Deportes

Deportes

Hemeroteca > 17/11/2002 > 

Un Lleyton Hewitt agradecido con los españoles repite su título

Actualizado 18/11/2002 - 23:50:18
Lleyton Hewitt, feliz y por los suelos. AP
Lleyton Hewitt, feliz y por los suelos. AP
SHANGAI. Lleyton Hewitt repite doblete: número uno del mundo y ganador del Masters. El australiano cierra a lo grande la temporada y lo consigue con la participación tal vez involuntaria, pero estelar de los españoles.
Hewitt sale de este Masters sumamente agradecido a la «Armada» y debería invitar a sus miembros enviados a China a más de una comida. En el próximo Godó, si viene, que no se olvide de pagar sus deudas.
Repasemos lo ocurrido. Hewitt se aseguró matemáticamente el número uno mundial el día en que Ferrero se impuso a Agassi. Poco después, Hewitt se «coló» en las semifinales la jornada en la que Carlos Moyá y Albert Costa se «mataron» a palos y a correr. Acabó aquel «fratricidio» con el triunfo del mallorquín, y el ilerdense se quedaba sin su clasificación.
Los «regalos» españoles prosiguieron cuando Hewitt empezó a pensar que podría ser campeón en el momento en el que Ferrero le quitaba del camino a su peor enemigo, a su «bestia negra», a Carlos Moyá. El balear es el único tenista que ha sido capaz esta temporada de ganarle tres veces, y uno de los pocos que lleva un parcial favorable en sus enfrentamientos (4-2) por lo que no le quiere ver ni en pintura.
El último «obsequio»
Y la racha de «obsequios» se cerró ayer en la final, cuando Ferrero, después de remontar dos sets adversos, empatar y colocarse con «break» arriba y 3-1 en el quinto y definitivo set, fue capaz de perderla.
Así, Lleyton Hewitt se coronó campeón de la Copa Masters por segundo año consecutivo. Un perfecto globo de revés era el golpe que ponía el punto y final a un larguísimo y durísimo encuentro que se decidió por 7-5, 7-5, 2-6, 2-6 y 6-4, después de casi cuatro horas de partido, exactamente tres horas y 52 minutos.
Erael quinto título de la temporada para el oceánico. Éxito que venía a sumarse a los conseguidos en Indian Wells, Wimbledon, San José y Queens. Era, tambiénel decimoséptimo títulode su carrera.
Para Ferrero queda el consuelo de acabar la sesión como cuarto del mundo, con un cheque por 370.000 dólares en el bolsillo y también con la certeza de haber hecho frente al mejor Hewitt del momento. Aquel que, como él mismo proclama, está obligado a no bajar la guardia en los instantes cruciales como lo requiere su condición de número uno del mundo.
Ferrero buscaba convertirse en el tercer español en ganar el Masters después de Manuel Orantes, vencedor en 1976 en Houston (Estados Unidos) y Alex Corretja en 1998 en Hannover (Alemania). La verdad es que estuvo cerca de conseguirlo, pero le faltó el remate final, algo imperdonable cuando enfrente se encuentra alguien como Hewitt, que juega mejor cuanto más lo tiene todo en contra.
Tras disputar el partido número 50 de su carrera en pista cubierta y ganar a Moyá en semifinales, Ferrero parecía dispuesto a afrontar con garantías la lucha más cerrada de su vida. Tenía un antecedente favorable en la que ya librara contra el «aussie» en la final de la Copa Davis de 2000. Allí proporcionó la victoria a España.
Esta batalla también fue frenética, con épicos intercambios desde el fondo, y con los 10.000 espectadores que llenaban el Expo Center volcados.
En el caso del valenciano, todo hubiera cambiado para él de haber sabido aprovechar dos ocasiones vitales durante el partido. Una, en el primer set cuando se colocó con ventaja de 5-3 y sacó luego con 5-4 para apuntillar la manga. Pero ahí falló su concentración y dejó escapar siete juegos consecutivos para que el de Adelaida se llevara ese primer acto y tomase delantera en el segundo por 3-0.
La segunda ocasión, todavía más trascendente, se produjo en el quinto set, cuando en una feria de rupturas Ferrero consiguió el 2-1 y su servicio para colocarse con 3-1 a favor. No podía fallar y quizás si no lo hubiera hecho de no haber tenido enfrente a un enemigo permanentemente tocado por una fe ciega en la victoria.
Pero el de Adelaida dio una vez más pruebas de que sólo disfruta con la victoria, aunque ésta se consiga con sangre. Tras romper en el sexto (3-3) puso luego la presión necesaria para que Juan Carlos fallase con su servicio en el décimo y entregase el encuentro.
Lleyton Hewitt ha conquistado este año 51 partidos y ha perdido sólo 15, récord en la temporada, por delante de Carlos Moyá (59-21) y de Roger Federer (58-22). Un año más, su regularidad ha quedado plasmada pues en el 2001 igualmente fue el que acabó con mejor promedio con 80-18.
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.