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Las esculturas de Rodin se asientan en el centro de Valladolid

F HERASVarios ciudadanos, bajo «El pensador», de Rodin, en pleno centro de ValladolidFÉLIX IGLESIASVALLADOLID. De la mano de la Caixa, siete figuras escultóricas de Auguste Rodin se entremezclarán

Actualizado 16/10/2008 - 02:42:55
F HERAS
Varios ciudadanos, bajo «El pensador», de Rodin, en pleno centro de Valladolid
FÉLIX IGLESIAS
VALLADOLID. De la mano de la Caixa, siete figuras escultóricas de Auguste Rodin se entremezclarán hasta el 15 de noviembre con los miles de transeúntes que a diario pasan por la céntrica calle de Santiago de Valladolid. Las obras pertenecen a tiradas originales de los moldes del artista galo. Concentrada en un pequeño tramo de la céntrica rúa vallisoletana, la pieza más reconocible de la muestra es «El pensador» (1880), situado en un pedestal, mientras que las restantes seis figuras, pertenecientes al Monumento de los burgueses de Calais», se hallan al ras del suelo.
En la inauguración de la muestra, a la que acudió el alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, el secretario general de la Fundación la Caixa, Luis Reverter, destacó la gran dificultad que ha supuesto convencer a los responsables del Museo Rodin para hacer esta exposición en plena calle, a pesar de que inicialmente estas obras se concibieron para que tuviesen como techo el cielo.
Ya a las pocas horas de la inauguración, los ciudadanos que circulaban por la calle de Santiago reposaban su paso para contemplar incrédulos el porte macizo de «El pensador», que representa a Dante, autor de «La divina comedia», para el proyecto «Las puertas del infierno», basado en la obra del escritor italiano. Concebida para ser vista de abajo a arriba, la escultura se ha colocado sobre un pedestal que magnifica sus hercúleas dimensiones.
Estudioso de la anatomía
Como detallista estudioso de la anatomía, Rodin vierte su saber en sus esculturas no con la intención del espejo científico sino para saltar desde ellas a una dimensión volumétrica en la que las proporciones distorsionadas relatan las dudas y afirmaciones del personaje representado. Por ello, más de un estudioso de la obra de Rodin ha llegado a afirmar que «El pensador» no deja de ser un autorretrato del autor vestido con el porte de Dante.
Y son precisamente las seis piezas del «Monumento de los burgueses de Calais» el ejemplo más preclaro del sesgo narrativo de Rodin. Al poder ser vistas cara a cara las Andriu d´Andres (1887), Jaques de Wissant (1888), Jean D´Aire (1887), Pierre de Wissant (1887), Jean de Fiennes (1887), Eustache de Saint Pierre (1887), el espectador desenreda su imaginación y reescribe las peripecias, querencias y dudas de estos burgueses, que fueron ejemplo de sacrificio ante el sinsentido de la guerra. Y es ahí, donde la transcendencia de Rodin, como todo creador con porte de genio, recorre los pliegues del bronce de sus obras, universalizando el sujeto cotidiano en un prototipo universal.
Quizá el único pero, aunque inevitable por las medidas de seguridad de esta muestra callejera, es cierto apelotonamiento de las figuras en tan pocos metros cuadrados.
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