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«En lo profundo del océano», el próximo domingo, última entrega de la colección «Gran cine de hoy»

Actualizado 21/07/2002 - 23:49:48
El próximo domingo, los lectores de ABC podrán adquirir junto con el diario y por sólo 5,85 euros, más los cupones que aparecerán sábado y domingo en la esquina superior derecha de la penúltima página del diario, «En lo profundo del océano», última entrega de la colección «Gran cine de hoy», una variada selección de las mejores películas recientes en formato DVD.
«Los ojos y el rostro de Michelle interpretan cualquier conflicto mejor que la mayoría de las actrices. A veces parece tan sólida y otras tan frágil... Es misteriosa y transparente a la vez, por eso es una gran estrella». Son palabras de Martin Scorsese, quien la dirigió en «La edad de la inocencia». Y no le falta razón: Michelle Pfeiffer, protagonista de «En lo profundo del oceáno», es una mujer de mil caras. «Ya no temo hacer el tonto, como me ocurría en el pasado. Ahora mi trabajo está en todas partes. A veces me siento decepcionada con las cosas que me ofrecen y, otras, me sorprendo infinitamente. Al menos, tengo la opción de arriesgar. Nuestra sociedad es implacable con las mujeres», ha afirmado en más de una rueda de prensa. «Veo todo esto y me doy cuenta de que mi aspecto depende de otros... La verdad es que me encanta cómo fui entre los treinta y los cuarenta años, especialmente a partir de los treinta y cinco. No es normal que la gente tenga que mirarse la cara todo el tiempo, revisar pruebas fotográficas y sacar una lupa para ver qué tal está. Creo que el tiempo ha sido amable conmigo, pero también se cobra un peaje. El paso de los años es una realidad con la que tengo que aprender a vivir».
Sin miedo a la vejez
No ha tenido empacho en afirmar que no le importa mucho el paso de los años. «Durante una época, parecía que la única que podía sobrevivir al paso del tiempo eran Susan Sarandon. Pero ahora, gracias a Dios, mire a Jessica Lange, a Meryl Streep o a Catherine Deneuve. Quizá aún me quedan unos cuantos años de estar en la brecha, algo que creí que no iba a pasar. Por eso me atrae la posibilidad de dirigir algún día. Si no tuviera hijos, probablemente lo estaría haciendo ahora, pero es un trabajo muy duro que hoy me abrumaría. El director y el actor están siempre en conflicto. Sé que el director tiene que preocuparse por los intereses de la película y si eso significa que necesitas que los actores trabajen dieciséis horas diarias para conseguir lo que quieres, lo exiges. Pero eso no es para mí ahora mismo: primero, soy madre y, después, actriz. Cuando estoy en el plató, doy todo lo que tengo, pero cuando llego a casa me centro en mi familia. Sólo trabajo doce horas al día. Tengo que estar con mis hijos cuando se levantan por la mañana y cuando se acuestan, y eso lo dejo claro a quien me contrata».
Pfeiffer siempre ha expresado sus deseos de que sus hijos tengan una niñez normal, si bien aclara que no desea sobreprotegerlos. «Este trabajo ha sido estupendo para mí, pero temo involucrar a mis hijos en él, porque sé lo duro que puede llegar a ser. Yo he tenido mucha suerte, más que muchos colegas, pero una nunca sabe si será capaz de sobrevivir a los altibajos de este negocio. No hablo de tener talento, sino de tener resistencia. Y yo soy fuerte».
Afortunada
No le ha importado reconocer a lo largo de su vida que es una persona afortunada. Está convencida de que le ha ayudado su afán por no perder la credibilidad. «Si se pierde la credibilidad, se acaba todo». Esta máxima también le sirvió de guía cuando trabajaba como cajera de un supermercado, antes de hacerse famosa, Por aquellos años, ya sabía que quería hacer otras cosas. Y sabía que de todo lo que podía hacer, eso de actuar e interpretar era lo que quería hacer.
Su primera oportunidad
Su primer papel fue en un telefilme titulado «The children that nobody wanted». Debía actuar sin nada de maquillaje y mostrar un aspecto «horrible». No le importó. Fue fenomenal para ella: «Me contrataron por mi capacidad interpretativa». Después llegó «Grease II», filme que popularizó su rostro, si bien ella no quedó muy conforme con el resultado. Algunas voces han afirmado que su intervención en esa película le sirvió para mitigar su timidez. Algo que la propia actriz luego ha corroborado. «Fue muy difícil para mí superar la timidez. Si lo conseguí, fue porque alguien me dijo una vez que no intentara huir de la popularidad, porque eso empeoraría las cosas. Simplemente, debía quedarme quieta y llevar las cosas con naturalidad. Aún así, la fama me aterrorizó durante mucho tiempo».
Algunos cinéfilos dicen que su mejor escena es aquella en la que se pone encima de un piano en «Los fabulosos Baker Boys». Pfeiffer, en alguna ocasión, se ha referido a ella en los siguientes términos: «Con esta escena o llegas muy alto o te hundes. Puedes quedar genial o pasar como la mayor idiota de todos los tiempos». Sin duda, esa escena la impulsó a lo más alto. Pero Pfeiffer ha vivido otros momentos cruciales en su carrera, como su interpretación en «El precio del poder», que tuvo un gran impacto y, después,su papel en «Las brujas de Eastwick», muy importante, porque fue la primera película en que realmente ganó algo de dinero. Muchos son los personajes a los que ha dado vida esta bellísima actriz. No obstante, cuando le han preguntado por cuál de ellos será más recordada, no se ha decantado por ninguno. «Los niños no olvidan mi interpretación en «Batman vuelve» y los mayores me recuerdan en otras, pero yo no sabría cuál».
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