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Trescientos años de tira y afloja por Gibraltar

El acuerdo entre España y el Reino Unido sobre Gibraltar es un paso histórico dentro del largo tira y afloja que mantienen ambos países por el Peñón desde que hace trescientos años, un 4 de agosto de

Actualizado 18/09/2006 - 16:58:38
El acuerdo entre España y el Reino Unido sobre Gibraltar es un paso histórico dentro del largo tira y afloja que mantienen ambos países por el Peñón desde que hace trescientos años, un 4 de agosto de 1704, una flota anglo-holandesa ocupó Gibraltar durante la Guerra de Sucesión española.
La estancia del submarino nuclear "Tireless" en 2000 y 2004, la visita oficial de la princesa Ana de Inglaterra, o la presencia del ministro de Defensa británico Geoff Hoon en los actos del tercer centenario de la ocupación, son sólo tres episodios recientes del que hasta hoy ha sido único escollo en las relaciones entre España y el Reino Unido.
El Peñón y la Plaza gibraltareños fueron ocupados en agosto de 1704 por las tropas británicas del almirante George Rooke, durante la Guerra de Sucesión española que se produjo a la muerte de Carlos II. Los británicos -aliados con Austria y Holanda- apoyaban los derechos del archiduque Carlos de Austria, frente a Felipe V, primer Borbón reinante en España. Rooke, sin embargo, tomó la Plaza en nombre de la reina Ana de Inglaterra e izó la bandera británica en La Roca.
Tratado de Utrecht
La Plaza continuó en manos inglesas, pese al asedio por parte de las tropas del monarca Borbón, y finalmente fue cedida a Gran Bretaña en el Tratado de Utrecht (1713), situación que se perpetúa. España cede a Gran Bretaña Gibraltar y Menorca por dicho Tratado, que no permite ningún cambio de la soberanía del Peñón que no sea la devolución automática a España.
Además de la soberanía, dos elementos se convirtieron en eje de las disputas: la verja que levantan los británicos en 1909 y, en 1938, la construcción de un aeródromo en terreno ocupado ilegalmente. Tras la Segunda Guerra Mundial, el Gobierno español piensa que puede ser el momento de recuperar Gibraltar, pues la base empezaba a carecer de utilidad para el Reino Unido; sin embargo, sí tenía interés para la OTAN -organización a la que Inglaterra y Francia vetaban el acceso a España-.
La comunidad gibraltareña comenzó entonces a exigir instituciones de autogobierno, y en 1950, se constituye el Consejo Legislativo, órgano asesor del Gobernador, que el Gobierno español interpreta como una maniobra para evitar la descolonización. En 1954, la Reina Isabel II de Inglaterra visita Gibraltar y, en respuesta, el Gobierno español cierra el consulado, impone restricciones a los visitantes y dificulta la adquisición de alimentos y materiales de construcción a los gibraltareños.
Ante la ONU
En 1956, España reclama ante el Comité creado por la ONU para controlar los procesos de descolonización y propone garantías de disfrute de la base a cambio del reconocimiento de la soberanía española. Cuando en 1963, el Comité decide estudiar el caso, el Reino Unido se adelanta concediendo a la colonia los instrumentos para un desarrollo institucional y una mayor autonomía.
En respuesta, España bloquea el puesto fronterizo y niega permiso de paso o atraque a aviones y buques con destino en el Peñón. La disputa prosigue con rondas de negociaciones que se rompen y provocan nuevas apelaciones a la ONU, más visitas de mandatarios británicos y nuevas medidas de endurecimiento por parte de España.
En 1967, el Reino Unido anuncia la convocatoria de un referéndum en el que la población se pronunciaría entre la oferta española o en el mantenimiento de los vínculos con el Reino Unido. A fines de agosto el Comité de los Veinticuatro apuesta por la integridad territorial de España y condena el referéndum, pese a lo que el Gobierno británico celebra la consulta, que se salda con una apabullante victoria de los que defienden el vínculo con el Reino Unido.
Unos meses más tarde, la Asamblea general de la ONU considera que toda situación colonial que destruye parcial o totalmente la unidad nacional es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas. Pese a ello, el Reino Unido comienza a trabajar en un texto constitucional para el Peñón, y en respuesta, España cierra la frontera, retira los permisos de trabajo, suspende el ferry y cierra las líneas telefónicas y telegráficas con Gibraltar.
