Espectáculos

null

Hemeroteca > 21/01/2001 > 

José Cura: «Duele más el silencio del público que sus abucheos»

Ha pasado un mes desde que José Cura protagonizaraen elReal uno de los capítulosmás comentados desde la reapertura de este teatro. La noche del 26 de diciembre, última representación de «Il trovador» de Verdi, el tenor y unaparte del público, disconforme con su interpretación del aria «Di quella pira»,vivieron un enfrentamiento que fue restransmitido en directo por RNE. Aquel acontecimiento provocó ríos de tinta y una avalancha de reacciones. Hoy, con la serenidad que otorga el paso del tiempo, ABC conversa con el tenor sobre lo ocurrido aquella noche.

Actualizado 21/01/2001 - 01:26:56
El tenor argentino José Cura vive en la actualidad en Madrid Sigefredo Camarero
El tenor argentino José Cura vive en la actualidad en Madrid Sigefredo Camarero
Después de haber interpretado «Fedora» en los primeros días de enero, José Cura concede esta entrevista a ABC cuando está «en concentración, como los juradores de fútbol», para enfrentarse a un nuevo reto en su trayectoria profesional: su debut en «Don Carlo» de Verdi, en la Ópera de Zurich. «Se trata de una producción muy interesante —explica el tenor argentino—, muy moderna. No es el tipo de “Don Carlo” que se verá en el Real . Aquí se ha conservado el espíritu, la estructura y la dinámica. Se ha despojado tanto el escenario como a los artistas de todo ornamento y se ha mantenido la esencia de cada personaje. El resultado es puramente teatral. No es una recreación histórica». El director de escena para esta nueva producción es Dugglin, «que es para Zurich como Strehler lo fue para Milán», añade el tenor. En su papel de Don Carlo, Cura ha incorporado al personaje «una parte de romanticismo y otra de locura».
Este título verdiano nos remonta a otro, «Il trovador», y a una fecha, el 26 de diciembre en el Teatro Real. (Cuando se la mencionamos, José Cura cambia ligeramente de tono al teléfono. Lejos de ser ofensivo o chulesco, como tantas veces se le ha atribuido, su voz deja traslucir cierta tristeza). Quiere «olvidar» unos sucesos que le llevaron a ocupar páginas en los periódicos por razones no artísticas. Sin embargo, accede para poner así «punto final» a un amargo episodio.
—¿Qué sucedió exactamente aquella noche?
—Eso ya es sabido por todos porque se retransmitió por radio y ya remití un comunicado que apareció en todos los periódicos. Prefiero no seguir hablando de un tema tan evidente y que sabemos que ha ocurrido en otras ocasiones. Sin ir más lejo, le diré que al día siguiente de terminar «Il trovador» me vine a Zurich y coincidí aquí con Carlo Colombara, con el que canto ahora en «Don Carlo», y me dijo que a él le sucedió lo mismo cuando interpretó «Ernani» el pasado verano. Y lo mismo le ocurrió a Verónica Villarroel cuando intevino en «Turandot». Ella se acercó al proscenio para hacer comentarios al público, pero aquello no tuvo el mismo eco que lo mío.
—Desde el primer momento, usted advirtió de cómo iba a interpretar un Manrico: ciñéndose a la partitura escrita por Verdi, y no a cómo lo habían cantado otros tenores con el famoso sobreagudo. ¿Se imaginó esta reacción por parte del público?
—Yo dí el sobreagudo en todas las funciones. Lo que no sé que es lo que esperaba el público de mí y desde luego nunca pensé que reaccionara de esa manera. Estoy acostumbrado a trabajar para públicos que aceptan de muy buen grado las revisiones de los personajes. Algo que resulta muy interesante para aquellos que se conocen los personajes de memoria. Es la primera vez, en mi carrera, que me encuentro con un público que no acepta una lectura diferente de un personaje. Lo que no deja de ser sorprendente.
«UN QUIJOTE ESTÚPIDO»
—A raíz de estos sucesos, usted destapó la «caja de Pandora» sobre la existencia de un pequeño grupo de personas que acuden al Real con el objetivo de boicotearlo, algo que ya se comentaba en los círculos más próximos al teatro...
