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Entrevista con Nicolás Redondo: «El socialismo vasco no se merecía el desgaste de una campaña contra mí»

Nicolás Redondo decidió en unas horas no presentarse a la reelección como secretario general, después de la tergiversación de un encuentro casual que tuvo en la calle con Ricardo García Damborenea. Entonces se dio cuenta de que el partido en el País Vasco no se merecía el desgaste de una campaña contra él, según manifestó ayer a ABC

Actualizado 21/01/2002 - 00:46:24
«En España hay una parte de pensamiento antidemocrático, rígido». Telepress
«En España hay una parte de pensamiento antidemocrático, rígido». Telepress
Inmediatamente antes de que tomara esa decisión le habíamos entrevistado y estaba ilusionado con conseguir el respaldo suficiente para que el socialismo en el País Vasco optara por un proyecto abierto que arropara a quienes en la vida cotidiana, y no sólo en la política, luchan cada día por la libertad frente a la imposición del terrorismo, consentida por el PNV.
-¿Qué fue lo que le llevó a anunciar precipitadamente su renuncia a la reelección, cuando se encontraba estudiando la posibilidad de presentarse?
-El que apareciera de forma tergiversada un encuentro en la calle con Ricardo García Damborenea que se produjo de forma casual, con un compañero de partido como testigo. Me dí cuenta de que con esa presión era difícil lograr un debate de ideas y yo no quiero someter a ese estrés a mi partido, porque el socialismo vasco no se lo merece.
-¿Qué pasará ahora en el PSE?
-Parece que el debate de las ideas está bastante encauzado. Ya no existe consulta popular, ni autodeterminación, ni posibilidad de negociación con el PNV. La batalla de las ideas puede que la haya ganado y admito que puedo ser un problema para el partido después de haberlo dirigido en una etapa muy difícil.
-¿Quién puede dirigir ahora el socialismo vasco?
-Si hay un acuerdo sobre las ideas es más fácil ponerlas rostro y hay personas en el partido que han defendido esas ideas con honestidad.
-¿No cree entonces que su sucesor debe estar entre quienes han apoyado en su partido otras ideas distintas a las que ahora parece que van a defenderse, que son las suyas?
-Eso lo decidirá en el congreso. Yo he sido inflexible en las ideas y entiendo que quienes han defendido lo contrario, lo más lógico es que no puedan dirigir el partido en una dirección con la que no estaban de acuerdo.
EXCULPA A GONZÁLEZ
-¿Qué papel jugará usted en el congreso de los socialistas vascos?
-Iré a mi agrupación local a defender mis ideas. La vida es larga y para mí la política es una opción, no una profesión.
-¿Qué espera de ese congreso?
-Ahora que voy a alejarme de la política, lo que espero es que les salga bien, porque tenemos la obligación de decir a la sociedad vasca que somos un partido de izquierdas que defendemos la Constitución y el Estatuto y la libertad de todos los ciudadanos.
-¿Ha tenido Felipe González algo que ver con la presión a la que se ha visto sometido?
-No y él puede tener ideas diferentes a las mías, pero siempre se ha portado bien conmigo.
-Usted decía antes de tomar la decisión de no presentarse a la reelección que José Luis Rodríguez Zapatero había apoyado su estrategia al frente del PSE porque no había otra opción.
-Efectívamente, José Luis apoyó en todo momento lo que yo hice al frente del PSE y es que sólo un necio puede pensar que podíamos haber hecho otra cosa; que podíamos haber medido el éxito electoral por encima de principios como la libertad. Hay que tener en cuenta que la estrategia de los socialistas vascos de unidad democrática y pacto de Estado la asume el congreso que elige a José Luis Rodríguez Zapatero secretario general del PSOE. El pacto de Estado se ha hecho y la unidad democrática no ha podido conseguirse no por nosotros, sino por el PNV.
-¿Hay peligro de fractura en el PSE?
-No y yo me he ido para evitar que lo hubiera.
-¿Qué se juegan los socialistas vascos en el Congreso de marzo?
-Yo creo que nos jugamos mucho. Creo que es imprescindible que definamos nuestro proyecto político para el País Vasco, donde tenemos problemas dramáticos como la falta de libertad. En mi opinión, debe ser un proyecto de cobijo a la gente de izquierdas en este país y yo creo que si lo logramos fortaleceremos mucho nuestra posición.
ALTERNATIVA O MODERADORES
-¿Cómo interpreta el hecho de que quienes apuestan por su relevo al frente del PSE defiendan ahora las ideas para las que usted no obtuvo respaldo en su propia ejecutiva?
-Ahora no deberíamos decir que todos pensamos igual porque el debate que se ha propuesto es porque no es así. Tiene que haber un proyecto claro que, a mi juicio, pasa por definir si queremos ser una alternativa o un proyecto moderador. Si queremos ser una alternativa tenemos que definir lo que pensamos nosotros y no hacer política de geometría, pensando si hay que acercarse a unos para alejarse de otros. Esto es una barbaridad que va en contra de un proyecto autónomo que quiere ser alternativa en el País Vasco. Estaríamos engañando a la gente si ahora de repente no tuviéramos ningún problema y todos pensáramos igual. En eso tiene un cierto valor Odón Elorza, que sigue manteniendo sus planteamientos, que yo no comparto. Pero tenemos que definir qué pensamos sobre el contencioso vasco, si existe o no, o sobre la normalización, si consiste en que los nacionalistas consigan lo que quieren o, como pienso yo, que ETA desaparezca.
-En esos términos parece haber en estos momentos más unanimidad en el seno del PSE que antes de que usted presentara su dimisión.
-Me alegro y seguiré dando ideas como que los socialistas creáramos una alianza por la libertad, que fuera más allá del partido e incluyera a la gente no afiliada al PSE, de la universidad, de la empresa, que están dispuestos a poner su nombre detrás de una carta de apoyo. Deberíamos ser flexibles para que esa gente viniera a luchar con nosotros en un paraguas más grande que es el paraguas de la alianza para y por la libertad.
-Si ahora parece que no es cuestión de ideas, sino de personas, ¿que cree que ha habido detrás de la campaña contra Nicolás Redondo en su partido?
-No lo se.
-Hasta ahora su padre había permanecido al margen de su carrera política ¿Qué le ha llevado a opinar en estos momentos?
-Nos hemos mantenido al margen mutuamente y creo que en esta ocasión Nicolás se ha sentido en la obligación, más como militante que como otra cosa, de salir a dar su opinión sobre cosas que no le gustaban y luego muy claramente cuando le mencionan a él directamente en relación con la Fundación de víctimas del terrorismo. Le pareció tal despropósito que salió a atajarlo.
-¿Quién en el PSOE está interesado en que la dirección de los socialistas vascos sea flexible con el PNV?
-En España hay una parte de pensamiento antidemocrático rígido y en una parte de la izquierda hay un pensamiento débil sobre España, sobre la periferia, sobre los nacionalismos. Podía pensar alguien que yo no quería pactar con los nacionalistas, pero yo estaba deseando hacerlo. Les ofrecí el 14 de mayo cinco acuerdos, pero los nacionalistas son lo que son y no lo que me gustaría a mí que fueran. Han optado por el soberanismo. En vez de buscar mayoría para gobernar, el PNV busca otro partido que comparta su estrategia de superación del Estatuto de Autonomía y ahí encuentra a IU, que no le da la mayoría, pero está de acuerdo con esa estrategia. Yo estaba dispuesto a ser flexible con el PNV si ese partido no utilizara las instituciones autonómicas para intentar alcanzar sus objetivos nacionalistas. ¿Alguien cree que se puede negociar con el PNV de Arzalluz, con lo que dice cada domingo, como que a la Guardia Civil la han traído al País Vasco los empresarios?. Yo no lo veo. Querría que fuera posible y he propuesto la mesa de los partidos políticos democráticos, pero el PNV no ha querido y sólo hay dos motivos para que no quiera: para no sentarse con el PP o para no romper totalmente con Batasuna. Ese es el partido que tenemos hoy, que no es el anterior, y con el que es difícil la negociación y el acuerdo.
-Las ejecutivas de Vizcaya y de Guipúzcoa se pusieron de acuerdo en su contra y precisamente con un pacto que quiso emular el que le llevó a usted a la secretaría general.

