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Hillary Clinton intentará convertirse en la primera mujer presidente de EE.UU.

Durante años los analistas han vaticinado sin dudarlo que las ambiciones de Hillary Clinton estaban puestas sobre la Casa Blanca. Aún así, cuando ayer se materializaron sus profecías, el anuncio de la

Actualizado 21/01/2007 - 13:49:45
Durante años los analistas han vaticinado sin dudarlo que las ambiciones de Hillary Clinton estaban puestas sobre la Casa Blanca. Aún así, cuando ayer se materializaron sus profecías, el anuncio de la ex primera dama que desea convertirse en la primera presidenta de EE.UU. oscureció cualquier otra noticia.
«Estoy dentro, y es para ganar», anunciaba la senadora de Nueva York ayer en su página web, poniendo fin a las especulaciones. La formación de un «comité exploratorio» le permitirá empezar a recaudar fondos y calentar motores, pero se reserva el anuncio final para otro día de portadas. El comunicado en el que promete «hacer todo lo que esté en mi mano para limitar el daño que pueda hacer George W. Bush» y restaurar la promesa del sueño americano para la clase media, llegó en forma de vídeo colgado en su página web. Lo mismo que hizo días antes su principal rival, el senador por Illinois Barak Obama, y un día antes de que el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, lanzase su montera al ruedo presidencial.
Entre los tres aspirantes han convertido la carrera por la nominación demócrata a la Casa Blanca en la más revolucionaria de la historia social del país: una mujer, un negro y un hispano, todos con serias posibilidades, aspiran a convertirse en presidentes.
Recelo social
Muchos norteamericanos, sin embargo, aún creen que la sociedad en la que viven no está preparada para ninguna de las tres opciones, y eso se traduce en las urnas en una cierta ventaja para el candidato republicano, cualquiera que sea.
En este innovador abanico de aspirantes a representar al Partido Demócrata, Hillary Clinton es la corredora más aventajada a nivel nacional. Su apellido es considerado sinónimo de una maquinaria bien engrasada para recaudar dinero. Sólo para su campaña a la reelección del Senado, que ganó sin esfuerzo en noviembre pasado, Clinton recaudó más de 50 millones de dólares, un dólar y medio por cada uno de los que reunió John Edwards -34- para su fallida campaña presidencial de 2004, cuando acabó subiéndose al carro de John Kerry como candidato a vicepresidente.
Edwards ocupa el tercer puesto entre los demócratas de EE.UU, pero su inversión en la anterior campaña presidencial paga dividendos. En la primera eliminatoria, la de los caucus de Iowa, el ex senador de Carolina del Norte destaca de todos sus rivales con diez puntos de ventaja sobre Obama. Hillary queda relegada al cuarto puesto por la presencia del ex gobernador de ese Estado, Tom Vilsak, según la encuesta de Zogby.
En las primarias de New Hampshire es Obama quien reina, pero también aquí la dama aparece empatada con Edwards por el segundo puesto.
Apasionado debate
Falta casi un año para poner a prueba en las urnas los resultados de las encuestas y el dinero invertido en los anuncios de televisión, pero los expertos señalan que si Obama puede ser aún un desconocido para muchos estadounidenses, pocos quedan por formarse una opinión sobre la que fue primera dama durante ocho años. A Hillary o se la quiere o se la odia, pero nadie permanece indiferente ante ella.
Con todo, subestimar la experiencia de esta mujer de probada inteligencia y capacidad para la política, sería un error. Bastaba verla ayer sentada en el sofá de su casa, vestida de rojo sobre tonos pasteles y aspecto relajado, para notar lo estudiada que estaba la foto.
Sin miedo a nada
Hillary dice que no tiene miedo. Sabe que los republicanos más conservadores han iniciado ya campañas como «Stop Hillary», que financia un millonario de Texas, o la de un predicador episcopaliano que la compara con Lucifer y asegura que su presencia en la campaña estimulará a sus feligreses para salir a votar en su contra.
Sin embargo esta mujer ha sido capaz de convertir su efecto polarizador en un activo que la aventaja respecto a sus contrincantes demócratas. «Nunca he tenido miedo de defender lo que creo o de enfrentarme a la maquinaria republicana», entona en el vídeo. «Después de superar con dos triunfos aplastantes la inversión de 70 millones de dólares contra mi campaña en Nueva York, puedo decir que se como piensan los republicanos de Washington, cómo operan y cómo vencerlos».
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