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Las Navas de Tolosa Un olvidado y sereno campo de batalla

El día del Corpus -este año el próximo 19 de junio- en Burgos sacan en procesión el valioso pendón (en realidad una copia, pues el original está muy deteriorado) tomado a los moros en la batalla de

Actualizado 20/05/2007 - 09:32:17
El día del Corpus -este año el próximo 19 de junio- en Burgos sacan en procesión el valioso pendón (en realidad una copia, pues el original está muy deteriorado) tomado a los moros en la batalla de Las Navas de Tolosa. Es el principal recuerdo de la misma, pero en el pueblo jienense de Vilches, en su iglesia de San Miguel, se conservan otros, como un trozo de la tienda de Miramamolín; y en Santa Elena muchos vecinos guardan puntas de flechas encontradas en lo que fueron campos de batalla. Durante siglos, los campesinos han ido recogiendo numerosas puntas de flecha y otros artilugios, como pequeños triángulos que los árabes colocaban para que se hirieran las pezuñas los caballos. Los ferreteros han hecho un buen negocio durante años en los que estuvieron buscando metales. Ahora, al fin, esas piezas han acabado en museos.
En lo que fue campo de batalla hoy sólo se alza una pequeña casa rural excelentemente situada. Su dueño, Ramón, es un experto conocedor de ese episodio de la historia y guarda una buena colección de puntas de flechas. El nos indica dónde se encontraba la Mesa del Rey -lugar del campamento cristiano- o la llanura en la que se levantaron las tiendas de Miramamolín. El paisaje es impresionante y la vegetación muy cerrada.
La batalla
Corría el año de 1212, una fecha histórica fácil de recordar. El Rey de Castilla, Alfonso VIII, había conseguido que el Papa Inocencio III declarase Cruzada la lucha contra los árabes, y los caminos se llenaron de gentes de diverso pelaje venidas de toda Europa. La jugada estaba en que con esa «cruzada» sus enemigos de siempre, los reyes de León y Navarra, debían ayudarle si no querían ser excomulgados.
El ejército cristiano estaba formado por las tropas del aragonés Pedro II, las de Sancho el Fuerte de Navarra, y las castellanas del Rey Alfonso VIII. Además de las enviadas por Alfonso II de Portugal (aunque éste no asistió en persona) y de las órdenes militares de Santiago, Calatrava y el Temple. No quiso venir el rey leonés Alfonso IX, pero sí lo hicieron los caballeros de su reino. Los árabes, en posición de dominio tras la derrota cristiana en Alarcos, en el 1195, iban mandados por Mohameh al-Nasir (el Miramamolín que decían los castellanos). Cuenta la tradición que el ejército cristiano fue guiado por un pastor -la iglesia sostenía que era el propio San Isidro labrador, por eso hay tanta devoción al santo en la provincia de Jaén- para así poder atacar a los moros por la espalda. El pastor parece ser que fue personaje real; se llamaba Martín Alaja y está inmortalizado en el Monumento a la Batalla levantado en La Carolina.
El enfrentamiento tuvo lugar cerca de Despeñaperros (este nombre le fue puesto después de la batalla; hasta entonces se conocía como el puerto de Muradiel), a cuatro kilómetros de lo que hoy es Santa Elena. Las crónicas señalan que participaron más de 100.000 árabes y unos 70.000 cristianos como mínimo. Murieron unos 20.000 árabes y 12.000 cristianos. El Rey de Navarra incorporó las cadenas del Califa a su escudo. Y los prisioneros árabes fueron llevados a construir la fortaleza de Calatrava la Nueva.
La victoria permitió extender los reinos cristianos hacia el sur. Alfonso VIII conquistó después Navas, Vilches y Baño, Baeza y Úbeda... El empuje cristiano era ya imparable.
Conviene visitar el Monumento a la Batalla (en La Carolina) donde se alzan los vencedores en altisonante estilo. Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón, Sancho VII el Fuerte de Navarra.... y en primer término el pastor.
Allí había una calzada romana que unía la ciudad de Cástulo con las minas de galena de El Centenillo y llegaba hasta Toledo. Cerca de Miranda del Rey se conserva un buen tramo, conocido hoy como el «empedradillo», una ruta de senderismo que llega hasta Despeñaperros por la que subieron las tropas guiadas por el famoso pastor.
Para llegar a la pista se parte de Miranda del Rey y, al final del pueblo, hay un carril a la derecha (está indicado) que entra en el Parque Natural paralelo al río La Campana. Hay que seguir las flechitas unos tres kilómetros (no tomar la desviación que va al Santo del Fraile) y paralelo al sendero está el empedradillo.
Pueblos de Colonización
Desde la batalla y, excepto algunas pequeñas localidades como Vilches, casi toda la comarca estaba despoblada. Fue Carlos III quien colonizó estas tierras fundando con gentes de Centroeuropa poblaciones como Guarromán, Carboneros, Aldeaquemada, Santa Elena y La Carolina. A un anejo de ésta, al que antes llamaban La Venta de Linares, se le cambió el nombre por el de Las Navas de Tolosa (lo que ha suscitado gran confusión sobre el lugar de la batalla).
El principal motivo de estas fundaciones era proteger el Camino Real que iba de Madrid a Sevilla -por donde venía el oro procedente de América- a su paso por Despeñaperros. Con los recién llegados se intentó una reforma agraria que les convirtiera a la vez en ganaderos y agricultores. A cada familia se le entregó «una casa, un arado, útiles de labranza, dos mantas, dos cabras, cinco ovejas, cinco cabras, gallinas y una cerda de parir».
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