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La nueva presidenta de Filipinas comienza a trabajar en la formación de su gobierno

Actualizado 20/01/2001 - 21:16:42
La presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal-Arroyo, comenzó hoy a elegir a quienes formarán su gabinete después de que el movimiento popular «EDSA Dos» culminara con la destitución de Joseph Estrada, acusado de corrupción.
Macapagal-Arroyo juró su cargo hoy a las 12.30 hora local (04.30 GMT) en el «santuario» de la autopista manilense de EDSA, escenario de la revolución popular que provocó la caída en 1986 del dictador Ferdinand Marcos.
En sus primeras declaraciones, la nueva jefe de Estado afirmó que promoverá una gestión de Gobierno transparente y sin corrupción, y que tratará de eliminar durante esta década la pobreza en el país.
Macapagal-Arroyo, que fue compañera universitaria del ex presidente estadounidense Bill Clinton y ha sido investida el mismo día que el sucesor de éste, George Bush, aseguró también que evitará el nombramientos de «amigos» para puestos oficiales, que serán ocupados por personas competentes elegidas por un equipo de expertos.
Entre los cargos que aparentemente seguirán en manos de sus anteriores titulares están los del jefe de la Policía Nacional de Filipinas, general Panfilo Lacson, y el de las Fuerzas Armadas, general Angelo Reyes, cuyos apoyos al movimiento popular de «EDSA Dos», junto a otros mandos militares, precipitaron la caída de Estrada.
La nueva mandataria filipina señaló que conservará por el momento a los viceministros del gabinete de Estrada para mantener la actividad gubernamental hasta que se decida el nuevo Gobierno y se produzca una transición con suavidad.
Aseguró también en una entrevista televisada que ya ha comenzado a trabajar con un «mini gabinete» tras el rápido desenlace en la crisis política de Filipinas.
Esta última se agudizó el martes pasado, cuando el juicio contra Estrada, que había iniciado el Senado el pasado 7 de diciembre, llegó a un punto muerto al mostrar los legisladores su apoyo mayoritario al ex dirigente.
Es también probable que Macapagal-Arroyo conserve en sus puestos a la guardia presidencial, que rodeó a Estrada durante los dos últimos días de manifestaciones en las inmediaciones del palacio de Malacañang. La guardia demostró, según se ha destacado, un firme compromiso con la institución presidencial, al margen de la identidad de la persona que ocupe la Presidencia.
Entre los primeros proyectos de Macapagal-Arroyo están las reuniones de su gabinete con el Consejo Nacional de Seguridad, diplomáticos extranjeros y organizaciones laborales locales. El futuro de Mindanao, la gran isla del sur del archipiélago filipino, una de las regiones más pobres del país y donde el separatismo musulmán mantiene en jaque al Ejército, estará también entre las prioridades del gobierno.
Mientras, Australia y los Estados Unidos ya han expresado su apoyo a la nueva presidenta filipina, por la ejemplar y pacífica transición de poder impulsada por la voz del pueblo y reforzada con el poder eclesiástico y militar.
La presidenta tiene previsto, en principio, trasladarse al palacio presidencial de Malacañang dentro de cinco días, siguiendo el consejo de los generales. El palacio presidencial fue abandonado hoy por Estrada, pocas horas después de que Macapagal-Arroyo jurará su cargo como presidenta del país.
La toma de posesión de la nueva jefe de Estado se produjo tras un decreto del Tribunal Supremo que declaraba desierta la presidencia. Estrada anunció hoy en un comunicado que no ha dimitido, sino que ha cedido el poder, y afirmó que dejaba el palacio de Malacañang por el «bien de la unidad nacional», al tiempo que cuestiona la «legalidad» de la toma de posesión de su sucesora.
El ex presidente había pedido mantenerse en el cargo hasta el miércoles, pero sus rivales políticos se negaron a esperar. Estrada, su esposa, Luisa Ejercito, y dos de sus hijos, abandonaron la zona presidencial en una barca por el río Pasig, que atraviesa la capital filipina de este a oeste, para subir después a unos vehículos que les aguardaban para trasladarlos a su domicilio del municipio de San Juan, donde fueron recibidos con muestras de apoyo por centenares de vecinos.
Las supuestas operaciones ilegales de Estrada, en las que se dice acumuló millones de dólares durante los dos años y medio de su mandato, fueron el arma usada por sus rivales políticos para soliviantar a la población, aislarlo y finalmente alejarlo del poder.
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