Editorial

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Quien siembra vientos...

Actualizado 16/02/2001 - 00:19:10
La voz tenía dueño. Ocho días después de que por televisión se oyera a un diputado del Parlamento andaluz mandar a «los moros a Marruecos, que es donde tienen que estar», el socialista Rafael Centeno, vicepresidente tercero de la Cámara regional, reconoció ayer haber pronunciado el comentario xenófobo.
El asunto, calificado ahora por el propio Centeno de «maldita broma», revela el grado de cinismo de los socialistas andaluces. Durante una semana, convencidos, o no, de que el autor de la frase era un diputado del PP, se lanzaron a una feroz campaña de descalificaciones contra el parlamentario popular Matías Conde. Pidieron su dimisión y utilizaron la frase «los moros a Marruecos» para acusar al PP de ser un partido retrógrado y racista. Para los socialistas, el comentario xenófobo, además de grave, reflejaba la falta de principios éticos del PP, su bajeza moral y su insensibilidad social. Pero como la voz xenófoba resultó ser socialista y Rafael Centeno, tras esconderse cobardemente una semana, reconoció por fin que fue él quien mandó a «los moros a Marruecos», el PSOE trata ahora de rebajar la gravedad del asunto.
Las disculpas de José Luis Rodríguez Zapatero, que debería instar, por coherencia y decencia, al inmediato relevo en sus cargos del diputado regional, no ocultan el grado de malicia política con el que los socialistas andaluces han maniobrado en los últimos días. El perdón de Zapatero le honra mucho más que a Centeno su tardía respuesta, ya que el diputado socialista dejó transcurrir el tiempo a sabiendas de que un parlamentario del PP estaba siendo linchado políticamente. Hasta ayer, cuando tal vez la conciencia o el sentirse atrapado le llevaron a dar la cara, Centeno se mantuvo inexplicablemente en silencio.
Los socialistas, colocados siempre del lado de la justicia y del progreso, aprovecharon el asunto para situar al PP del lado de la intolerancia y de la insensibilidad social, y utilizaron, con malas artes, una estúpida y desafortunada frase lanzada al aire por alguien que tenía que ser, claro está, del Partido Popular.
El PSOE de Andalucía no está jugando limpio: ni en este caso, ni en el del «Tireless», ni en el problema de la inmigración, donde está intentado sacar tajada política de la tragedia que se repite cada día en las costas de Cádiz y Almería. Si el desafortunado incidente registrado en el Parlamento sirviera al PSOE para aceptar que hay asuntos especialmente sensibles que no deben ser utilizados como ariete en la pelea política, el escarmientodel diputado Centeno sería suficiente. Con su vergüenza, el vicepresidente tercero del Parlamento andaluz habría pagado su culpa y los socialistas reconocido su error. Pero Chaves, cuando se equivoca, casi nunca rectifica.
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