Castilla y León

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«El Cid fue unhombre real en una España convulsa»

«El Cid fue un hombre de carne y hueso al que le tocó vivir en una España convulsa. La leyenda llegó después». Con estas palabras resume Juan Carlos Elorza la filosofía de la exposición que se

Actualizado 17/09/2007 - 10:02:16
«El Cid fue un hombre de carne y hueso al que le tocó vivir en una España convulsa. La leyenda llegó después». Con estas palabras resume Juan Carlos Elorza la filosofía de la exposición que se inaugura hoy en la Catedral de Burgos en conmemoración del VIII Centenario del Cantar de Mio Cid. Elorza, director del Museo de Burgos, es el comisario de la muestra «El Cid, del hombre a la leyenda», organizada por la Junta de Castilla y León.
Elorza insiste en que el comienzo de todo está en la historia antes que en los libros. Deja claro que «el Cid es un hombre real, no es un personaje inventado» y prueba de ello son algunos de los documentos que se muestran en la exposición y entre los que destaca el árbol genealógico que aparece en el Fuero de Navarra «porque casa a sus hijas con un rey navarro y un conde catalán».
Para el comisario, Rodrigo Díaz de Vivar «es un personaje real al que le toca vivir una sociedad convulsa de la España del siglo XI». Hay por tanto una historia personal sobre la que «después se genera una literatura, el Cantar, como ocurre con otros héroes europeos, que tiene un gran atractivo».
En ese punto, a partir la realidad y la literatura se va gestando la leyenda con «todo lo que el romancero popular ha ido acumulando al documento original». Elorza recuerda como ejemplo que los monjes de la Abadía de San Pedro de Cardeña, donde el Campeador dejó a su mujer e hijas durante el destierro, «difunden la imagen del Cid e incluso en algún momento se pretende santificarlo».
Muy burgalés<TB>
El Cid fue enterrado inicialmente en ese Monasterio de San Pedro de Cardeña porque, según destaca Juan Carlos Elorza «fue un burgalés que se sintió muy burgalés y cuando muere en Valencia el quiere que le entierren en Burgos». Sus restos fueron trasladados en 1921 de Cardeña a la Catedral burgalesa y, en ese momento, el Ayuntamiento de la capital se quedó como reliquia con un hueso del Cid campeador que se mostrará en la exposición que hoy se inaugura.
La muestra recorre de la mano del Cid la España de aquella época, la vida cotidiana, la importancia de la religión y de la guerra, pero además trasciende más allá de la figura real del héroe para sumergirse en la literatura del Cantar de Mio Cid, considerado la primera gran obra literaria en lengua castellana.
A partir ahí, la memoria colectiva, la imaginación, el paso del tiempo y la incorporación de la imagen del Cid a cada momento van creando la leyenda que rodea al héroe y queha llegado hasta nuestros días mezclada en muchos casos con larealidad. Sobre todo porque «El Cid no es una persona cuya memoria se recuerde solo en libros sino también en otras artes, pintura, escultura, grabados.» y todo contribuye a la leyenda.
Inauguración por Herrera
En total, 280 piezas cedidas por 70 instituciones integran la exposición «El Cid, del hombre a la leyenda» que inaugurará hoy el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, en la Catedral de Burgos. El lugar elegido responde a la vinculación de la Seo burgalesa, declarada patrimonio de la humanidad, con el héroe castellano. En la nave central reposan los restos mortales del Cid y su esposa Doña Jimena o, al menos, «lo que históricamente se acepta que son sus restos«, puntualiza Elorza. Además, entre otras cosas, en el archivo de la Catedral se guarda la carta de arras del Cid.
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