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La Sala Olimpia vuelve a la vida, en el corazón de Madrid, reconvertida en el nuevo Teatro Valle-Inclán

Las obras de recuperación de este escenario, llevadas a cabo conjuntamente por el Ayuntamiento de Madrid y el Ministerio de Cultura, han durado siete años

Actualizado 20/02/2006 - 03:11:48
CHEMA BARROSO  Fachada del nuevo Teatro Valle-Inclán, situado en el Madrid más castizo
CHEMA BARROSO Fachada del nuevo Teatro Valle-Inclán, situado en el Madrid más castizo

JULIO BRAVO

MADRID. Han pasado casi siete años desde que la Sala Olimpia, un emblemático escenario situado en el corazón del Madrid más castizo, la plaza de Lavapiés, cerrara sus puertas. El jueves próximo, una de las obras fundamentales de la historia del teatro español, «Divinas palabras», de Valle-Inclán (dirigida por Gerardo Vera), devolverá la vida al renacido escenario, rebautizado con el nombre del dramaturgo gallego: Teatro Valle-Inclán; un empeño personal de Gerardo Vera, director del Centro Dramático Nacional (CDN), al que pertenece la gestión del espacio.

En 1999, el Ministerio de Cultura y el Ayuntamiento de Madrid firmaron un convenio para llevar a cabo la reforma de la Sala Olimpia, un proyecto que llevaba ya sobre la mesa de los entonces responsables del Centro Dramático Nacional. Levantada como cine en 1926, reconvertida en teatro en 1929 y adscrita a Cultura en 1984, la Sala Olimpia se había quedado claramente anticuada y no reunía las condiciones necesarias para los fines artísticos que se pretendía que tuviera; incumplía, además, diversas normas de seguridad. El proceso de rehabilitación del centro histórico de Madrid, y concretamente del barrio de Lavapiés, facilitó la colaboración del Ayuntamiento, propietario en realidad del solar y del edificio sobre el que se levanta el nuevo teatro.

Convenio

Mediante este convenio, el Ayuntamiento de la capital se comprometió a hacerse cargo de las obras, así como del realojo de los locales comerciales que estaban en el antiguo edificio, mientras que el Inaem sufragaba los costes para la dotación y montaje de los nuevos equipos de escenografía y equipamientos necesarios. Finalmente, el Ayuntamiento ha invertido cerca de doce millones de euros, mientras que la del Inaem ha sido de ocho millones de euros. Cultura vendió también al Ayuntamiento en esta operación una finca en la Ronda de Atocha para la construcción del Circo Estable de la ciudad de Madrid.

Las obras, que en principio tenían prevista una duración de poco más de dos años, se fueron retrasando, y hubo muchas especulaciones sobre el futuro final del solar. El antiguo director del Centro Dramático Nacional, Juan Carlos Pérez de la Fuente, define aquellos momentos como muy tensos; sin embargo, cuando se produjo el relevo en el CDN, las obras estaban prácticamente concluidas y el teatro casi a punto para su estreno. La reforma ha sido, en realidad, un renacimiento, ya que de la antigua Sala Olimpia no queda nada, ni siquiera el nombre. El nuevo edificio, obra de los arquitectos Ignacio García Pedrosa y Ángela García de Paredes (continuadores de la obra de José María García Paredes, autor de edificios como el Auditorio Nacional de Música de Madrid o el Palau de la Música de Valencia), posee una superficie construida de 5.380 metros cuadrados. Dispone de dos salas: la principal lleva el nombre de Valle-Inclán, tiene un aforo de unas quinientas butacas (de las que unas ciento treinta se encuentran sobre una tribuna retráctil que permite variar su uso) y su escenario tiene 14 metros de boca, 10,5 metros de fondo y 19 metros de altura. El proyecto prevé que el escenario pueda ganarle terreno al patio de butacas mediante unas plataformas y se puede también variar la pendiente. La idea de los arquitectos es no poner límites a la imaginación de los directores de escena y que éstos puedan utilizar el espacio con absoluta libertad.

Existe, también, una segunda sala, bautizada Francisco Nieva, que se pretende que sea polivalente. Sus dimensiones son de 14 por 14 metros de superficie y 8 metros de altura, y con una disposición tradicional, «a la italiana», tendría un aforo de hasta 145 butacas. «Divinas palabras» será la obra que inaugure el jueves el nuevo teatro Valle-Inclán. En esta temporada está previsto, también, que se vean obras de Martin Crimp, Lluísa Cunillé y Tennesee Williams.
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