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«Finis terrae» y comienzo del infinito

POR ÉRIKA MONTAÑÉSFINISTERRE (LA CORUÑA). Unos 98 kilómetros llevamos recorridos desde Santiago. Porque el Camino, como los fieles saben, no termina a los pies de la catedral compostelana, frente a

Actualizado 21/04/2007 - 03:02:55
ABC  Ánxela Bugallo (drcha.), en el Monasterio de Yuste, donde recogió el premio el pasado 19 de marzo
ABC Ánxela Bugallo (drcha.), en el Monasterio de Yuste, donde recogió el premio el pasado 19 de marzo
POR ÉRIKA MONTAÑÉS
FINISTERRE (LA CORUÑA). Unos 98 kilómetros llevamos recorridos desde Santiago. Porque el Camino, como los fieles saben, no termina a los pies de la catedral compostelana, frente a los restos del Grande de Zebedeo. La última etapa de los caminos que convergen desde toda Europa en la capital de la Comunidad gallega llega hasta el último punto de tierra conocida por el primitivo simbolismo, Finisterre, Fisterra en gallego y «Finis Terrae» para el incansable viajero.
Hasta divisar ante nosotros el inmenso océano, bajo el faro que durante centurias ha guiado al marinero y aconsejado al valiente percebeiro, hemos sucumbido a una de las rutas más sugerentes e insólitas de las costas españolas: la que une Noia, Muros, Carnota, Cee y el clásico y abigarrado itinerario de la Costa da Morte, tristemente famoso por otros motivos. Pasamos (y admiramos) por Carballo, Corme, Muxía... y se dibuja ante nuestros ojos la emocionante punta de Fisterra, el extremo más occidental del continente europeo desde que lo descubrieran los romanos, en la expedición de Décimo Junio Bruto.
Pero el Cabo siempre estu-vo ahí. Presenciando el desembarco de unos y otros ávidos de conquistar a los inquilinos de Galicia, de cuyas tierras se apoderaron para sembrar de pazos, castros y dólmenes su ya de por sí inmensa herencia paisajística y natural.
Corolario de Europa
A pocos metros, un testigo de nuestra visita al corolario de Europa afirma con seguridad mirando a la lontananza transoceánica que éste es el «fin de la tierra», y el «comienzo del infinito». Y no se equivoca. Con rachas de viento por encima de los 120 kilómetros por hora que nos saludan en este frío día primaveral, Finisterre parece ser sólo el inicio de algo mucho más grande de lo que dejamos atrás. Así lo atestigua también el último de los cruceiros anclados a tierra y la bota del primer peregrino.
Antiguamente sólo era el inicio de un mar inconquistable, de un oleaje que se tornaba indomesticable y que nunca dejaría continuar hasta buen puerto. En el siglo XXI esto es sólo el último rincón de la Europa conocida.
Como tal, y por fin, el pasado 19 de marzo Finisterre recibió el galardón «Patrimonio Europeo». Por su significación geográfica e histórica, por su contribución al valor cultural del viejo continente, por la gran cantidad de ritos y leyendas que durante siglos y aún no han perecido se celebraron en este espacio... La Unión Europea (UE) concede el sello «Patrimonio Europeo» para «impulsar la dimensión europea de los bienes culturales y de los lugares que tuvieron un papel esencial en la historia de Europa, que sean emblemáticos de la identidad europea y/o de la interacción transnacional dentro del espacio cultural europeo».
Por todo ello, y por mucho más, Finisterre, Fisterra merecía estar ahí.
Promoción futura
Fue la conselleira de Cultu-ra de la Xunta, Ánxela Bugallo, la encargada de recoger en el extremeño y también premiado por la UE Monasterio de Yuste el galardón para Finisterre.
Allí, con la presencia entre otros del presidente extremeño Juan Carlos Rodríguez-Ibarra y la ministra de Cultura, Carmen Calvo, Bugallo expresó su deseo de que el reconocimiento comunitario sirva para la promoción del patrimonio cultural gallego -de forma genérica- a nivel internacional, con los beneficios económicos y sociales que ello supone, así como para el fortalecimiento de la sensibilidad social sobre la riqueza patrimonial que se guarece en este inconmensurable y, sobre todo, inabarcable espacio que se llama cabo de Finisterre. Al servicio del marinero, y de usted, viajero infatigable.
El cabo más occidental del viejo continente ha sido galardonado como «Patrimonio Europeo»_Se le reconoce su contribución geográfica e histórica a forjar la identidad cultural comunitaria
E. MONTAÑÉS
El viajero indica dónde se dejó su bota el primer peregrino, para que el resto siguiese sus pasos
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