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Lamet publica la biografía de Díez-Alegría, un «jesuita sin papeles»

A sus 94 años, el teólogo biografiado, que sigue viviendo en casas de la Compañía, aboga por «una Iglesia en la que quepamos todos, en esperanza y con humor»

Actualizado 17/09/2005 - 04:37:17

ABC

MADRID. A sus 94 años, el teólogo José María Díez-Alegría es una de las figuras más sobresalientes y polémicas del catolicismo español en el último siglo. Protagonista de un sonado escándalo en los años 70 tras la publicación de su libro «Yo creo en la esperanza», donde criticaba «el matrimonio de la Iglesia con el capitalismo» y que le supuso la expulsión de la Compañía de Jesús, la vida de este «jesuita sin papeles» ha sido llevada al papel por el periodista e historiador Pedro Miguel Lamet y publicada por Ediciones B.

«Díez-Alegría es un hombre realmente auténtico. Una persona que, en su momento (1972), y tras encontrarse al borde de la muerte, decide, en conciencia y delante de Dios, contar toda su verdad de fe en un libro. Y su verdad es muy fuerte, tanto que supuso un juicio tremendo a la Iglesia... y muchos problemas para él», subraya Lamet, quien cuenta en la biografía las conversaciones mantenidas entre el teólogo y el entonces prepósito general de la Compañía de Jesús, padre Arrupe, que finalizaron con la exclaustración y posterior salida de Díez-Alegría de los jesuitas, «pese a que ninguno de ellos quería esa solución».

Viviendo con los jesuitas

«Pero se ha dado el caso curioso -señala el autor- de que Díez-Alegría, aun estando fuera de la Compañía, ha seguido viviendo en casas de la misma, por una concesión especial de Arrupe». De ahí la denominación de «jesuita sin papeles», que el propio Díez-Alegría hizo suya el pasado jueves durante la presentación del libro, que fue apadrinado por el ministro de Defensa, José Bono, y que se convirtió en un homenaje a un hombre que, según afirmó, ha intentado «ser siempre libre... y reírme de mí mismo».

En el volumen se recoge toda la experiencia vital del teólogo, quien entró en la Compañía de Jesús en plena Guerra Civil, que participó en el Concilio Vaticano II («fue posconciliar antes del Concilio», como resaltó Bono) y que, tras su salida de la Compañía, vivió durante años junto al padre Llanos en el Pozo del Tío Raimundo.

En los años 80 se convirtió en presidente de la Asociación de Teólogos «Juan XXIII» y hoy, a sus 94 años, continúa abogando por «una Iglesia en la que quepamos todos, en esperanza y con humor».
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