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Mariana de jesús, copatrona

El tiempo ha pasado, la ciudad ha crecido y el recuerdo de Mariana de Jesús, se ha ido desdibujando, pero ella fue y seguirá siendo, hija predilecta de Madrid y santa donde las haya. Un hospital, una

Actualizado 17/04/2008 - 02:56:00
El tiempo ha pasado, la ciudad ha crecido y el recuerdo de Mariana de Jesús, se ha ido desdibujando, pero ella fue y seguirá siendo, hija predilecta de Madrid y santa donde las haya. Un hospital, una parroquia y una plaza nos recuerdan a aquella incomparable mujer que hizo de su entrega a Dios una opción de servicio a los más pobres y necesitados. Nació en Madrid en 1565 y excepto unos años en Valladolid, vivió siempre aquí, hasta su muerte en 1624.
Mariana profesó como Terciaria mercedaria, viviendo en una casita en el huerto de los Padres Descalzos de Santa Bárbara. La invasión francesa y sus avatares destruyeron este convento. Es entonces cuando su cuerpo incorrupto es trasladado al Convento de las Mercedarias de D. Juan de Alarcón.
Ella sigue velando por su ciudad, y todos los 17 de abril los madrileños tenemos el privilegio de poder verla pues se abre la tapa superior del arcón forrado de tisú, obsequio de la Reina Isabel II. A través de un cristal podemos ver su cuerpo, que sigue exhalando una característica fragancia y continúa incorrupto igual que en la primera inspección que se hizo en 1627.
A la muerte de Mariana de Jesús, Madrid se conmocionó. Si San Isidro fue labrador, Mariana pidió al Señor enviara la lluvia para Madrid, en épocas de fuerte sequía como la que asoló a las dos Castillas en 1613. El 17 de abril Madrid celebra su fiesta, la Villa y Corte no puede olvidar a quién fue denominada Azucena, Corona, Tesoro de la Ciudad y Estrella de Madrid. Todo el día desde las 10 hasta las 21,30 el Monasterio de las MM. Mercedarias de Don Juan de Alarcón, situado en la calle Puebla, 1, tendrá la Iglesia abierta para que puedan visitarla cuantos lo deseen, celebrándose una Eucaristía solemne a las 20 h.
Hoy, Madrid no es tan distinto en necesidades de aquel del XVII que Mariana recorrió: indigentes, parados, emigrantes, pobreza humana y social. Es un Madrid que mucho necesita y que mucho espera, y ella seguirá ayudándonos, seguirá, como dice uno de sus himnos: «Mariana de Jesús, intercede al Señor por tu pueblo que te implora postrado a tus pies». Muchos madrileños conservan vivo su recuerdo. Tu ciudad te beatificó, será tu ciudad quien trabaje por tu canonización. Madrid y la Orden de la Merced te lo deben.
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