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PP y PSOE movilizan a sus militantes para asegurar la limpieza electoral en el País Vasco

Actualizado 18/03/2001 - 23:59:22
El pasado día 4 el PP reunió a los coordinadores electorales de las tres circunscripciones vascas para «iniciar el impulso de movilización del partido» y marcar un ambicioso calendario, según señaló a ABC el secretario ejecutivo de Formación, José Antonio Bermúdez de Castro. El reto que se han marcado lo populares es conseguir las más altas cuotas de movilización que jamás haya tenido el PP vasco «y por eso hemos comenzado tan pronto».
En Álava, tanto por los antecedentes de otras elecciones como por la estructura del partido, tendrán interventores y apoderados en todas las mesas. En Vizcaya «nuestro sistema ha mejorado sustancialmente tal y como se vio en las generales», explica el dirigente popular de modo que habrá interventores o, bien, apoderados en los colegios electorales.
Históricamente, los problemas vienen de la circunscripción de Guipúzcoa, donde hay zonas en las que el Partido Popular tiene una gran «bolsa de votos» como es el caso de San Sebastián o Irún pero donde su presencia es muy pequeña en el interior. En todo caso, en las elecciones del 12 de marzo el PP consiguió movilizar en esta provincia a 500 personas que cubrieron el 70 por ciento de las mesas electorales de la circunscripción.
CALENDARIO POPULAR
En función de los militantes y simpatizantes que se consigan implicar -en las elecciones generales fueron cerca de 2.500- se procederá a una asignación de mesas y de colegios, creando, si es necesario, la figura del apoderado itinerante, que controle la limpieza del proceso y recoja las actas de distintos colegios con el resultado del escrutinio.
La próxima semana el PP tiene previsto, en un sistema piramidal, tener designados a los coordinadores electorales de zona, de distrito y de los municipios más importantes. Serán 120 personas que, a su vez, se responsabilizarán de asegurar, antes de Semana Santa, de que en cada colegio haya uno o dos apoderados, a los que corresponderá, por su parte, tener, a finales de abril, un interventor al menos por cada mesa.
Simultáneamente a este proceso se desarrollará otro de formación, de modo que estos interventores y apoderados estén preparados técnicamente. La idea, además, no es sólo que realicen una labor de control de la limpieza del proceso electoral sino que se conviertan en una especie de agentes electorales. Su labor vendrá apoyada por análisis «microdemoscópicos» que el PP irá realizando por zonas en busca de electores potenciales, teniendo en cuenta que la abstención se incrementa en el País Vasco en las consultas autonómicas con respecto a las generales. No hay que olvidar que «un puñado de votos» pueden ser determinantes para conseguir un parlamentario más.
Aunque la Ley electoral vasca impide que ciudadanos de otras regiones de España puedan actuar como apoderados en el País Vasco, no han faltado ofrecimientos de diputados, senadores, concejales, militantes y simpatizantes del PP de todo el país en este sentido. «El grado de implicación y de solidaridad con el País Vasco es absoluto», asegura Bermúdez de Castro.
VOTO POR CORREO
En este esfuerzo de movilización no se descarta dirigir una carta a los militantes del PP vasco para solicitar su colaboración, aunque la dirección del partido es consciente de las dificultades que supone «significarse públicamente» a favor del PP.
Durante la campaña electoral harán un mayor esfuerzo de movilización y también pondrán el acento en garantizar el secreto del voto mediante la presencia de cabinas y de papeletas de todos los partidos en todos los colegios, acreditar en óptimo reparto del «mailing» electoral de modo que los votantes puedan recibir las candidaturas en su domicilio y que se pongan todas las facilidades en el voto por correo, habida cuenta de que, proporcionalmente, en el País Vasco es donde más se recurre a este sistema.
