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Luchador infatigable

Es difícil explicar cómo se produce el encuentro con personas que resultan ser tan importantes en nuestras vidas. Conocí a Santos Pastor en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de

Actualizado 18/01/2010 - 02:52:28
Es difícil explicar cómo se produce el encuentro con personas que resultan ser tan importantes en nuestras vidas. Conocí a Santos Pastor en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid en el período inicial de mi formación investigadora en Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social. La amistad que entre nosotros surgió, alimentada en inquietudes y valores comunes pese a trabajar en áreas de conocimiento distintas, permitió que participáramos juntos en la apasionante tarea de poner en marcha la Universidad Carlos III de Madrid.
Fue un luchador infatigable. Así lo describen sus familiares y amigos más cercanos. Y así lo demostró en todos los terrenos hasta el último momento con un enfrentamiento a la enfermedad y a la muerte tenaz, valiente y de admirable dignidad. Su desaparición en plenitud el pasado día 5 le ha impedido culminar sus proyectos profesionales, pero particularmente los personales y familiares que por encima de todo hubiera deseado ver realizados.
En Santos Pastor no es posible desconocer la estrecha relación existente entre el Derecho, objeto de sus primeros estudios universitarios y ejercicio profesional, y la Economía, licenciaturas ambas que cursó en la Universidad Complutense de Madrid, doctorándose en Derecho y en Economía en dicha Universidad. Después de una intensa estancia formativa en las Universidades de Stanford y Harvard se convirtió en pionero en cultivar un método fructífero de acercamiento al Derecho, el análisis económico del Derecho, del que acabó siendo uno de sus principales exponentes europeos. Sus trabajos tuvieron gran capacidad de irradiación en las distintas disciplinas jurídicas y, desde luego, en el Derecho del Trabajo, que no sólo practicó en su primera etapa profesional como abogado laboralista, sino que también frecuentó como estudioso, proyectando sobre el análisis de la regulación de los mercados de trabajo y de las instituciones jurídico-laborales sus fecundas innovaciones metodológicas.
Siempre imaginativo, su extensa obra llama la atención sobre la complejidad de los problemas reales para proceder a su análisis riguroso y proponer medios de solución concretos. Con asombrosa prudencia e inteligencia sabía Santos Pastor encontrar solución a los conflictos sociales -dimensión constitutiva de la realidad que siempre fue objeto de sus preocupaciones-, sin hacer dejación nunca de su libertad de criterio y de crítica ni de la defensa de los valores democráticos en que firmemente creía.
Excelente investigador, se ocupó singularmente del funcionamiento de la justicia, de sus ineficiencias y costes, de los medios alternativos y de los precisos para que nuestro sistema público de justicia alcanzase eficiencia, eficacia y calidad. Es luminoso su estudio sobre la «litigiosidad ineficiente». Sus trabajos sobre el análisis económico de la justicia y la política judicial y sus ideas sobre su reforma son verdaderamente imprescindibles. Como también lo es su obra más representativa: «Sistema jurídico y economía: una introducción al análisis económico del Derecho», editada por Tecnos en 1989.
La energía del profesor Santos Pastor le llevó a dirigir y participar en numerosos proyectos de investigación, a establecer relaciones con distintas universidades e instituciones, españolas y extranjeras, dejando en todas un recuerdo imborrable por su buen sentido y hacer. Lo extraordinario de Santos Pastor era, además, su capacidad para comunicar esa energía a cuantos con quienes se relacionaba y, desde luego, a sus alumnos; su capacidad excepcional para estimular el gusto por pensar, por comprender y por actuar a partir del conocimiento. Magnífico docente, era un universitario completo de cuyo talento se beneficiaron las Universidades de Extremadura, Carlos III y Complutense de Madrid, Universidad a la que volvió y en la que era catedrático de Economía Aplicada en el momento de su fallecimiento.
Fue una gran persona, entusiasta y exigente y, al tiempo, dotado de una generosidad, delicadeza y respeto que hacían de la convivencia y de la amistad un privilegio que muchos hemos podido compartir. Evocar su memoria es rendirle merecido homenaje. Su recuerdo permanecerá siempre con nosotros.
María Emilia Casas Baamonde
Presidenta del Tribunal Constitucional
SANTOS PASTOR PRIETO
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