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NAD SPIRO

Actualizado 16/12/2002 - 08:46:11
Este 2002 que va dando las boqueadas se ha caracterizado básicamente por la irrupción del neo-post-punk neoyorquino (estadounidense, en realidad) y por la cantidad de mujeres que han contribuido a expandir las perspectivas de las vías más experimentales. Le Tigre, Electralane, Blectum y Blechdom, DJ Olive, Peaches, People Like Us, Ikue Mori, mismamente Stereaolab (Mary Hansen murió atropellada esta semana; un agradecido recuerdo)...
Nad Spiro es nuestra aportación a esa nómina. Nad Spiro es Rosa Arruti, vasca trasplantada a Gracia, residente a rachas en Londres o Berlín, guitarrista en Mohochemie y una de las -muy suaves y muy tranquilas- fuerzas motoras en los ambientes electrónicos de Barcelona.
Hace ahora un par de años salió su primer CD con su actual proyecto, «Vs. Enemigos de Helix» era ya un buen disco, pero este, dividido en «Fightclubbing» y «Decode Enigmohelix» (que aparece al final del CD, tras unos veinte minutos de silencio) alcanza la excelencia.
Rosa Arruti utiliza básicamente samples situados entre el ruidismo y el «glitch», «cortar y pegar» con loops más o menos prolongados (uno genial del principio del «Nightclubbing» de Iggy Pop) y una voz suave, sensual y deliberadamente misteriosa.
La amalgama resultante de combinar esos elementos no surge de manera agresiva, sino como una puerta entornada por la cual se filtra un resplandor. Puede uno pasar de largo quedándose simplemente con esa impresión, la de un efecto casi decorativo, o puede abrir la puerta y penetrar en el mundo que se encuentra al otro lado. Un mundo lleno de extrañeza, en el cual escuchamos retazos de la realidad más concreta, de músicas familiares, de esa voz que suele tratar de comunicar certezas y aquí aparece como un espíritu que susurra a criaturas que tal vez no seamos nosotros.
Hay algo de psicodélico en esta historia. Y, regresando al principio y a lo de las mujeres, es algo que se agradece como un viento fresco.
La electrónica debe aprender que sólo es una técnica mediante la cual es tan posible un análisis duchampiano, como el giro más emocional. Entre esos extremos hay muchos territorios que habitar, muchas tribus dispuestas a la hibridación. Nad Spiro es de las que saben viajar por la frontera.
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