sufría una mononucleosis. «Buscaba algo más que un entrenador médico... Contacté con Jesús Losa en febrero de 2002 y fui a Valladolid. Me aconsejó un protocolo de B 12 (vitaminas), Prefolic y Tadionil (recuperador hepático). En 2002 no me prescribió EPO y gané una bonita etapa del Tour, pero estaba muy mal al final de temporada. Fui yo quien le pidió a Losa que me recetase EPO. Hice dos curas en mayo y agosto de 2003...».

Millar continúa: «Puse mi carrera y mi vida en sus manos. Le pagué 12.000 euros por año. Yo ganaba 800.000. Los objetivos eran el Dauphinè Liberè y el Mundial contrarreloj de Canadá. Había cogido la EPO en Manchester. Las dos jeringuillas que encontraron en mi domicilio son las que yo me había inyectado en Manchester. Las guardaba para no olvidar nunca que yo era campeón del mundo (en octubre pasado) después de haberme dopado».

Y la sentencia: «Los que se dopan son prisioneros de sí mismos, de la gloria, del dinero... No estoy orgulloso de haberme dopado. No soy una persona feliz. Soy prisionero de la persona en la que me convertí».
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