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La ciudad imaginada

Actualizado 20/07/2004 - 02:00:43

Realidad e imaginación, tradición y modernidad se conjugan en una singular exposición sobre la ciudad que acoge hasta el próximo 15 de septiembre el Espacio Dos del Museo Municipal de Arte Contemporaneo (Conde Duque, 9-11). «Madrid aéreo, Madrid terrestre, Madrid marítimo» está formada por tres miradas particulares hacia una ciudad contemporánea, una urbe que, como afirma el director gerente de Patrimonio Cultural, Juan José Echeverría, «no es nada narcisista, sin puntos elevados ni visiones lejanas».

El recorrido por la exposición se realiza de una forma secuencial -desde la vista aérea hasta la tierra, desembocando en el agua- y en ella los artistas ofrecen una visión muy personal de la ciudad entremezclando tradición y modernidad.

Comenzamos la visita por la sala desde el gran mural de «Madrid aéreo», la única obra que no pertenece al museo, y que ha sido realizada por los arquitectos Vicente Patón y Alberto Tellería y el pintor Rodrigo Muñoz. Partiendo de una planimetría realizada por ordenador en la que se aprecia con claridad la trama del centro urbano y los alzados de los edificios más característicos de la ciudad, se ha dibujado una vista aérea de Madrid jugando con la luz. De esta manera, la ciudad se admira desde el aire como una tela de araña al anochecer, símbolo del enigma de las ciudades contemporáneas.

En el Metro de Barajas

Los autores realizaron esta obra con destino a un concurso convocado por la Comunidad de Madrid a finales de 1998 para decorar la estación de Metro del Aeropuerto de Barajas. En la actualidad, ese espacio muestra el mural definitivo, que abarca desde la Casa de Campo hasta el parque del Buen Retiro y desde el paseo del Prado hasta las Torres Kio.

Seguimos con el «Madrid terrestre», una vista de la ciudad realizada en 1998 por Fernando Bellver y en la que se combina tradición y renovación. Bajo el nombre «Grabado de Madrid», la vista recoge la secuencia temporal -el amanecer y el anochecer- de un día en la ciudad, combinando vistas panorámicas, perspectiva caballera y «a vista de pájaro». En un entramado realista, el artista introduce sucesivas distorsiones y un sinnúmero de comentarios irónicos propios de la influencia pop y del cómic. Por esta razón, según afirma el comisario de la exposición y director del Museo, Eduardo Alaminos, «se trata de la primera visión posmoderna de nuestra ciudad».

Por último, «Madrid marítimo» reúne diversas visiones inventadas de los miradores de Madrid. Son los «caprichos», de Enrique Cavestany, que evocan la Venecia del XVIII que retrataba Canaletto. Es, como sugiere Alaminos, «una invención sobre la ciudad y su profundo deseo de poseer un río navegable, de su apertura al mar».

Dibujos al «grattage»

Son 34 dibujos al «grattage», acompañados por breves textos del dibujante, pintor y humorista gráfico Máximo que sirven para contextualizar las imágenes. En un recorrido por las obras marítimas observamos una vista de Madrid desde la Casa de Campo convertida en un gran canal, la calle de Alcalá surcada por veleros, una vista hacia el horizonte desde el Puente de Toledo con un barco a la deriva o la boca de Metro de Ríos Rosas dando salida a una playa desierta.

Y es que Madrid, una ciudad completa y menos representada que muchas otras capitales europeas, ofrece desde ahora nuevas perspectivas...
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