SIN PACTOS
Capítulo aparte es el de los medios de comunicación, de los que depende también la limpieza del proceso electoral. En este sentido, el Parlamento vasco aprobó recientemente y con una extraña unanimidad, instar a éstos para que garanticen su independencia informativa y defiendan la palabra «de todos los demócratas sobre la que aquellos que sirven de correa de transmisión del terror» en referencia a EH. En otra moción, también apoyada por todos los grupos de la Cámara vasca, se pedía al Ejecutivo de Vitoria que garantizara los derechos políticos y a tener una actitud «beligerante» frente a discursos y planteamientos «que amenazan con su restricción». El mismo apoyo recibió una enmienda transaccional que abogaba porque el Gobierno autonómico promoviera todas las condiciones que garanticen el derecho de todos los ciudadanos a participar libremente como candidatos «sin que por ello peligre su integridad».
Por su parte, tanto la dirección federal del PSOE como la del PSE descartan por completo cualquier pacto con el PP para intercambiar interventores que garanticen la limpieza del proceso electoral en el País Vasco. Para rechazar esta posibilidad, «que ni se plantea», esgrimen al menos tres motivos: es innecesario, no le interesa políticamente, y, si el PP lo precisa, sus interventores les facilitarán las actas de las mesas electorales donde este partido no puede estar presente directamente.
BUENA COLABORACIÓN
El PSE, con la experiencia de anteriores convocatorias electorales, asegura estar en condiciones de tener interventores propios en las mesas que agrupan entre el 90 y el 95 del electorado vasco. Miembros del comité de campaña indicaron, en este sentido, que la población vasca presenta un elevado índice de concentración urbana por lo que, aunque el PSE no tiene presencia en algunas pequeñas localidades, el electorado de éstas no supera el 10 por ciento.
En cuanto a una posible colaboración con el Partido Popular para velar por la limpieza del proceso, las mismas fuentes indicaron que «a pesar de las fricciones, la relación de compañerismo en ese sentido es muy elevada, como lo era incluso con el PNV en las zonas urbanas, y siempre ha habido colaboración cuando se han planteado situaciones como, por ejemplo, que algún interventor haya tenido que ausentarse temporalmente».
También está descartada la posibilidad de que militantes socialistas de otras Comunidades se desplacen al País Vasco para actuar como interventores, ya que, aunque ha habido ofrecimientos en este sentido desde lugares tan dispares como Extremadura o Cataluña, la legislación electoral establece que esta función sólo puede ser ejercida por personas censadas en ese territorio.
Por lo demás, el PSE sostiene que, a pesar del clima de tensión política y social, el País Vasco cuenta con «una Administración moderna y desarrollada», según explicó uno de los responsables de la campaña, Teo Uriarte, que permite no albergar especiales preocupaciones sobre la existencia de infraestructuras suficientes como la disponibilidad de cabinas para ejercer el voto en secreto. Los temores se refieren más a los posibles alborotos y presiones que puedan ejercer los radicales para amedrentar a los votantes no nacionalistas.
TENDENCIA AL ALZA
Esta circunstancia, según las previsiones socialistas, podría provocar un ligera tendencia al alza en el ejercicio del voto por correo, al que se cree que todos los partidos dedicarán especial atención porque, entre otros motivos, un porcentaje importante de la población en la «tercera edad» acostumbra a desplazarse al Mediterráneo en las fechas para las que han sido convocadas las elecciones. A ello se une el interés de los nacionalistas por movilizar el voto de la «diáspora» vasca residente en Iberoamérica, donde también existe un núcleo republicano afín al PSE.
A pesar del clima de tensión, los socialistas creen que en su electorado primará sobre el temor «la indignación y el convencimiento de que si no plantamos cara podemos desaparecer, no ya políticamente, sino físicamente».
Los responsables de la campaña del PSE calculan que alrededor del 50 por ciento de su militancia se movilizará activamente en las tareas relacionadas con el proceso electoral, lo que equivaldría a un número de entre 4.000 y 5.000 personas, ya que según el censo electoral que se utilizó para el XXXV Congreso del PSOE, los militantes socialistas en la Comunidad autónoma vasca ascendían a 8.914.
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