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Las Cortes homenajean y velan al diputado socialista Antonio Moreno Carrasco

El funeral se celebrará hoy a las once en la concatedral de San Nicolás en Alicante. Amigos y compañeros pasaron por la capilla ardiente instalada en las Cortes

Actualizado 19/05/2004 - 02:20:07

VALENCIA. La muerte sobrevenida de Antonio Moreno, de 53 años, ha sacudido el pulso político e institucional de la Comunidad y de las Cortes Valencianas, que ayer rindieron honores al compañero y al amigo en una jornada de tristeza y consternación inapelables. Se suspendió el pleno, se postergó cualquier actividad parlamentaria hasta el lunes próximo, se rindieron cinco minutos de silencio, se brindaron rosas rojas al escaño mudo, y se domeñó la emoción con un duelo obligado de declaraciones de pésame y pompas formularias, que es el modo que tenemos de civilizar la muerte.

Hubo un duelo marcado por el protocolo, por la institución, por el pésame y las condolencias expresas o tácitas a la familia, a la mujer y los hijos, y hubo su reverso, un duelo de anécdotas y remembranzas, de iris inyectados y mandíbulas prietas, y de reiteración de la noticia, de cómo alcanzó la noticia: los pliegues y pormenores de la víspera, esa pulsión atávica pero estéril por conjurar o revertir lo inevitable a base de consignar una y otra vez la secuencia de la tragedia: la muerte de Antonio Moreno. (Su familia ahí, como una reverberación de las muertes que jalonan la vida de cada cual).

Diputado experto, socialista ducho, parlamentario brillante, irónico, socarrón, amable. Todas los rostros de Antonio Moreno en reconocimiento del compañero y del amigo, en una elegía sucesiva y sincera de boca en boca, lo mismo en el pleno, que en pasillos, que en la cafetería, que en el zaguán de la Cámara, donde se instaló la capilla ardiente, donde se despidió a Antonio Moreno.

Cinco minutos de silencio

En el pleno, el presidente de las Cortes, Julio de España, conminó a rendir cinco minutos de silencio y principió el homenaje formulario. «Todos podemos sacar directrices de orientación positivas de la vida de Antonio Moreno. Fue un gran valenciano de Alicante, que tuvo la vocación de servir a su gente y a su tierra, primero desde el sindicalismo (fue secretario general de UGT de Alicante), luego desde el Ayuntamiento deAlicante (teniente de alcalde con Lassaletta), y luego desde las Cortes» (once años de brega parlamentaria).

Asistieron casi todos los diputados (su amigo Diego Macià no vino porque estaba destrozado); los consellers Alejandro Font de Mora, Miguel Peralta, Gema Amor, Víctor Campos y Alicia de Miguel, y el presidente de la Generalitat. Muchos diputados rompieron a llorar en ese momento de emoción contenida. Salían destrozados del hemiciclo en dirección a la capilla ardiente instalada en el vestíbulo principal del Palacio de Benicarló.

En pasillos, mientras la Junta de Portavoces confirmaba la suspensión de la actividad parlamentaria y la anulación del viaje institucional a la final de fútbol de Gotemburgo, Francisco Camps celebró el «buen talante y el trabajo» realizado por Antonio Moreno:«Cómo consolidó la Cámara -recordó-; que es la suma de sus parlamentarios». Mejoraba Antonio Moreno el parlamentarismo autonómico.

Todos los grupos

El portavoz popular, Serafín Castellano, expresó su «dolor por la pérdida de un gran político y una gran persona», y recordó la «paradoja» de que, ayer mismo, Antonio Moreno debía de dejar trece años de Cortes para integrarse en la Sindicatura de Cuentas, con la aprobación unánime de todos los grupos. Ayer mismo, debía de poner un broche de oro a su trayectoria política y asumir una responsabilidad «que era su sueño». Pero no haberse ido, no haber sido encontrado muerto por su hijo Ignacio, la víspera. Los teléfonos ardiendo en todas direcciones para corroborar la noticia, para resistirse a corroborar la noticia con afirmaciones y confirmaciones cruzadas. Algunos diputados se enteraron de la muerte del compañero cuando los periodistas les llamaron para comprobar lo que sólo era un rumor.

Sus compañeros de grupo incidían en esa «paradoja», y repetían la de veces que lo llamaron, que lo mensajearon la víspera. El diputado de la Entesa Joan Antoni Oltra recordó esa marcha de las Cortes Valencianas y de la vida -Perelló glosó la muerte de Lizondo- y celebró a un parlamentario que viajaba en tren y prefería no dormir en Valencia. Pero que la víspera se había quedado en casa de su hijo porque había de levantarse temprano para ser designado miembro de la Sindicatura de Cuentas después de más de veinte años en primera línea de la política, de las instituciones, y del socialismo. Su jefe de filas, Joan Ignasi Pla, vaticinó que «la figura y la persona de Antonio, su forma de trabajar, de relacionarse, su buen humor, nos acompañarán durante mucho tiempo». Era probablemente un deseo, pero también la constatación de una emoción compartida.

Una cronista parlamentaría proponía entre bastidores un homenaje particular por parte de los periodistas de Cortes, «un premio Antonio Moreno al mejor parlamentario del año». Unanimidad y asentimiento.

En Alicante, el alcalde, Luis Díaz Alperi; el secretario general socialista, Ángel Franco; y el portavoz socialista en el Ayuntamiento, Blas Bernal, abundaban en esta riqueza personal, irrecuperable, de Antonio Moreno. Ayer tarde el cuerpo del diputado fue trasladado al tanatorio de Alicante. Hoy a las once se celebrará su funeral en la concatedral de San Nicolás.
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