—Yo no conozco con exactitud el trasfondo de este tema. Esto lo ha mencionado usted y también se ha publicado en varios sitios. Lo único que puedo añadir es lo que me comentó una autoridad muy importante del teatro, y cuyo nombre no puedo desvelar. Me dijo que hacia tiempo que estaban esperando que alguien tuviera el coraje de —como dice usted— destapar la «caja de Pandora». Lo que ocurre es que soy un quijote estúpido, siempre hago este tipo de cosas, y después me llevo yo los bastonazos en la cabeza. Dejando aparte las palabras utilizadas aquella noche —porque con la tensión del momento es muy difícil controlarlas—, los hechos son los hechos, y todos lo sabemos: lo acaba de mencionar usted, otros periódicos lo afirmaron antes de que yo viviera en Madrid... Mi quijotada fue salir a decirlo. Ahora, pueden ocurrir dos cosas: o que se vaya hasta el fondo y se descubra lo que realmente sucede, o que se utilice mi nombre para ocultar muchas cosas, disfrazándolas con la idea de que lo que se hizo fue silbar a José Cura y no a otro.
COMO LA SCALA DE MILÁN
—¿Volvería a actuar de la misma manera?
—Si usted me pregunta si lo volvería a repetir a la luz de la experiencia: sí, pero trataría de escoger las palabras porque nada de lo que dije aquella noche estaba preparado. No como dicen algunos que aseguran que cogí un micrófono. Eso no es cierto, no fue así. Yo hable con mi voz natural. Si volviera a repetirlo —es la primera vez que algo similar me sucede en mi carrera— quizá las escogería pero espero que no suceda nunca más. Otra manera de evitarlo es empezar a elegir un poquito en qué teatros canto y cuáles no. Sobre todo en aquellos que sabemos de ante mano que estas cosas pueden ocurrir, como es el caso de la Scala de Milán. Otro teatro en donde, junto al Real, existen este tipo de inconvenientes.
—¿Ha recibido reproches por su conducta por parte de algún responsable del Real?
—No, no...
—¿Su relación con este teatro, donde tiene previsto cantar otros dos títulos, cambiará a partir de estos sucesos?
—Tengo previstos dos títulos, «Caballería rusticana» y «Payasos», que se respetarán. Después, el futuro ya se verá.
—¿Cómo se imagina su vuelta al Real? ¿Cree que el tiempo todo lo borra?
—El tiempo no sirve para nada, sobre todo si a una serie de personajes públicos se les sigue esperando para pillarles a contrapie. Cuando vuelva pueden suceder dos cosas: si me pitan sin motivo es porque evidentemente hay algo contra mí, José Cura, con nombre y apellido, y que no es por causas artísticas. Y, si no, estará bien. He recibido premios por mis interpretaciones de estas dos óperas en varios países, y voy lo suficientemente bien avalado profesionalmente como para subir con traquilidad a ese escenario. Lo único que le pediría al público es que, hagan lo que hagan contra mí, esperen hasta el final, cuando se reciban los aplausos individuales. Por respeto al resto del público y a mis compañeros de reparto. Resulta muy difícil salir a cantar a otro intérprete después de los abucheos.
APOYO INTERNACIONAL
—Se ha discutido sobre el derecho de un público que paga su entrada a expresarse sobre lo que sucede sobre un escenario.
—Lo que más me entristece es la falta de objetividad y de respeto. No es como han dicho algunos señores que un artista debe subir a un escenario para recibir con igual dignidad el aplauso como los silbidos. No es verdad. Al artista como al público le gusta una actitud civilizada. Si no le gusta lo que ha visto, no le aplaude. Usted no se puede imaginar el dolor que significa para el artista el silencio sepulcral. Es un dolor respetuoso y no es un dolor provocado por la confusión y los insultos.
—¿Es más doloroso el silencio que los abucheos?
—Sí, porque nadie abuchea a alguien que se pasea por los escenarios de una manera anónima, indiferente. No se abuchea a un coprimario, sino a una persona que tiene cierto renombre internacional para que así los abucheos tengan más repercusión. En este caso, la opinión pública internacional —que ha escuchado la grabación de RNE— está de mi parte y está sorprendida por lo desproporcionado del asunto. Pero también es cierto que esa misma gente está en desacuerdo con la forma en que yo me dirigí al público.
—La crítica también se ha cebado en su debut en el papel de Manrico.
—La crítica ve las cosas como le conviene. Imagínese que la prensa internacional especializada ha elogiado hasta tal punto mi interpretación de Manrico que revistas como «L´opera de Italia», que durante años me ha maltratado, ha escrito «la inteligencia y la novedad de la interpretación de Cura hace que hoy se transforme en una interpretación insuperable». Creo que las cosas están muy c
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.