Espectáculos

null

Hemeroteca > 21/02/2003 > 

LAS TRES, EN PUNTO Y FINAL

Actualizado 21/02/2003 - 05:00:05
Nicole Kidman encarna el personaje de Virginia Woolf. ABC
Nicole Kidman encarna el personaje de Virginia Woolf. ABC
«Las horas»
Director: Stephen Daldry. Intérpretes: Nicole Kidman, Ed Harris, Julianne Moore, Meryl Streep, Claire Danes, John C. Reilly, Miranda Richardson, Stephen Dillane. Nacionalidad: EE.UU., 2002. Duración: 114 minutos. www.miramax.com
La pretensión de la idea que alienta esta película es arriesgadísima, al límite de lo poético y de lo trágico. Unidas por un estado de desánimo profundo y muy pegado a las páginas de «La señora Dolloway» -el diálogo interior de Virginia Woolf con su depresión-, tres mujeres de distintas épocas viven la apoteosis de su mirada al abismo; son tres historias distantes en época y lugar, que se cruzan sutilmente por la pantalla y que se van anudando en una sola narración, una sola bufanda o soga, al cuello del espectador. No engarzan una historia con las otras, sino que aspiran y exhalan el mismo aire de tristeza terminal que produce el revoloteo de las páginas de «La señora Dolloway».
El director, Stephen Daldry (el de «Billy Elliot»), necesita para que estas historias cruzadas caramboleen sin romperse de dos inevitables muletas: la primera, que el espectador sienta o se ponga en ese tiempo atroz y lúgubre que no acaba de revelar totalmente el título, «Las horas», pero que se refiere a esos momentos previos a la demolición de uno mismo, a las últimas bocanadas de un aire irrespirable, no tanto al «irse» como al «estar yéndose»... Es decir, la primera muleta es un espectador en estado de flacidez emocional, y para conseguirlo, Daldry arranca con unas secuencias ahogadas de melancolías suicidas para presentarnos a una Virginia Woof justo en «las horas».
Y tenido al espectador a la hora en punto, la otra muleta imprescindible es la interpretación de las tres actrices que cruzan historias como sables. Julianne Moore, Meryl Streep y Nicole Kidman, que acaban de ganar el premio de interpretación en el Festival de Berlín, tienen la homérica tarea de hacernos ver en sus personajes la misma herida invisible en tiempos y lugares tan distintos, que se crucen no sólo sus vidas sino jirones de idénticos sentimientos.
De ellas, quizá la de mayores fauces interpretativas sea Nicole Kidman, que se traga entero el personaje de Virginia Woolf, la suplanta por dentro y también por fuera, en un ejercicio de milagroso parecido físico (no hay modo de reconocer, entre la cara feota de la escritora, a la hermosísima actriz), y nos sumerge a todos en las amargas aguas de la tragedia.
Más discretamente difícil es el personaje que encarna Meryl Streep, una neoyorquina actual, enfrentada no sólo a sus propias «horas» sino también a las del padre de su hija, un Ed Harris en estado terminal: ambos hacen de espejo de sí mismos y penan unos momentos de tanta intensidad dramática que hasta chifla la válvula de la olla express. Y un hilo de tiempo une todo ello a lo vivido por Julianne Moore en su pedazo trágico, cotidianamente depresivo y desanimado por ese actorazo completamente invisible llamado John C. Reilly. En cierto modo, el británico Stephen Daldry consigue hacer un té reposadamente triste con los amargores del alma femenina, pero que se toma de un solo y dulce trago.
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.