-A mí no me llevó una coalición vizcaína-guipuzcoana a la secretaría general. Cuando Ramón Jáuregui era secretario general me propuso él a mí como candidato a secretario general, lo cual es ya una diferencia evidente. En segundo lugar, en aquella Ejecutiva que yo hice estaban todos los sectores del partido. Por lo tanto, lo que hubo fue un conocimiento de vizcaínos y guipuzcoanos y mi elección no fue un pacto para quitar a otro y ponerme yo, sino que obedeció a un vacío porque Ramón se iba. Yo he sido muy leal con los guipuzcoanos, pero lo que se hizo entonces no tiene nada que ver con lo que hayan podido hacer dos ejecutivas ahora, que están en su perfecto derecho a hacerlo.

«ESCENARIO DONDE SE VE DE TODO»

-Ha hablado de lealtad, ¿no se siente traicionado por alguna gente en su partido?

-A mí me sorprende que hay gente que el día anterior a que dimitiera decía que no había ningún problema de liderazgo, sino de ideas,  y al día siguiente dice que ya no es de ideas, sino de que hay que buscar alguien mejor que Nicolás. Supongo que eso pasa en otras facetas de la vida, lo que pasa es que la política es un escenario, donde se ve todo.

-Las primeras intervenciones de la gestora fueron en contra suya, aunque luego ha habido marcha atrás.

-Yo la suerte que tengo es que tengo una magnifica relación con Ramón Jáuregui. Desde la gestora en un principio se dieron por supuestas muchas cosas que no tenían que haberse considerado de esa forma, pero yo prefiero quedarme con las disculpas que me pidió Jáuregui en privado, algo que no necesitaba haber hecho, y en público.
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