Suavización de las negociaciones
Con la llegada de la democracia, el Gobierno de Adolfo Suárez restablece las comunicaciones y suaviza las condiciones, mientras prosiguen las negociaciones con el Reino Unido; no será hasta 1982 cuando el presidente Felipe González ordena la reapertura de la verja sólo para peatones. Intercalado con todo este proceso negociador, se suceden los incidentes, visitas y desencuentros.
Así, el hecho de que el Príncipe Carlos de Inglaterra decida incluir Gibraltar en el itinerario de su viaje de bodas, provoca que los Reyes de España no acudan a su enlace. La declaración de Lisboa de 1980 y la de Bruselas de 1984, en las que se acuerda resolver el conflicto, sólo sirven para iniciar rondas de trabajo que se suceden sin avances hasta que, en 2001, se acuerda, en el marco del Proceso de Bruselas, concluir un acuerdo sobre Gibraltar "antes del verano" de 2002.
El «Tireless»
Y llegó el Tireless, un submarino de propulsión nuclear con una avería que le obligó a fondear en la base naval durante todo el 2001 mientras era reparado en contra de la voluntad del Gobierno español. En medio de protestas ciudadanas, Algeciras denuncia la presunta existencia en Gibraltar de una central generadora de energía nuclear para su suministro a los submarinos.
Por su parte, la Armada Británica realiza unos ejercicios militares que, por equivocación, resultan en el desembarco de un comando de 30 marines en una playa de La Línea. Además, en noviembre, España cierra la verja -en contra del criterio británico- ante la presencia del buque "Aurora" cuyos pasajeros estaban afectados por un virus.
El enfrentamiento también llega a la UE, donde España ha bloqueado iniciativas comunitarias -como el convenio de fronteras o el de cielos abiertos- por su desacuerdo con el tratamiento dado a Gibraltar.
A lo largo de 2002, el avance de las negociaciones impulsa al Gobierno de Gibraltar a celebrar un referéndum en el que el 98,97 se pronuncia en contra de la soberanía compartida. Pese a que España mantiene que el resultado del referéndum no debe afectar a las negociaciones, lo cierto es que el cambio de Josep Piqué por Ana Palacio al frente del Ministerio de Asuntos Exteriores, en julio de 2002, supone el fin de las negociaciones.
España y Reino UNido retoman las conversaciones
Con el nuevo Gobierno socialista, en el poder desde abril de 2004, el ministro de Exteriores, Miguel Angel Moratinos, y el británico Jack Straw, acuerdan retomar las conversaciones. Reunidos en Madrid el 27 de octubre, deciden abrir un nuevo foro de diálogo sobre Gibraltar "con agenda abierta", donde el Gobierno gibraltareño "tendrá voz propia" y que impulsará la cooperación local como paso previo a la negociación de la soberanía.
El 16 de diciembre de 2004, los Gobiernos de España, Reino Unido y Gibraltar confirman el establecimiento de un nuevo foro tripartito de diálogo, y acuerdan que será convocado a nivel ministerial por las tres partes al menos una vez al año. Este foro es el que ha dado lugar al acuerdo anunciado hoy por el que se establece el uso conjunto del aeropuerto y se resuelve el pago de las pensiones, el tránsito de la verja y la modernización de las telecomunicaciones en el Peñón.
El diálogo entre España y el Reino Unido no ha estado exento de dificultades externas, como la que provocó la nueva estancia del "Tireless" en el Peñón en julio de 2004, o el envío de otro submarino nuclear británico, el "HMS Sceptre", para ser reparado en la base naval de Gibraltar.
El 28 de junio de 2004, la princesa Ana de Inglaterra realizó una visita oficial a Gibraltar, la primera de un miembro de la Familia Real británica en cincuenta años, que coincidió con el tercer centenario de la ocupación del Peñón por el Reino Unido.
Además, en 2003 el Gobierno español planteó una demanda contra el Reino Unido ante la Comisión Europea por considerar que la legislación británica en Gibraltar viola las leyes comunitarias, al conceder el derecho a voto a los miembros de la Commonwealth.
Posteriormente, el Gobierno español recurrió ante el Tribunal de Justicia de Luxemburgo por esta cuestión, que fue resuelta la semana pasada cuando el Tribunal de Justicia de la UE dio la razón al Reino Unido frente a los argumentos de España.
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